Una vez pasadas las celebraciones y con el ánimo de empezar el 2021 con el pie derecho, te queremos proponer que te tomes un respiro: hoy te mereces un día de spa. Pero, ¿cómo si todo está aún cerrado? Fácil: convirtiendo tu baño en un santuario personal.
Nosotros te decimos que puedes hacer: basta llenar la tina con agua caliente y sales. Coloca velas aromáticas, como las de Colonial Candle o bien varitas aromáticas de Max Benjamin–True Lavender y Pink Pepper son deliciosas y relajantes–; también puedes entrar en ambiente con los aromas de Culti Milano. A nosotros nos encanta su esencia “Thé”.
Si no tienes bañera, basta un revitalizante baño de regadera.

Para seguir consintiéndote estrena unas toallas muy suaves. Lo mejor es que te acompañarán todo el año. La elección puede ser de la colección Hamman de Kassatex o de la firma Sorema. Ambas están elaboradas con algodón de primera.

No olvides tener siempre en el baño un buen humectante; nosotros usamos los de Max Benjamin, ¡son estupendos! Sus jabones también son muy recomendables.

¡Y listo! Ya puedes arrancar el año totalmente relajado.

Si hay un nombre capaz de unir crítica social, elegancia visual y un sentido del humor absolutamente mexicano, es el de Abel Quezada. Considerado uno de los artistas más singulares del siglo XX, Quezada —nacido en Monterrey en 1920— transformó el dibujo, la caricatura política y la ilustración en auténtica crónica cultural. Su trazo limpio y su mirada aguda lo hicieron imprescindible en periódicos como Excélsior, Ovaciones y Novedades, además de llevarlo a colaborar con The New Yorker en los años ochenta.

Autodidacta y siempre curioso, Quezada encontró en las grandes ciudades —sobre todo Nueva York— una fuente inagotable de inspiración: calles caóticas, arquitectura vibrante, personajes diminutos y escenas cotidianas convertidas en poesía visual. Aunque su reputación se consolidó desde el periodismo, su obra pictórica revela una faceta íntima y sorprendente: colores atmosféricos, composiciones sensibles y un ojo atento a lo que define la vida urbana.

Su legado es esencial para comprender la evolución del dibujo y la caricatura en México, desde el humor político hasta la representación moderna de lo cotidiano. Sus personajes —“el tapado”, “la dama de las Lomas”, “Solovino”— forman parte de la memoria colectiva.

Por eso resulta tan relevante la exposición Memorias visuales de Abel Quezada end a galería Proyectos Monclova, una oportunidad excepcional para reencontrarse con su obra desde una perspectiva fresca y contemporánea.

Todas la imágenes: Proyectos Monclova
La muestra estará abierta hasta el 20 de diciembre; quedan pocos días para visitarla. Si te interesa el arte mexicano, el dibujo, la sátira o simplemente disfrutar del genio de un observador único, esta exposición es imprescindible.
Cada Navidad tiene su propio brillo, y este año Lladró lo captura con una colección que celebra la emoción de regalar. La casa valenciana —referente a nivel mundial en el trabajo artesanal de la porcelana desde mediados del siglo XX— presenta una temporada llena de sensibilidad, diseño y una identidad visual completamente renovada. Su packaging de 2025, elegante y festivo, eleva cada pieza a la categoría de tesoro listo para convertirse en el regalo perfecto.

La firma reinterpreta sus clásicos con un espíritu más contemporáneo y encantador. La lámpara Firefly nos alumbra como un recuerdo luminoso; The Dark Green Guest añade ese toque inesperado que da personalidad a cualquier espacio; y los entrañables personajes de Disney siguen despertando nostalgia y alegría.
Los lanzamientos de la temporada suman carácter y frescura. Desde el emblemático rey del reggae Bob Marley y el mágico Doraemon, hasta Superman en una versión escultórica que rinde homenaje al heroísmo moderno. La chica y el gato cósmico o el Cohete Cósmico —que además funciona como lámpara— invitan a soñar.



La colaboración con la diseñadora mexicana Olga Hanono destaca con una colección de vasos en porcelana y la encantadora Lady Luck, una pieza que celebra la fortuna y la belleza en los pequeños detalles.
Esta Navidad, Lladró transforma cada creación en un gesto significativo. Un regalo para recordar y atesorar.
Visitar el Museo del Palacio de Bellas Artes siempre es un privilegio, no solo por sus exhibiciones, sino por el propio edificio: un ícono art déco y ecléctico cuya arquitectura mezcla mármoles, metales y volúmenes monumentales que cautivan desde el vestíbulo. Sus famosos murales —de Diego Rivera, Jorge González Camarena, David Alfaro Siqueiros y otros grandes— hacen que cada paso sea un viaje por la historia del arte mexicano. Pero esta temporada, hay un motivo especial para regresar: la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente.

Han pasado más de cincuenta años desde el último homenaje que el MPBA dedicó a Lilia Carrillo (1930–1974), figura clave de la abstracción mexicana. Aunque su carrera fue breve, su obra marcó profundamente la pintura no figurativa del siglo XX. Lejos de etiquetas como “lírica” o “informalista”, Carrillo construyó un lenguaje propio: una reconciliación muy personal entre abstracción y sugerencias figurativas, entre lo consciente y lo intuitivo.


La muestra reúne más de cien piezas —óleos, dibujos, acrílicos, collage y litografías— acompañadas de material documental que revela su faceta como escenógrafa, vestuarista, ilustradora y voz crítica de su tiempo. Organizada en cuatro secciones, la exposición sigue su evolución desde los primeros años figurativos hasta sus obras finales, vibrantes y llenas de gestualidad. Destacan diálogos visuales con artistas europeos exiliados como Alice Rahon y Wolfgang Paalen, así como piezas donde la artista explora la naturaleza, los estados interiores y problemáticas sociales como la contaminación y el deterioro ecológico.

Imágenes: Museo del Palacio de Bellas Artes
Lilia Carrillo. Todo es sugerente es una invitación a redescubrir a una creadora imprescindible en un entorno que por sí mismo inspira. Una visita obligada antes de su cierre.
Museo del Palacio de Bellas Artes -Hasta el 8 de enero de 2026
Llegan las celebraciones y, con ellas, el deseo de crear espacios que reciban con calidez y reflejen la esencia de quienes los habitan. Esta temporada, pequeños acentos pueden redefinir tu hogar y convertirlo en un lugar memorable para tus invitados. Estas cinco claves son la guía perfecta para lograrlo.
1. Comienza por la intención de cada espacio
Antes de decorar, piensa cómo se vivirá cada ambiente durante las fiestas: un salón para conversar, un comedor pensado para largas sobremesas, o un rincón íntimo para brindar. Definir su propósito te permitirá armonizar muebles, recorridos y elementos decorativos.

Sillón Egg de Fritz Hansen
2. Diseña atmósferas, no solo decoración
La Navidad puede sentirse luminosa, acogedora o sofisticada. Elige la emoción que deseas transmitir y construye desde ahí: una paleta cromática coherente, materiales que evoquen invierno y texturas que inviten a permanecer.
3. Equilibrio visual para una armonía natural
Identifica un punto focal —una mesa bien compuesta, un arreglo floral, una pieza de diseño— y deja que el resto del espacio dialogue con él. La clave está en el balance: sofisticación sin rigidez, intención sin excesos.
4. La iluminación crea el ambiente
Capas de luz cálida, lámparas de acento y velas pueden transformar por completo la percepción del espacio. Aprovecha la luz natural y complementa con iluminación estratégica que aporte profundidad y calidez.

Lámpara Snoopy de Flos
5. Acentos que elevan el hogar
Un jarrón escultórico, una silla icónica o incluso una pieza de cocina firmada por un diseñador pueden cambiar la energía de un espacio. Esta temporada, deja que esos detalles expresen tu estilo y sorprendan a tus invitados.