Inspiración / May 19 2017

LA CALLE VIOLETA: EL PODER TRANSFORMADOR DEL COLOR

La colonia Guerrero es una de las más antiguas de la ciudad: fundada en el SXIX en los terrenos que ocupara el barrio prehispánico de Cuepopán; entre los secretos que guardan sus calles están el Templo de San Fernando y su panteón adyacente; el ex Convento de San Hipólito; el mercado 2 de abril, el más antiguo de la capital y la casa del Arq. Antonio Rivas Mercado. Hay que decir que de ser una colonia habitada por las clases altas, con el paso de los años las grandes mansiones porfirianas dieron paso a las vecindades. Además, resultó muy afectada por el terremoto del 85 lo que aceleró su deterioro. Pese a todo lo anterior, los habitantes de la Guerrero están muy orgullosos de su colonia y se suman a las iniciativas vecinales que buscan su rescate. Una de las más recientes fue pintar la tradicional calle de Violeta, justo de ese color y sus variantes. La idea fue que así como las jacarandas cada año florecen y se pintan de violeta, así también su calle puede tener una segunda oportunidad. Se trata de una interesante intervención que demuestra el poder transformador del color en un proyecto de rescate urbano. ¡Anímate a visitarla!