“Estoy convencido de que el diseño debe provocar emociones. El diseño debe hacernos sentir bien. Crear felicidad”. De esta manera define su oficio y la manera de abordarlo, el diseñador español Jaime Hayon (Madrid, 1974); por su parte, la crítica especializada reconoce en él a un creador capaz de apropiarse de los trazos clásicos para volverlos divertidos.
Jaime estudió diseño industrial en Madrid y París, pero en su formación fue determinante su paso por Fábrica, la academia de diseño fundada por Benetton; incluso hasta el 2003 fue director del departamento de diseño de dicho instituto. En el 2000 fundó su propio estudio e inmediatamente logró proyectarlo a nivel internacional gracias a sus colaboraciones con firmas como Moooi, Baccarat o Lladró. Su propuesta no pasó desapercibida y para el 2010 la feria Maison & Objet lo eligió como el Diseñador del Año.
La producción de Jaime es enorme: ha diseñado desde relojes hasta mobiliario, aunque a todas sus creaciones las une un hilo conductor: su herencia española, los guiños al surrealismo y un particular sentido del humor. De una obra tan extensa es difícil elegir una pieza como nuestra favorita, así que para ejemplificar su propuesta elegimos tres objetos realizados en colaboración con Republic of Fritz Hansen: su florero “Ikebana”, inspirado en el arte japonés de arreglar las flores. El toque lúdico es que con este diseño Hayon busca que disfrutemos de la flor entera y no solo la corola; también fascinante es su interpretación contemporánea del candelabro. Ambas piezas son parte de Fritz Hansen Objects, la línea de accesorios de la firma. Por último queremos mencionar la fascinante mesa “Analog”, no se trata de una mesa circular, cuadrada… ni siquiera es ovalada, sino que, en palabras de su autor, se trata de “una nueva forma que toma lo mejor de los modelos clásicos de mesa”.
Estas piezas, y otras creaciones de Jaime Hayon, son parte de la colección de objetos de diseño de Casa Palacio. ¡Pregunta por ellas en tu próxima visita!





La casa de Hanane y Marc Ange, en Los Ángeles, California, se revela desde el primer momento como un espacio profundamente personal. Ubicada en un entorno luminoso y de líneas arquitectónicas limpias, el interior refleja la sensibilidad de una pareja que vive el diseño con naturalidad. Hanane, coleccionista y empresaria vinculada al mundo creativo, y Marc Ange, artista y diseñador, han construido un hogar donde cada objeto tiene intención y presencia. Más que una colección, lo que se percibe es una convivencia fluida entre piezas que cuentan historias distintas y, al mismo tiempo, comparten un mismo lenguaje.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
En ese escenario, el cristal de Lalique se integra con naturalidad. La maison, fundada por René Lalique a finales del siglo XIX, ha desarrollado un vocabulario propio alrededor de la luz, el relieve y la transparencia. Sus piezas, históricamente asociadas al art nouveau y al art déco, encuentran aquí una nueva lectura dentro de un entorno contemporáneo que privilegia la amplitud, la calma y la precisión de las formas.
El centro de mesa Champs-Élysées introduce un ritmo sutil sobre superficies sobrias; la licorera Hulotte, con su delicado tapón tallado, aporta un gesto íntimo en el área del bar. El jarrón Bacchantes suma textura y profundidad en un entorno de tonos neutros, mientras la escultura de pantera Zeila se convierte en un acento escultórico que dialoga con la arquitectura. Cada pieza se incorpora sin estridencias, como parte de una atmósfera ya sofisticada.
La casa funciona así como un espacio donde los clásicos no se aíslan ni se imponen: se integran. Lalique aporta destellos, memoria y precisión material a un interior contemporáneo que privilegia la experiencia cotidiana. El resultado es una convivencia elegante y viva, donde la luz del cristal redefine, una vez más, el carácter del hogar.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
Las piezas de Lalique ya están en Casa Palacio. Una invitación a descubrir en tienda cómo la luz y el cristal pueden integrarse a la vida cotidiana.
Hay espacios que se recorren con la misma curiosidad con la que se visita la gran colección de un museo. Casa Palacio Santa Fe es uno de ellos: un lugar donde el diseño del siglo XX y XXI se despliega en piezas que han marcado época, y que hoy pueden formar parte de tu casa. Sillas icónicas, mesas memorables, lámparas escultóricas, objetos cotidianos firmados por grandes creativos internacionales conviven en un mismo recorrido.

Cada área propone una escena distinta. Las salas exploran proporciones y materiales; los espacios exteriores invitan a imaginar nuevas formas de habitar; las habitaciones sugieren descanso con intención. La zona de cocina despierta el deseo de perfeccionar cualquier receta con utensilios y equipos de alto desempeño. Y para los amantes del hi-fidelity, la sección de tecnología reúne sistemas de sonido de las mejores marcas a nivel mundial, así como televisores de calidad excepcional que transforman la experiencia audiovisual.


Entre lo contemporáneo aparecen también antigüedades y hallazgos únicos, como si se tratara de un paseo por un mercadillo europeo: objetos con historia que dialogan con el presente y aportan carácter inmediato.


Visitar Casa Palacio Santa Fe es dejarse sorprender por piezas que usualmente se admiran en grandes colecciones internacionales, pero aquí están al alcance de la mano. Recórrela con tiempo y descubre ese objeto que convertirá tu casa en un espacio verdaderamente personal.
La temporada primavera–verano 2026 llega con una propuesta clara: Armonía Acuática y Precisión Relajada. Dos líneas que conviven dentro de una misma casa y dialogan entre sí con equilibrio. La primera se construye desde la fluidez, el reflejo y la calma; la segunda desde la claridad de las líneas, la arquitectura del espacio y una marcada pasión por el diseño. Juntas delinean interiores luminosos y habitables donde cada objeto se integra a una narrativa coherente y en constante evolución.
Privilegia materiales que capturan la luz y la dispersan con suavidad, generando atmósferas envolventes. En la sala, el sofá seccional Calder de Bernhardt establece una base de curvas generosas y confort contemporáneo, acompañado por las mesas de centro Veenazza de Eichholtz y la lámpara Melt Cone de Tom Dixon, cuya presencia escultórica introduce reflejos cálidos entre las distintas piezas que conforman el ambiente. Sobre la chimenea, una obra de Rafael Coronel suma carácter al espacio. Bancos y chaise longue Vertio de Moe’s en tonos vino añaden profundidad cromática y ritmo visual dentro de una composición más amplia.

En el spa, difusores aromáticos de Trudon y Durance se integran a una escena de calma sensorial, donde la tortuga en porcelana de Bosa aporta un acento lúdico y contemplativo.

La sala exterior prolonga esta narrativa hacia el aire libre con la línea Calixto de Skyline, cuyas formas generosas y materiales resistentes construyen un entorno relajado y contemporáneo. Textiles a rayas de Freg suman un matiz fresco y marino que evoca un verano continuo al exterior, integrándose a una selección más amplia de piezas pensadas para disfrutar la temporada.

El espacio Kids retoma esta sensibilidad desde una mirada lúdica y ligera, el sillón Petite Snug de I am Fake introduce personalidad y confort a escala, mientras el pizarrón de Boori invita a la creatividad cotidiana, el abecedario textil de Bloomingville suma textura y color, construyendo un ambiente que favorece el juego, el aprendizaje y la calma visual. Son acentos que, dentro de un conjunto mayor de piezas y materiales, refuerzan la idea de una casa que fluye con naturalidad entre generaciones.

Se despliega en espacios donde la elección de cada objeto responde a una afinidad por el diseño y la permanencia. El pasillo funciona como antesala y eje de recorrido: un espacio de transición que también celebra el diseño y marca el tono del resto de la casa. La lámpara verde de piso Lladró, diseñada por Olga Hanono, aporta verticalidad y un acento cromático distintivo; a su lado, la silla Bahati de Arteriors, de estructura tubular y elegante silueta, funciona como pieza escultórica. Un gabinete de Alfonso Marina con excepcional marquetería introduce riqueza artesanal, mientras que, entre otras obras que acompañan el recorrido, la pintura Fluyendo de Ponce aporta energía y contraste. El conjunto se complementa con dos cuadros de Rafael Coronel, que enriquecen el diálogo artístico a lo largo del espacio.

Desde ahí se abren los espacios más íntimos. En la recámara, la cama Sahara de Fashion Interiors define un punto de anclaje sobrio y elegante, acompañada por el sillón y ottoman Eames de Herman Miller, que introducen un ícono moderno de líneas depuradas. Sobre la cabecera, el tríptico de hipopótamo de Timothy Oulton aporta un acento contemporáneo que enmarca el espacio con carácter. Textiles de Missoni suman textura y vibración cromática, mientras los blancos de Ilò aportan equilibrio y ligereza, configurando un entorno que conjuga dinamismo y serenidad dentro de una curaduría más extensa.

El comedor se articula en torno a la mesa Brooklyn de Del Toro Mu y la silla Barcelona de Fashion Interiors, cuya presencia arquitectónica se complementa con vasijas, centros de mesa, esculturas seleccionadas y cojines decorativos de Bloomingville, para aportar carácter y profundidad visual. Dos obras en blanco y negro de Eichholtz aportan sobriedad y carácter, afinando el tono del conjunto.

En la cocina, electrodomésticos y piezas utilitarias de firmas como SMEG, Le Creuset y Alessi introducen un aire profesional y atemporal, donde funcionalidad y diseño conviven en una composición abierta a múltiples combinaciones.

En el bar, la atmósfera se vuelve íntima y social. Los bancos de bar de Shunde definen la zona de reunión con líneas precisas y contemporáneas, acompañados por el sillón cognac modelo Pia de Asiades, cuya presencia invita a la pausa. Las copas de Baccarat aportan brillo y elegancia, mientras la lámpara de mesa Night Rod de Timothy Oulton introduce una iluminación cálida y puntual.

Las nuevas colecciones ya pueden descubrirse en tiendas y en línea, con propuestas para cada ambiente. Esta temporada invita a renovar el hogar con equilibrio y carácter, y a aprovechar hasta 30% de descuento y mensualidades sin intereses, además de Días de Cortesía. Una oportunidad para integrar piezas que acompañen la vida cotidiana con diseño y permanencia.
La galería Galería OMR presenta Ethiops, una exposición que revisita uno de los periodos más fértiles en la trayectoria de Leonora Carrington. La muestra reúne obras realizadas a finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta, en diálogo con la pintura homónima de 1964. Este momento marca una etapa de plena madurez creativa en la que la artista consolidó un lenguaje propio y experimental entre pintura, dibujo, objeto y escenografía.

Instalada en México desde los años cuarenta, Carrington desarrolló aquí un universo visual que combina mitologías personales, símbolos alquímicos y narrativas oníricas. Ethiops permite recorrer ese vocabulario: figuras híbridas, arquitecturas imaginarias y escenas que expanden el espacio pictórico hacia lo escénico. La selección confirma la vigencia de una obra que continúa influyendo en el arte contemporáneo.


En paralelo, la galería presenta I Am The Sun, I Am The New Year, del artista canadiense Marcel Dzama. Inspirada en el espíritu de Dadá y en referentes como Duchamp y García Lorca, la exposición propone un territorio lúdico y crítico donde conviven danza, fantasmas históricos y paisajes simbólicos.


Exposiciones de esta naturaleza forman parte de las propuestas que Casa Palacio sigue con especial interés dentro de su afinidad con el arte, el diseño y la cultura visual contemporánea.

Galería OMR
Córdoba 100, Roma Norte, Ciudad de México.