
LZF presenta su nueva colección 2013 High Fidelity, con un formato hecho a la medida. Como si se tratara de una recopilación musical, ha unido ritmos y diseño gráfico para presentar su novedosa línea. La propuesta de los nuevos diseños reúne a un cuarteto excepcional: música, diseño gráfico, motion graphics y producto.
12 canciones, 12 portadas, 12 pósters, 12 hojas de almanaque, 12 animaciones para acompañar a 12 lámparas. Es todo un homenaje a aquellas míticas portadas de discos de Jazz de los años 50 y 60, o a los grandiosos títulos de crédito de muchas películas de los años 70…, que reivindican hoy aquella fuerza y frescura creadora.
“Nos comprometimos en crear una melodía inspirada en la apuesta por la calidad, por el cuidado de los detalles, por el tempo lento y amable de una buena sobremesa, por hacer que una lámpara no sea sólo una luminaria sino la ocasión de una experiencia.”
Rithma, Etienne Stehelin II, ha sido el compositor y productor de las 12 canciones que acompañan a la nueva colección en el LP High Fidelity.
Rendir homenaje, recuperar la cultura de los clubs, de aquellos ambientes de música, de luces y penumbras, de gente inquieta, de encuentros y de momentos felices ha sido el leitmotiv de la nueva colección.
En cierto sentido, la música está inscrita en el ADN de LZF: “siempre nos ha acompañado; es más, fue ella la que hizo posible que LZF naciese”. Pero hasta hoy, no habían reunido lámparas con música de un modo explícito, consciente, voluntario. La nueva colección High Fidelity les ha dado la oportunidad de rendir ese homenaje, de reconocer su deuda.
Para mayor información, no deje de visitarnos en LZF High Fidelity
Hay sentidos que guardan la memoria con más fuerza que otros. Un aroma puede transportarnos a otro tiempo, despertar una emoción precisa o convertir un instante cotidiano en algo extraordinario. Por eso, al iniciar el año, transformar el hogar puede comenzar por lo más sutil, y poderoso: su olor.
Incorporar fragancias al espacio no es solo una cuestión decorativa, sino una forma de crear atmósferas que acompañan nuestro ritmo de vida. Una vela encendida al atardecer, un difusor que recibe al llegar a casa, un perfume que se vuelve parte de la identidad del lugar. El aroma define cómo se siente un espacio incluso antes de habitarlo.
Firmas como Trudon, con su herencia histórica y fragancias profundas, convierten cada vela en un ritual cargado de carácter y sofisticación.
Baobab Collection aporta una dimensión sensorial y visual, con aromas envolventes y diseños que funcionan como piezas decorativas. Desde Portugal, Portus Cale celebra la frescura, la artesanía y los detalles clásicos reinterpretados con ligereza contemporánea.
La poesía toma forma en Lladró, donde el diseño escultórico se fusiona con fragancias delicadas, ideales para espacios contemplativos.
Este inicio de año es una invitación a redefinir cómo queremos sentir nuestros espacios. Cambiar el aroma es, muchas veces, el primer paso para cambiar la energía de casa. Descubre estas colecciones de velas aromáticas y difusores en Casa Palacio y permite que cada habitación cuente una nueva historia, desde el sentido más íntimo: el olfato.
Durance, desde la Provenza, ofrece aromas suaves y naturales que evocan campos floridos y una calma luminosa. Por su parte, Culti propone una visión moderna del perfume de interiores: elegante, minimalista y perfectamente integrada a la arquitectura del hogar.
Este inicio de año es una invitación a redefinir cómo queremos sentir nuestros espacios. Cambiar el aroma es, muchas veces, el primer paso para cambiar la energía de casa. Descubre estas colecciones de velas aromáticas y difusores en Casa Palacio y permite que cada habitación cuente una nueva historia, desde el sentido más íntimo: el olfato.
En el universo del mobiliario contemporáneo, Four Hands se ha consolidado como una de las marcas más influyentes de las últimas décadas. Fundada en 1996, su propuesta nació con una idea simple pero poderosa: crear piezas capaces de transformar un espacio a través de la calidad, la investigación y un enfoque profundamente artesanal. Hoy, casi 30 años después, su nombre es sinónimo de diseño global, equilibrio estético y durabilidad.
Uno de los rasgos más distintivos de Four Hands es su diseño in-house. Cada mueble parte de un proceso creativo propio, donde el equipo estudia materiales, revisita técnicas tradicionales y observa tendencias sin seguirlas ciegamente. El resultado es un catálogo coherente, atemporal y sorprendentemente versátil. Sus piezas pueden convivir con lo escandinavo, lo japonés, lo mid-century o incluso con interiores más clásicos, manteniendo siempre una identidad reconocible.
La marca también se ha destacado por su capacidad de encontrar belleza en la simplicidad. Sus formas limpias, paletas neutras y proporciones precisas hablan de una estética contenida; sin embargo, detrás de esa aparente sencillez hay un profundo trabajo artesanal. Maderas seleccionadas a mano, un cuidado especial en uniones y terminados, y textiles con textura generan un equilibrio único entre lo funcional y lo sensorial.
Four Hands mira al mundo como su fuente de inspiración. Sus diseñadores viajan para estudiar técnicas locales, observar estilos de vida y reinterpretar tradiciones desde una perspectiva contemporánea. Gracias a ello, la marca ha logrado un lenguaje propio: cálido, cosmopolita y profundamente humano.
Hoy, Four Hands es referente para quienes buscan muebles modernos, duraderos y con carácter, capaces de acompañar la vida cotidiana sin renunciar a la estética. Una marca que demuestra que el buen diseño se habita. Descubre más sobre esta marca en nuestras tiendas Casa Palacio.
La Navidad es, quizá, la celebración que mejor revela quiénes somos dentro de nuestra propia casa. Es cuando las familias se reúnen alrededor de una mesa que ya tiene su propio relato; cuando los aromas de invierno se mezclan con luces tenues y tejidos cálidos; cuando las elecciones que hacemos durante el año encuentran sentido: la vajilla que reservamos para las ocasiones especiales, el florero que siempre pide flores frescas, la manta suave que invita a sentarse un poco más cerca.
En Casa Palacio pensamos en esos momentos al elegir cada pieza que forma parte de nuestro universo. Valoramos la producción artesanal, la nobleza de los materiales, la belleza de un diseño que envejece bien. Creemos que un objeto bien hecho transforma la experiencia cotidiana y que, en Navidad, esa transformación se vuelve aún más evidente: una mesa sostenida por madera trabajada con paciencia, cristalería que atrapa la luz como si fuera un gesto poético, textiles que suman capas de calidez a un espacio que se vuelve refugio.
Esta temporada queremos celebrar contigo la importancia de vivir rodeados de armonía y significado. Elegir con intención es una forma de cuidado: hacia nosotros, hacia quienes amamos y hacia los espacios que compartimos. Cada pieza seleccionada —una vela artesanal, un juego de cubiertos balanceado, un sillón pensado para conversar sin prisa— acompaña la esencia de estas fechas.
Gracias por permitir que Casa Palacio sea parte de tu hogar y de tus rituales más íntimos.
Que esta Navidad sea una invitación a habitar la belleza, a compartirla y a construir recuerdos que iluminen el año que viene.
Trudon es una de las grandes joyas del savoir-faire francés. Fundada en 1643, la Maison comenzó como una pequeña tienda en la rue Saint-Honoré; con el tiempo, su dominio en el arte de trabajar la cera la llevó a convertirse en la única Royal Manufacture de velas en Francia. Desde entonces, la marca ha iluminado salones, cortes y espacios donde la belleza se entiende como una forma de vida.
Hoy, Trudon es reconocida mundialmente por la manera en que transforma lugares a través de la fragancia. Cada vela y difusor aromático es un pequeño universo narrativo: un viaje sensorial que se enciende con la llama.
Abd El Kader despliega la frescura vibrante de la menta y el té verde, llenando cualquier habitación de energía. Cire, emblema de la Maison, rinde homenaje a la cera de abeja con una calidez envolvente.


Cyrnos captura la elegancia solar del Mediterráneo entre lavanda, pino y cítricos; mientras que Ernesto evoca la profundidad del cuero, el tabaco y el ron, creando una atmósfera intensa y carismática.


Para quienes prefieren lo floral, Maduraï celebra el esplendor del jazmín del sur de India; Reggio, por su parte, ilumina con el brillo cítrico de la mandarina de Calabria.


Además de sus velas, los perfumes de Trudon revelan otra faceta de la Maison: fragancias construidas como relatos, inspiradas en paisajes, símbolos y personajes históricos. Son aromas que permanecen en la memoria y que convierten lo cotidiano en un gesto profundamente elegante.


La esencia de Trudon transforma los espacios. Y, en el proceso, nos recuerda que la verdadera sofisticación está en lo que logra conmover.