Construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México, La Cuadra de San Cristóbal es una de las obras más significativas de Luis Barragán. El conjunto condensa los elementos centrales de su arquitectura: planos de color de escala rotunda, secuencias espaciales contenidas y un uso preciso de la luz natural que transforma la percepción a lo largo del día. Único mexicano distinguido con el Premio Pritzker, Barragán desarrolló un lenguaje que integró modernidad y tradición desde una comprensión silenciosa del espacio como experiencia íntima y física.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
Impulsado por la Fundación Romero —institución fundada por el arquitecto Fernando Romero para promover iniciativas en arte, arquitectura e investigación—, La Cuadra funciona hoy como una plataforma curatorial que pone en relación el legado barraganiano con prácticas contemporáneas, activando nuevas lecturas sin alterar la esencia del lugar.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
En este marco se presenta la exposición dedicada a Félix González-Torres, figura central del arte de los años noventa. Su obra cuestionó el esencialismo del minimalismo y expandió sus posibilidades afectivas y políticas. A través de materiales cotidianos —pilas de papel, cadenas de luz, estructuras replicables— articuló reflexiones sobre memoria, amor, pérdida y responsabilidad colectiva, desplazando el significado hacia la participación del espectador.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La inserción de sus piezas en los espacios de Barragán no busca contraste, sino afinidad estructural. Ambos comparten una economía formal rigurosa y una atención sostenida a la experiencia sensible.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La exposición plantea un diálogo preciso entre arquitectura y arte contemporáneo, donde el sitio no actúa como telón de fondo, sino como una condición activa que modula la lectura y el tiempo de cada obra.
Pocos instrumentos transforman una habitación como un piano de cola. Incluso cerrado tiene una presencia casi arquitectónica; al levantar la tapa, esa gran superficie negra revela su verdadera función: proyectar el sonido hacia el espacio. Un piano se escucha, pero también modifica la manera de habitar la casa.
Yamaha conoce bien esa relación. La firma japonesa fabricó su primer piano vertical en 1900 y, apenas dos años después, su primer piano de cola. Desde entonces, más de un siglo de investigación y oficio ha hecho del piano una parte esencial de su historia musical. En su fábrica de Kakegawa, la tecnología convive con un trabajo artesanal que comienza con la selección de las maderas y continúa hasta los ajustes finales de cada instrumento.
Dentro de un piano de cola conviven miles de componentes: madera, hierro, cuerdas, fieltro y una compleja mecánica concebida para traducir el movimiento de los dedos en sonido. La ambición de Yamaha es que esa respuesta sea tan sensible que permita pasar de una nota apenas perceptible a llenar una habitación.
El Yamaha Disklavier ENSPIRE lleva esa tradición hacia un territorio fascinante: sigue siendo un piano acústico, pero puede grabar y reproducir interpretaciones e incorpora el sistema SILENT Piano. El Yamaha GB1K, por su parte, concentra la experiencia del piano de cola en 151 centímetros de profundidad, una escala pensada para integrarse con mayor facilidad en casa.
También existen otras maneras de comenzar. Un Yamaha Serie B conserva la experiencia acústica en formato vertical y ocupa menos espacio; el Yamaha Arius, con sus 88 teclas, traslada al formato digital el sonido del piano de concierto CFX.
Descubre la selección de pianos Yamaha en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y acércate a ellos como mejor se conocen: sentándote frente al teclado.
Pocas piezas han ocupado tanto a arquitectos y diseñadores como la silla. Resolver su diseño significa pensar simultáneamente en el cuerpo, los materiales, la estructura y la manera en que habitamos un espacio. Pero también en algo menos evidente: cada época y cada cultura se han sentado de manera distinta.
Esa es la fascinante premisa de La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, exposición que presenta el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) hasta el 11 de octubre. Con curaduría de Ana Elena Mallet y a partir de piezas de la colección de diseño del museo, la muestra recorre los siglos XX y XXI para construir una particular genealogía del asiento en nuestro país.

Aquí aparecen el butaque, el equipal, la silla de palo y las herencias de la hamaca como parte de una conversación que atraviesa la modernidad mexicana. Clara Porset, figura esencial del diseño moderno en México, encontró precisamente en el butaque una tipología que estudió y reinterpretó desde una mirada contemporánea. Como ella, distintos diseñadores, arquitectos y artesanos han observado estas formas, sus materiales y su relación con el cuerpo para apropiarlas, traducirlas y reinventarlas.

El recorrido muestra la silla como una expresión de la cultura material: en ella se cruzan costumbres, aspiraciones, procesos industriales, tradiciones artesanales y distintas maneras de relacionarnos con los demás.
En Casa Palacio sentimos una especial debilidad por las sillas. Las hemos visto convertirse en manifiestos de diseño, ejercicios de ingeniería, experimentos materiales y, algunas veces, en auténticos iconos. Por eso nos entusiasma una exposición que propone detenernos frente a un objeto tan familiar y volver a mirarlo.

Nuestra recomendación: visita el MUAC, recorre la muestra y observa con atención. Probablemente, después de hacerlo, nunca vuelvas a sentarte de la misma manera.
La relación entre México y Francia puede leerse a través de la arquitectura, el arte, la literatura, la moda, la gastronomía y el diseño. En 2026, los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países son el punto de partida para celebrar una historia mucho más amplia.
Este otoño, La Gran Fiesta Franco-Mexicana extenderá los festejos por 21 ciudades del país, mientras Francia será invitado de honor del Festival Internacional Cervantino. También habrá intercambios excepcionales: el Códice Azcatitlan, conservado en París, regresará temporalmente a México para exhibirse en el Museo Nacional de Antropología, mientras el Códice Boturini viajará a la Biblioteca Nacional de Francia.
Esta fecha tiene una resonancia especial para El Palacio de Hierro y Casa Palacio. Los orígenes de El Palacio están ligados a las familias francesas Tron y Léautaud, quienes a finales del siglo XIX imaginaron en México una tienda inspirada en los grandes almacenes de la época. Esa historia hace que este aniversario tenga para nosotros un significado muy particular.
Por ello, preparamos un amplio programa de actividades, encuentros y colaboraciones que iremos dando a conocer durante los próximos meses. Francia está presente también en aquello que mejor conocemos: el diseño.
El diseño francés ocupa un lugar muy especial en nuestra selección. Baccarat, Lalique, Christofle, Gien, Bernardaud, Assouline o Trudon representan distintas expresiones de un savoir-faire que continúa evolucionando. Del cristal y la porcelana a los aromas, los objetos para la mesa, el mobiliario, la iluminación o los libros que transforman un interior, cada una cuenta una historia distinta y, a su manera, habla de materiales, oficios y una cierta idea francesa del diseño.
La celebración apenas comienza. Te invitamos festejar con nosotros y a descubrir nuestra selección francesa en Casa Palacio Antara y Santa Fe. Y no te pierdas ninguno de nuestros eventos.