Hace unos días Club Travesías nos invitó a visitar la casa que perteneció por más de 40 años a la Familia Prieto, quien le encargó la obra al arquitecto Luis Barragán en 1947 y que forma parte del acervo que dejó el único mexicano en ganar el Premio Pritzker en 1980.
La Casa Prieto, como es conocida, fue vendida por la familia hace cuatro años, y su actual propietario, César Cervantes, se dio a la tarea de localizar los planos y fotos originales de la casa para restaurarla y dejarla tal y como Barragán la entregara a la familia Prierto en 1953, después de seis años de planeación y obra.
El arquitecto a cargo de esta recuperación de espacios y mobiliario originales de la casa fue Jorge Covarrubias, quien durante dos años hizo una exhaustiva investigación que hoy nos permite saber cómo era en realidad la propiedad, que hoy cuenta con 5,000 m2 a diferencia de los 15,000 m2 originales que tenía. Cabe destacar que muchas de las famosas bancas de Barragán –muy parecidas a las de Clara Porset – fueron recuperadas y colocadas junto al bar, mientras que las lámparas, el comedor y la sala, son también parte del menaje original que diseñó Barragán para la casa, como nos platicó Bibiana López, coordinadora del Centro Cultural Tetetlán, a cargo del cuidado de la casa.
César Cervantes y su familia viven en la casa hace dos años, y lo más impresionante es que respetan sus espacios tal y como los concibió Barragán: pocos muebles, luz indirecta, espacios abiertos e incluso la flora y fauna originales de la casa, como las plantas del jardín (rosa del pedregal, palo loco y llora sangre) y la familia de tlacuaches que durante el día se puede ver en el área de la alberca.
No te contamos más, mejor te compartimos una galería con fotos del interior y los jardines de la casa para que puedas disfrutarla.
Visitas:
Centro Cultural Tetetlán
Av. De las Fuentes #180-B
Tel. 56 68 535







El diseño de un espacio no termina en lo que vemos. También vive en aquello que respiramos. Un aroma puede acompañar la arquitectura, dialogar con los materiales y convertirse en una presencia discreta que transforma una casa en un lugar profundamente personal.
En diseño solemos hablar de editar una colección de piezas: elegir un mueble, una lámpara o un objeto porque aporta equilibrio al conjunto. Lo mismo ocurre con los aromas. Elegir un perfume para el hogar es también una forma de editar la atmósfera de un espacio, de darle identidad y construir recuerdos que permanecerán mucho después de que la puerta se cierre.

Aromatizantes en spray de Culti
Pocas marcas han entendido esta idea con tanta sensibilidad como CULTI MILANO. Fundada en 1988 por Alessandro Agrati, la firma italiana fue pionera al desarrollar el concepto de Culture of Ambience: la convicción de que cada espacio posee una identidad olfativa propia y que el aroma es capaz de narrar una historia tan poderosa como los materiales, la luz o el mobiliario.
Desde entonces, CULTI ha convertido sus fragancias en un lenguaje silencioso que acompaña la vida cotidiana. Su colección incluye aromatizantes para habitación, bolsitas aromáticas, difusores Stile, velas y prácticos refills, una alternativa que permite prolongar la vida de sus icónicos envases y fomentar un consumo más consciente.
Cada creación de CULTI evoca un paisaje, un recuerdo o una forma de habitar. Aramara reúne naranja amarga, bergamota y sándalo en una fragancia cálida y luminosa; Tessuto envuelve los espacios con la frescura del lino y la delicadeza del jazmín; mientras Mareminerale captura la energía mineral y la brisa del Mediterráneo.
Para quienes buscan aromas más envolventes, Supreme Amber combina vainilla negra, incienso y pachulí con una elegancia atemporal, mientras Damasque revela un carácter especiado y sofisticado. Mediterranea y Fiqum, por su parte, evocan la ligereza de los cítricos, la higuera y los paisajes italianos bañados por el sol.
Porque, al final, una casa también se recuerda por su aroma. Descubre la colección de CULTI en Casa Palacio Antara y Casa Palacio Santa Fe, y encuentra la fragancia que mejor exprese la personalidad de tu hogar.
¿Qué buscamos cuando acudimos a un oráculo? Tal vez no respuestas definitivas, sino nuevas formas de interpretar el mundo. Esa pregunta da origen a Oráculos telúrico-sintéticos, la exposición de Julio Sahagún Sánchez que llega a Casa Palacio Santa Fe: un universo donde la escultura, la inteligencia artificial y la imaginación se encuentran para dar vida a personajes con quienes es posible conversar.

La muestra, desarrollada en colaboración con Tessa Fansa Vega, refleja una convicción constante en la práctica de Sahagún: crear es un proceso compartido. Los personajes nacen del intercambio de ideas, de la escritura, de la experimentación con inteligencia artificial y del trabajo escultórico, reuniendo distintas voces en una misma obra.
Todo comienza con el barro. Modeladas en cerámica de alta temperatura, las esculturas conservan la huella de las manos, mientras la inteligencia artificial amplía las posibilidades narrativas de cada personaje. La exposición habita ese territorio que tanto interesa al artista: el lugar donde la materia, la tecnología y la imaginación dejan de existir por separado para construir una misma experiencia.

Brangulio observa el universo a través de los símbolos; Cosmógenes piensa en los ciclos del tiempo; Eme y Uru encuentran sentido en la dualidad; Nin resguarda historias; Espinosito celebra la sabiduría de lo cotidiano y Paqo recorre los puentes entre lo físico y lo digital. Cada uno interpreta el mundo desde una sensibilidad distinta y propone una conversación diferente.


La experiencia continúa más allá de la contemplación. A través de un chat interactivo, los visitantes pueden dialogar con cada uno de estos oráculos y descubrir respuestas que cambian con cada encuentro. La obra deja entonces de ser únicamente una escultura para convertirse en un espacio de intercambio, curiosidad e imaginación compartida.

Julio Sahagún Sánchez y Tessa Fansa Vega
Integrada al recorrido de Casa Palacio Santa Fe, la exposición aparece como un descubrimiento inesperado entre las distintas áreas de la tienda. Después de recorrerla, quizá la pregunta ya no sea qué representan estos personajes, sino qué tienen para decirnos.
Visita Oráculos telúrico-sintéticos en Casa Palacio Santa Fe e inicia una conversación con sus habitantes.
Hay viajes que comienan mucho antes del aeropuerto. Empiezan al descubrir un hotel improbable en medio del desierto, una ruta en tren entre paisajes remotos o la promesa de una cena frente al mar en alguna ciudad que aún no conocemos. En Casa Palacio, esa idea del viaje toma forma a través de Viajes Palacio, una sección dedicada a experiencias diseñadas con la misma sensibilidad curatorial que define a la tienda.
Los itinerarios se construyen a la medida: safaris africanos, trenes legendarios, cruceros, hoteles de lujo y recorridos que privilegian la experiencia del lugar sobre la velocidad del turismo convencional. Desde rutas por antiguas haciendas henequeneras hasta escapadas pensadas alrededor del diseño, la gastronomía o el bienestar, cada viaje propone una manera distinta de descubrir el mundo, con atención al detalle y un enfoque profundamente personalizado.

Kyoto Serenity
Pero viajar también puede comenzar desde casa. Los libros de Assouline convierten destinos en atmósferas: las calles de Londres, los cafés de París, la intensidad visual de Nápoles, el espíritu libre de Ibiza o la serenidad de Kyoto. Jaipur, Islandia o Punta del Este aparecen entre fotografías, arquitectura, paisajes y escenas capaces de despertar el deseo de partir, incluso desde una sala o una mesa de centro.
Tal vez por eso los mejores viajes no terminan al volver. Permanecen en los objetos que elegimos, en los espacios que habitamos y en la forma en que miramos el mundo después de recorrerlo.
Visita Viajes Palacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe para descubrir experiencias curadas alrededor del mundo y explora la selección de libros de Assouline para seguir viajando, incluso desde casa.
Las mejores escenas del verano rara vez ocurren en interiores. Suceden alrededor de una mesa al atardecer, junto al sonido de una playlist que se mezcla con conversaciones largas, frente a una película proyectada en el jardín o durante una comida improvisada que termina entrada la noche. Hoy, el diseño exterior busca exactamente eso: convertir terrazas, patios y jardines en espacios donde la vida ocurre con naturalidad y sofisticación.
Firmas como Kartell, Point, Skyline Design y Ezpeleta han entendido que el mobiliario exterior debe ofrecer mucho más que resistencia. Las líneas limpias de la colección Hiray de Kartell, las fibras tejidas del sillón Point o el daybed de Skyline Design transforman cualquier terraza en una extensión relajada y elegante del interior. La mesa Meet de Ezpeleta y los taburetes Trena terminan de construir escenarios pensados para permanecer horas afuera.
Detalles como el centro de mesa Pumo de Kartell, inspirado en los tradicionales amuletos del sur de Italia, o los manteles Ombre Sunrise de Chilewich introducen textura y color en comidas largas bajo el sol.
La experiencia cambia por completo cuando el exterior incorpora tecnología pensada para disfrutarse al aire libre. El mini proyector Hisense C2 permite transformar un muro blanco en cine de verano, mientras los bafles para exterior Bowers & Wilkins crean una atmósfera envolvente para música o encuentros deportivos.

Proyector Hisense C2
La iluminación también modifica el ritmo de la noche. Las lámparas Lantern de Kartell y Firefly Sunflower de Lladró aportan una luz cálida y escultórica que vuelve el jardín mucho más habitable.
El ritual continúa alrededor del asador Weber Summit Kamado Grill Center y piezas pensadas para acompañar comidas al exterior, como las copas Moon de Marine Business —firma nacida diseñando accesorios náuticos— o su enfriador para botellas en acero inoxidable, ideales para terrazas, barcos y largas tardes de verano.
En Casa Palacio Antara y Santa Fe, el exterior aparece como uno de los grandes protagonistas de la temporada: espacios diseñados para comer, escuchar música, recibir invitados y permanecer afuera hasta muy entrada la noche.