Cada tanto, los grandes interioristas suelen retomar una estética ya conocida para reinterpretarla, transformarla y en muchos casos llevarla al extremo para crear algo nuevo. Este es el caso de una tendencia que recientemente surgió en Japón y que está conquistando al mundo. Se le llama “emptiness” (vacío) y de acuerdo con WGSN –la página web especializada en analizar tendencias–, se trata del “nuevo minimalista”. Este estilo va muy de la mano con los movimientos mindfulness y wellness que aplicados al interiorismo proponen espacios más sanos y que inviten a la meditación.
Pero no hay que confundirnos, no se trata de prescindir totalmente de mobiliario o accesorios, sino más bien de una nueva aproximación al diseño: prescindir de los ornamentos, apostar por espacios monocromáticos (pero usando tonos claros) o permitir que una pieza espectacular, así sea un tanto barroca como el armario Villiers de Alfonso Marina o una creación de George Nelson para Herman Miller, hablen por si mismas al evitar colocar a su alrededor otras que le hagan ruido. La clave, a decir de los expertos de WGSN es crear atmósferas “silenciosas y serenas”.
Entre las marcas ideales para desarrollar un proyecto de interiorismo dentro de esta tendencia están CK Home, Glas Italia y Knoll.
En cuanto a la paleta de color, la casa de pinturas Behr propone para el próximo año la tendencia “Colores Confortables”, que agrupa tonos suaves: blancos y azul y rosa pastel.
Te dejamos algunas imágenes que seguramente te darán muchas ideas:





¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? El resultado suele conservar la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su obra. Sillas, mesas o utensilios se convierten en extensiones de su pensamiento proyectual: fragmentos de arquitectura llevados a la vida cotidiana.

Gueridon de Jean Prouvé

Jean Prouvé
La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona; años después firmaría el Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvé desarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen trasladó la claridad formal de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.

Terminal TWA de Eero Saarinen
Firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Su colección de cucharas para café y té reúnen piezas de Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi muestran cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos cotidianos. A ello se suma el sillón y otomán de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.
En Casa Palacio, estas piezas se entienden como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descubre una selección de objetos diseñados por arquitectos en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe y lleva a casa una visión del diseño donde arquitectura y vida cotidiana se encuentran.
¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? Con frecuencia, el resultado conserva la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su arquitectura. Sillas, mesas o utensilios se convierten así en pequeñas extensiones de su pensamiento proyectual, fragmentos de una casa ideal llevados a la vida cotidiana.
La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona, autor también del Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvédesarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen llevó la misma claridad de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.
En el universo doméstico contemporáneo, firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Sus colecciones de café y té reúnen piezas firmadas por Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi revelan cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos más cotidianos. A ello se suma el clásico sillón y otomano de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.
En Casa Palacio, estas piezas se leen como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descúbrelas en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe: un recorrido por el fascinante universo de los arquitectos y sus objetos, donde la arquitectura también se vive en casa.
https://www.elpalaciodehierro.com/gandhi-le-corbusier-38573602.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-termo-plisse-negro-43679159.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-azucarera-con-cuchara-en-acero-inoxidable-43679196.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-set-8-cucharas-para-cafe-y-te-mspoonset-il-43679163.html
En el universo de Timothy Oulton, la piel, más que un material, es una historia que se construye con el paso del tiempo. Desde sus orígenes, la marca británica ha desarrollado una relación profunda con el cuero, inspirándose en la belleza de las piezas antiguas, las superficies desgastadas y la pátina que solo los años pueden crear. Esa fascinación por lo vivido se traduce hoy en algunas de las pieles más reconocibles del diseño contemporáneo.


Cada piel de Timothy Oulton es trabajada a mano durante horas mediante técnicas tradicionales de acabado. Se utilizan tintes translúcidos aplicados manualmente, que permiten que el carácter natural del cuero —sus marcas, variaciones y texturas— permanezca visible. Lejos de ocultarlas, la marca celebra estas imperfecciones como parte de su alma. El resultado es una superficie cálida al tacto, rica en matices y pensada para envejecer con elegancia.

La sostenibilidad también es parte esencial del proceso. Timothy Oulton cuenta con su propia curtiduría certificada en Brasil, donde selecciona únicamente el mejor cinco por ciento de las pieles disponibles, garantizando trazabilidad, calidad y un manejo responsable del material.
Entre sus piezas icónicas destacan el sofá seccional Scrambler; la Mars Chair, de presencia escultórica; el sillón retrofuturista Saddle; o la silla de comedor Mimi, donde la piel aporta sofisticación y confort. Cada una demuestra cómo el cuero, trabajado con paciencia y conocimiento, puede transformar un mueble en una pieza con carácter duradero.
En Timothy Oulton, la piel se deja vivir, y en ese proceso, se vuelve aún más bella. Descubre más de esta marca en nuestras tiendas Casa Palacio.
Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.
Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.
Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.
En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.
Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.
Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.