Cassius Marcellus Clay, Jr., más conocido por todos como Muhammad Ali, no solo fue el mejor boxeador de todos los tiempos, fue mucho más: toda una leyenda del deporte. Se trata de un hombre cuya vida fue fascinante –fuera y dentro del ring–, pues rompió paradigmas; sin proponérselo se convirtió en un ícono y hasta hoy en día es inspiración de vida incluso para aquellos que no son deportistas. Desde luego, un personaje que parece sacado de la ficción merece que su vida sea contada en un libro… Taschen, se dio cuenta de ello y por eso no dudo en lanzar “Greatest of all Times” (G.O.A.T.), una edición que cuenta la vida de Ali como solo la editorial alemana sabe hacerlo: a través de imágenes del boxeador, captadas por los más grandes fotógrafos del mundo.
Así, tras una laboriosa curaduría, el libro logra reunir tanto las fotografías más famosas del campeón, como algunas otras pocos conocidas, así como aquellas que trascienden el ámbito deportivo y son más cercanas a la foto como pieza de arte. Esta edición no solo incluye imágenes, también recopila ensayos, textos y entrevistas que nos hablan del valor, las convicciones y la extraordinaria construcción de la imagen pública de Muhammad Ali.
Como suele hacer Taschen, también se editó un ejemplar de colección que cuenta con una cubierta especial; está encuadernado en cuero rosa, el formato es XXL (estamos hablando de un libro que pesa más de 30 kg), y por si fuera poco incluye una litografía autografiada.
¿La buena noticia? Después de que Casa Palacio trajera a México la edición limitada del libro dedicado a The Rolling Stones, ahora apuesta por llevar a los conocedores este ejemplar para coleccionistas de “Greatest of all Time”. Sin duda se trata de una edición única que vale la pena descubrir. No dudes en visitar la biblioteca de Casa Palacio y darte la oportunidad de hojear este estupendo libro.





Ciudad de México reafirmó en 2025 su lugar como una de las capitales culturales más vibrantes del mundo. A lo largo del año, museos y galerías ofrecieron una agenda excepcional que confirmó el poder del arte para cuestionar, conmover e inspirar. Para Casa Palacio, el arte es una extensión natural del diseño y la arquitectura: una fuente constante de ideas, sensibilidad y diálogo creativo.
Uno de los momentos más significativos fue Politécnico Nacional, la gran retrospectiva de Gabriel Orozco en el Museo Jumex, una revisión profunda de su pensamiento artístico, donde lo cotidiano, lo conceptual y lo poético se entrelazaron con maestría. En el mismo recinto, Gabriel de la Mora presentó La Petite Mort, una exposición intensa y material, donde el proceso, el desgaste y la memoria se convirtieron en lenguaje visual.
El circuito de galerías también brilló con propuestas contundentes. Bleeding Boundaries de José Eduardo Barajas en Galerie Nordenhake exploró los límites entre cuerpo, territorio y política a través de una obra cargada de tensión y reflexión. Por su parte, Carlos H. Matos en Galería Peana ofreció una muestra de gran fuerza formal, donde la abstracción y la materialidad dialogaron con el espacio de manera precisa.
El año cerró con una mirada distinta pero igualmente poderosa: Japón: del mito al manga en el Museo Franz Mayer, una exposición que conectó tradición y cultura pop, revelando la profunda influencia estética japonesa a lo largo del tiempo.
Mirando hacia 2026, el panorama cultural de la ciudad se perfila igual de estimulante. Nuestra recomendación: seguir recorriendo museos, galerías y ferias, permitir que el arte nutra nuestra forma de habitar y continuar integrándolo como parte esencial de la vida cotidiana. Vivir rodeados de arte es, también, una forma de buen vivir.
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una promesa silenciosa: la posibilidad de volver a empezar. El 1º de enero nos invita a reflexionar sobre la manera en que vivimos, los espacios que nos rodean y cómo influyen en nuestro bienestar cotidiano.
Habitar un entorno diseñado con intención (funcional, estético y sensible) transforma la experiencia diaria. La luz correcta, los materiales adecuados, el equilibrio entre forma y uso: todo dialoga para crear hogares que no solo se ven bien, sino que se sienten bien. Espacios que acompañan nuestros rituales, que inspiran calma, que celebran la belleza en lo cotidiano.

FLOS
El diseño tiene el poder de ordenar, de dar claridad, de aportar armonía. Una cocina pensada para compartir, una mesa que invita al encuentro, una sala que acoge, un dormitorio que favorece el descanso. Cada decisión suma, cada objeto cuenta una historia y cada ambiente se convierte en un reflejo de quienes somos y de cómo queremos vivir.
Este nuevo año es una invitación a elegir con conciencia: piezas que duren, materiales nobles, soluciones inteligentes y estéticas que dialoguen con el tiempo. A construir espacios donde la funcionalidad y el diseño se encuentren para elevar la vida diaria.
Que este comienzo esté lleno de proyectos, inspiración y momentos compartidos. Que el diseño sea un aliado para vivir mejor, con intención, belleza y equilibrio. Porque cuando el entorno está bien pensado, todo fluye.
Feliz inicio de año.
La Navidad en casa tiene un ritmo distinto. Es el día en que los espacios se habitan sin prisa, cuando el hogar se convierte en refugio y escenario de momentos compartidos. Más que recibir, se trata de vivir la casa junto a quienes le dan sentido.
El 25 de diciembre invita a disfrutar cada rincón con calma. La sala se transforma en punto de encuentro: sillones cómodos, mantas suaves y una iluminación cálida crean el ambiente perfecto para largas conversaciones, risas espontáneas o simplemente estar juntos. Pequeños detalles —cojines, velas, aromas sutiles— aportan confort y refuerzan la sensación de hogar.
El comedor sigue siendo protagonista, aunque ahora desde la informalidad. Un desayuno extendido, una comida sin horarios estrictos, una mesa que se adapta al momento y no al protocolo. La Navidad también es permitir que la casa respire y se acomode a la vida que ocurre dentro de ella.

Los espacios íntimos cobran un valor especial. Un rincón de lectura compartido, música de fondo, juegos de mesa o fotografías familiares que despiertan recuerdos. Todo suma cuando el objetivo es estar presentes.
Vivir la Navidad en casa es reconocer que el verdadero lujo está en compartir el tiempo, en disfrutar los espacios tal como son y en llenarlos de significado. Cuando la casa se vive en familia, cada detalle se convierte en memoria.
La Navidad es, quizá, la celebración que mejor revela quiénes somos dentro de nuestra propia casa. Es cuando las familias se reúnen alrededor de una mesa que ya tiene su propio relato; cuando los aromas de invierno se mezclan con luces tenues y tejidos cálidos; cuando las elecciones que hacemos durante el año encuentran sentido: la vajilla que reservamos para las ocasiones especiales, el florero que siempre pide flores frescas, la manta suave que invita a sentarse un poco más cerca.
En Casa Palacio pensamos en esos momentos al elegir cada pieza que forma parte de nuestro universo. Valoramos la producción artesanal, la nobleza de los materiales, la belleza de un diseño que envejece bien. Creemos que un objeto bien hecho transforma la experiencia cotidiana y que, en Navidad, esa transformación se vuelve aún más evidente: una mesa sostenida por madera trabajada con paciencia, cristalería que atrapa la luz como si fuera un gesto poético, textiles que suman capas de calidez a un espacio que se vuelve refugio.
Esta temporada queremos celebrar contigo la importancia de vivir rodeados de armonía y significado. Elegir con intención es una forma de cuidado: hacia nosotros, hacia quienes amamos y hacia los espacios que compartimos. Cada pieza seleccionada —una vela artesanal, un juego de cubiertos balanceado, un sillón pensado para conversar sin prisa— acompaña la esencia de estas fechas.
Gracias por permitir que Casa Palacio sea parte de tu hogar y de tus rituales más íntimos.
Que esta Navidad sea una invitación a habitar la belleza, a compartirla y a construir recuerdos que iluminen el año que viene.