Ya sea para alguien muy especial, porque lo dejaste para el final (como hacemos todos) o bien porque aún no completas la lista, te damos nuestras sugerencias para regalar en navidad. Se trata de piezas ideales para un amante del diseño, pero que además, ¡hablarán muy bien de ti! ¿Lo mejor? Ahora los puedes adquirir en línea en www.casapalacio.com.mx.
1 Lámpara Bourgie Cristal de Kartell: La firma italiana nos propone esta reinterpretación contemporánea de una luminaria barroca. Es ideal para poner el acento en cualquier tipo de decoración.
2 Florero Ginkco de Baccarat: Regalar una pieza de esta firma siempre es un acierto, pero si te decides por este modelo vas a sorprender a quien reciba este diseño que rompe con el clasicismo que distingue a la casa francesa.
3 Centro de mesa extendido CH de SkLO: se trata de una pieza decorativa pero también utilitaria; además no hay dos iguales pues se produce de manera artesanal por hábiles maestros checos expertos en el arte del vidrio soplado.
4 Set de velas aromáticas de Max Benjamin: ¿Buscas un detalle que haga que te recuerden todo el año? Pues entonces regala alguna de las propuestas de esta tradicional marca irlandesa para aromatizar espacios. Sus escencias son únicas y además pueden ser un elemento decorativo.
5 Figura de Cristal Búho Ámbar: Se trata de una pieza del estudio francés Borowsky; es muy divertida y su función es decorar… pero al mismo tiempo sorprender a quien reciba a esta criatura fantástica hecha de vidrio.




Transformar un espacio no siempre implica empezar de cero. En interiorismo, uno de los recursos más efectivos y sutiles está en los acentos: pequeños gestos capaces de redefinir por completo una habitación. Elegir bien, ubicar con intención y jugar con materiales puede cambiar la narrativa del espacio y abrir nuevas formas de habitarlo. A partir de esta mirada, los interioristas de Casa Palacio reúnen una selección de piezas que acompañan cada uno de estos gestos.
Todo comienza con un punto focal. El florero Jelly de Kartell introduce ligereza y color, mientras que la lámpara Firefly, diseñada por Olga Hanono para Lladró, aporta una dimensión más escultórica y luminosa. A partir de ahí, la luz empieza a jugar un papel central en el espacio.
La luz, entonces, se convierte en uno de los grandes aliados. El candelabro Harcourt de Baccarat, elaborado en cera, suma una calidez inesperada y una presencia casi efímera. A su alrededor, superficies como la caja decorativa de Reflections Copenhagen amplifican los reflejos y añaden profundidad.
Para dar estructura, los metales y los volúmenes funcionan como anclas. Un centro de mesa en plata de Talleres de los Ballesteros o el espejo Nova de Four Hands en latón forjado a mano organizan el espacio, mientras que la escultura de piso Jayden de Arteriors introduce altura y ritmo. La caja Sorrento de Jonathan Adler aporta un acento gráfico que cierra la composición.
Más que sumar, se trata de afinar. En esos gestos precisos se revela uno de los grandes placeres del interiorismo: transformar un espacio con intención. Descubre cómo estos acentos pueden redefinir tu espacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
En el Museo de Arte Moderno, Relatos Modernos presenta la Colección Gelman Santander, una de las más relevantes del siglo XX. Formada por Natasha Zahalka y Jacques Gelman, la colección surge en México a partir de la década de 1940. Él, productor de cine vinculado a la época de oro, y ella, con una sensibilidad cercana al arte, construyeron un acervo excepcional, reconocido por la calidad de sus obras y por reunir piezas clave del arte moderno en México.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
La exposición reúne obras de Frida Kahlo y Diego Rivera en un conjunto poco habitual, que permite ver distintas etapas de ambos artistas. A esto se suman vínculos con el cine mexicano, donde figuras como Cantinflas forman parte del contexto en el que se gestó la colección.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
También destaca la mirada de Gabriel Figueroa, con imágenes como la de La Perla, que muestran la relación entre la estética cinematográfica y las artes plásticas en ese periodo.
Después de presentarse en distintos museos internacionales, la colección vuelve a exhibirse en la Ciudad de México por tiempo limitado. Antes de salir nuevamente del país, esta muestra ofrece una oportunidad poco frecuente para verla reunida.

Cortesía: Colección Gelman Santander
La visita se extiende más allá de la exposición. Recorrer las salas del museo permite descubrir otras piezas clave del arte moderno en México, mientras que el jardín de esculturas ofrece una pausa entre formas, luz y vegetación en pleno Bosque de Chapultepec.
Relatos Modernos puede visitarse hasta el 19 de julio de 2026.
Construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México, La Cuadra de San Cristóbal es una de las obras más significativas de Luis Barragán. El conjunto condensa los elementos centrales de su arquitectura: planos de color de escala rotunda, secuencias espaciales contenidas y un uso preciso de la luz natural que transforma la percepción a lo largo del día. Único mexicano distinguido con el Premio Pritzker, Barragán desarrolló un lenguaje que integró modernidad y tradición desde una comprensión silenciosa del espacio como experiencia íntima y física.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
Impulsado por la Fundación Romero —institución fundada por el arquitecto Fernando Romero para promover iniciativas en arte, arquitectura e investigación—, La Cuadra funciona hoy como una plataforma curatorial que pone en relación el legado barraganiano con prácticas contemporáneas, activando nuevas lecturas sin alterar la esencia del lugar.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
En este marco se presenta la exposición dedicada a Félix González-Torres, figura central del arte de los años noventa. Su obra cuestionó el esencialismo del minimalismo y expandió sus posibilidades afectivas y políticas. A través de materiales cotidianos —pilas de papel, cadenas de luz, estructuras replicables— articuló reflexiones sobre memoria, amor, pérdida y responsabilidad colectiva, desplazando el significado hacia la participación del espectador.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La inserción de sus piezas en los espacios de Barragán no busca contraste, sino afinidad estructural. Ambos comparten una economía formal rigurosa y una atención sostenida a la experiencia sensible.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La exposición plantea un diálogo preciso entre arquitectura y arte contemporáneo, donde el sitio no actúa como telón de fondo, sino como una condición activa que modula la lectura y el tiempo de cada obra.
El arte mexicano pierde a uno de sus creadores más singulares. Pedro Friedeberg falleció a los 90 años, dejando un universo visual tan irreverente como inolvidable. Nacido en Florencia en 1936 y criado en México desde niño, Friedeberg construyó una obra donde el humor, el exceso y la imaginación convivían sin pedir permiso.

Fundación Pedro Friedeberg
Si hay una pieza que resume su espíritu es la famosa Silla Mano: una mano tallada que invita a sentarse en la palma mientras los dedos se convierten en respaldo. Más que un objeto, es una declaración de principios. Divertida, teatral y ligeramente absurda, se volvió un ícono del diseño del siglo XX y un símbolo del lado más pop del surrealismo mexicano.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Su obra se expandió en grabados minuciosos, arquitecturas imposibles y patrones que se repiten hasta el vértigo. Columnas que se transforman en criaturas, laberintos decorativos y composiciones que parecen diseñadas por una mente obsesionada con el detalle. En ese juego entre lo barroco, lo fantástico y lo irónico encontró un lenguaje propio que nunca dejó de sorprender.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Incluso en años recientes siguió dejando huella en la ciudad. Uno de sus últimos legados es el diseño que realizó para las bóvedas del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante su remodelación, un gesto que hoy puede apreciarse en toda su dimensión incluso desde el cablebús, donde sus formas y patrones dialogan con el paisaje urbano.

Irónico, exuberante y profundamente libre, Friedeberg convirtió el diseño en un territorio para el juego y la imaginación. En Casa Palacio seguiremos recordándolo como ese gran creador que demostró que el arte también puede ser ingenio, fantasía y, sobre todo, diversión.