En la avenida Marceau, a unos pasos de los Campos Eliseos, se encuentra el que fuera el antiguo hotel del Conde de Breteuil, hoy convertido en el Intercontinental Marceau Paris. El exterior es un bellísimo edificio antiguo, de estilo clásico, que contrasta por completo con el interiorismo que realizó Bruno Borrione. La intención fue ofrecer un contraste dramático entre el mundo de afuera y el de adentro: el neoclasicismo enfrentado al modernismo; pasado que se encuentra con el futuro…
Para entender el concepto basta conocer su lobby, el que por cierto cuenta con piezas de marcas que conocemos muy bien: la espectacular consola de cristal es un diseño de Philippe Starck para Baccarat, lo mismo que los foreros, mientras que la pieza de conversación es la silla “Egg”, la que por cierto fue diseñada por Arne Jacobsen precisamente para otro hotel; Ligne Roset y Fornasetti también fueron incluidos en el proyecto.

Algunos objetos no se diseñaron solo para usarse, sino para perdurar. Son piezas que cambiaron la historia del diseño, que hoy forman parte de colecciones permanentes en museos como el MoMA, el V&A o el Centre Pompidou, y que afortunadamente siguen produciéndose.
En Casa Palacio, por nuestra pasión por el diseño, es un verdadero honor contar con estos íconos que demuestran que el gran diseño no pertenece solo a los museos, sino también a la vida cotidiana.
Un ejemplo es La Boule de Villeroy & Boch, diseñada por Stefan Diez: un objeto escultórico que esconde una vajilla completa y que redefine la forma de poner la mesa. Funcional, sorprendente y absolutamente contemporánea.
El Bookworm de Kartell, creado por Ron Arad en 1994, es otro manifiesto del diseño moderno. Un librero flexible, continuo y expresivo que desafía la idea tradicional de estantería y se adapta a cualquier espacio.

Desde Finlandia, el Tea Trolley 901 de Artek, diseñado por Alvar Aalto, celebra la simplicidad y la calidez de la madera curvada, mientras que las sillas Grand Prix de Fritz Hansen, de Arne Jacobsen, siguen siendo un referente de elegancia funcional.


La icónica lámpara Arco de Flos, firmada por Achille y Pier Giacomo Castiglioni, resolvió una necesidad doméstica con genialidad: iluminar sin perforar el techo.

A ellas se suman clásicos como la silla Aeron o el sillón Eames Lounge con ottoman de Herman Miller, y el provocador Juicy Salif de Alessi, de Philippe Starck.


Piezas con historia, visión y carácter. Hoy, también pueden ser parte de tu hogar.
El inicio del año trae consigo una energía especial. Es ese momento en el que replanteamos rutinas, hacemos listas mentales y buscamos mejorar la forma en que vivimos. Y pocas decisiones tienen un impacto tan inmediato como aquellas que tomamos dentro de casa. Porque el entorno que habitamos influye —más de lo que creemos— en nuestro rendimiento, bienestar y estado de ánimo.
Aprovechar los primeros días del año para hacer ajustes inteligentes en el hogar puede marcar una gran diferencia. Una cocina mejor organizada, con utensilios funcionales y electrodomésticos eficientes, invita a cocinar más y mejor. Un home office bien pensado —con una silla cómoda, buena iluminación y superficies adecuadas— favorece la concentración y transforma la jornada laboral. Incluso un sofá más confortable puede convertirse en ese lugar donde recargar energía, leer o compartir momentos al final del día.
Herman Miller

Fritz Hansen
Los espacios dedicados al descanso merecen una mención especial. Una buena cama, un colchón adecuado y textiles de calidad no son un lujo, sino una inversión directa en la calidad del sueño y, por ende, en el desempeño diario. Lo mismo ocurre con el cuarto de los niños: ambientes funcionales, seguros y estimulantes que acompañen su desarrollo y creatividad.

Enero también es un mes ideal para concretar estos cambios. Las rebajas y el impulso natural de comenzar de nuevo hacen que sea el momento perfecto para renovar con intención. Pensar en piezas duraderas, bien diseñadas y funcionales es apostar por un bienestar que se construye día a día.
Empezar el año con un entorno que inspire, ordene y acompañe es una de las mejores resoluciones posibles. Visítanos en Casa Palacio Antara y Santa Fe y aprovecha nuestras rebajas.
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una promesa silenciosa: la posibilidad de volver a empezar. El 1º de enero nos invita a reflexionar sobre la manera en que vivimos, los espacios que nos rodean y cómo influyen en nuestro bienestar cotidiano.
Habitar un entorno diseñado con intención (funcional, estético y sensible) transforma la experiencia diaria. La luz correcta, los materiales adecuados, el equilibrio entre forma y uso: todo dialoga para crear hogares que no solo se ven bien, sino que se sienten bien. Espacios que acompañan nuestros rituales, que inspiran calma, que celebran la belleza en lo cotidiano.

FLOS
El diseño tiene el poder de ordenar, de dar claridad, de aportar armonía. Una cocina pensada para compartir, una mesa que invita al encuentro, una sala que acoge, un dormitorio que favorece el descanso. Cada decisión suma, cada objeto cuenta una historia y cada ambiente se convierte en un reflejo de quienes somos y de cómo queremos vivir.
Este nuevo año es una invitación a elegir con conciencia: piezas que duren, materiales nobles, soluciones inteligentes y estéticas que dialoguen con el tiempo. A construir espacios donde la funcionalidad y el diseño se encuentren para elevar la vida diaria.
Que este comienzo esté lleno de proyectos, inspiración y momentos compartidos. Que el diseño sea un aliado para vivir mejor, con intención, belleza y equilibrio. Porque cuando el entorno está bien pensado, todo fluye.
Feliz inicio de año.
La Navidad en casa tiene un ritmo distinto. Es el día en que los espacios se habitan sin prisa, cuando el hogar se convierte en refugio y escenario de momentos compartidos. Más que recibir, se trata de vivir la casa junto a quienes le dan sentido.
El 25 de diciembre invita a disfrutar cada rincón con calma. La sala se transforma en punto de encuentro: sillones cómodos, mantas suaves y una iluminación cálida crean el ambiente perfecto para largas conversaciones, risas espontáneas o simplemente estar juntos. Pequeños detalles —cojines, velas, aromas sutiles— aportan confort y refuerzan la sensación de hogar.
El comedor sigue siendo protagonista, aunque ahora desde la informalidad. Un desayuno extendido, una comida sin horarios estrictos, una mesa que se adapta al momento y no al protocolo. La Navidad también es permitir que la casa respire y se acomode a la vida que ocurre dentro de ella.

Los espacios íntimos cobran un valor especial. Un rincón de lectura compartido, música de fondo, juegos de mesa o fotografías familiares que despiertan recuerdos. Todo suma cuando el objetivo es estar presentes.
Vivir la Navidad en casa es reconocer que el verdadero lujo está en compartir el tiempo, en disfrutar los espacios tal como son y en llenarlos de significado. Cuando la casa se vive en familia, cada detalle se convierte en memoria.