Con tan solo 14 años, Gisele Bündchen fue descubierta por un cazador de talentos cuando comía una hamburguesa en un local de comida rápida. Meses más tarde, la adolescente que a diferencia de miles de jóvenes brasileñas no tenía interés en convertirse en modelo, quedaba en cuarto lugar en el concurso de modelaje de la agencia Elite sin saber que con el paso de los años acapararía más de mil portadas en todo el mundo, participaría en mas de 450 desfiles y sería el rostro de marcas como Ralph Lauren, Dolce & Gabbana o Chanel, lo que acabaría convirtiendo a quien Alexander McQueen llamaba “el cuerpo”, en la Top Model mejor pagada del mundo. Para celebrar sus 20 años de carrera, la editorial alemana Taschen lanzó un libro que reúne una selección de las imágenes más glamorosas, íntimas y algunas desconocidas de la espectacular Gisele Bündchen, captadas por artistas de la lente como Irving Penn, Mario Testino o David LaChapelle entre otros. Son más de 300 fotografías, acompañadas de una introducción de Steven Meisel, que intentan develar el por qué de la fascinación del mundo de la moda por la brasileña. También se imprimió una edición limitada de 1000 ejemplares –que puedes encontrar en Casa Palacio–firmada por la propia Gisele. ¿Lo mejor? La modelo donará las ganancias del libro a obras de beneficencia.




Si hay un nombre capaz de unir crítica social, elegancia visual y un sentido del humor absolutamente mexicano, es el de Abel Quezada. Considerado uno de los artistas más singulares del siglo XX, Quezada —nacido en Monterrey en 1920— transformó el dibujo, la caricatura política y la ilustración en auténtica crónica cultural. Su trazo limpio y su mirada aguda lo hicieron imprescindible en periódicos como Excélsior, Ovaciones y Novedades, además de llevarlo a colaborar con The New Yorker en los años ochenta.

Autodidacta y siempre curioso, Quezada encontró en las grandes ciudades —sobre todo Nueva York— una fuente inagotable de inspiración: calles caóticas, arquitectura vibrante, personajes diminutos y escenas cotidianas convertidas en poesía visual. Aunque su reputación se consolidó desde el periodismo, su obra pictórica revela una faceta íntima y sorprendente: colores atmosféricos, composiciones sensibles y un ojo atento a lo que define la vida urbana.

Su legado es esencial para comprender la evolución del dibujo y la caricatura en México, desde el humor político hasta la representación moderna de lo cotidiano. Sus personajes —“el tapado”, “la dama de las Lomas”, “Solovino”— forman parte de la memoria colectiva.

Por eso resulta tan relevante la exposición Memorias visuales de Abel Quezada end a galería Proyectos Monclova, una oportunidad excepcional para reencontrarse con su obra desde una perspectiva fresca y contemporánea.

Todas la imágenes: Proyectos Monclova
La muestra estará abierta hasta el 20 de diciembre; quedan pocos días para visitarla. Si te interesa el arte mexicano, el dibujo, la sátira o simplemente disfrutar del genio de un observador único, esta exposición es imprescindible.
Cada Navidad tiene su propio brillo, y este año Lladró lo captura con una colección que celebra la emoción de regalar. La casa valenciana —referente a nivel mundial en el trabajo artesanal de la porcelana desde mediados del siglo XX— presenta una temporada llena de sensibilidad, diseño y una identidad visual completamente renovada. Su packaging de 2025, elegante y festivo, eleva cada pieza a la categoría de tesoro listo para convertirse en el regalo perfecto.

La firma reinterpreta sus clásicos con un espíritu más contemporáneo y encantador. La lámpara Firefly nos alumbra como un recuerdo luminoso; The Dark Green Guest añade ese toque inesperado que da personalidad a cualquier espacio; y los entrañables personajes de Disney siguen despertando nostalgia y alegría.
Los lanzamientos de la temporada suman carácter y frescura. Desde el emblemático rey del reggae Bob Marley y el mágico Doraemon, hasta Superman en una versión escultórica que rinde homenaje al heroísmo moderno. La chica y el gato cósmico o el Cohete Cósmico —que además funciona como lámpara— invitan a soñar.



La colaboración con la diseñadora mexicana Olga Hanono destaca con una colección de vasos en porcelana y la encantadora Lady Luck, una pieza que celebra la fortuna y la belleza en los pequeños detalles.
Esta Navidad, Lladró transforma cada creación en un gesto significativo. Un regalo para recordar y atesorar.
Visitar el Museo del Palacio de Bellas Artes siempre es un privilegio, no solo por sus exhibiciones, sino por el propio edificio: un ícono art déco y ecléctico cuya arquitectura mezcla mármoles, metales y volúmenes monumentales que cautivan desde el vestíbulo. Sus famosos murales —de Diego Rivera, Jorge González Camarena, David Alfaro Siqueiros y otros grandes— hacen que cada paso sea un viaje por la historia del arte mexicano. Pero esta temporada, hay un motivo especial para regresar: la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente.

Han pasado más de cincuenta años desde el último homenaje que el MPBA dedicó a Lilia Carrillo (1930–1974), figura clave de la abstracción mexicana. Aunque su carrera fue breve, su obra marcó profundamente la pintura no figurativa del siglo XX. Lejos de etiquetas como “lírica” o “informalista”, Carrillo construyó un lenguaje propio: una reconciliación muy personal entre abstracción y sugerencias figurativas, entre lo consciente y lo intuitivo.


La muestra reúne más de cien piezas —óleos, dibujos, acrílicos, collage y litografías— acompañadas de material documental que revela su faceta como escenógrafa, vestuarista, ilustradora y voz crítica de su tiempo. Organizada en cuatro secciones, la exposición sigue su evolución desde los primeros años figurativos hasta sus obras finales, vibrantes y llenas de gestualidad. Destacan diálogos visuales con artistas europeos exiliados como Alice Rahon y Wolfgang Paalen, así como piezas donde la artista explora la naturaleza, los estados interiores y problemáticas sociales como la contaminación y el deterioro ecológico.

Imágenes: Museo del Palacio de Bellas Artes
Lilia Carrillo. Todo es sugerente es una invitación a redescubrir a una creadora imprescindible en un entorno que por sí mismo inspira. Una visita obligada antes de su cierre.
Museo del Palacio de Bellas Artes -Hasta el 8 de enero de 2026
Si te apasiona la pintura contemporánea en México, no te puedes perder la XX Bienal Rufino Tamayollega a su recta final en el Museo Tamayo, reuniendo una selección que refleja la energía, la diversidad y la evolución de esta disciplina en el país.
Creada en 1982 por Rufino Tamayo, la bienal nació con un propósito claro: mostrar el pulso de la pintura nacional y construir una colección que dialogara con las generaciones futuras. Cuatro décadas después, sigue siendo uno de los espacios más influyentes para artistas emergentes y consolidados, reafirmando la vigencia de la pintura como un lenguaje contemporáneo en constante transformación.


La edición 2025 reúne 40 obras seleccionadas, resultado de una convocatoria nacional que busca impulsar nuevas miradas. La exhibición traza un recorrido por un “campo expandido” de la pintura: piezas que exploran la memoria, tensiones históricas, paisajes alterados, problemáticas sociales y ecológicas, así como búsquedas formales que van de lo figurativo a lo abstracto. Un mosaico vibrante que evidencia la pluralidad de la escena pictórica actual.

Tras su paso por Oaxaca, la muestra llega a la Ciudad de México para ofrecer un espacio de diálogo visual y reflexión crítica, en sintonía con el legado del maestro Tamayo y con el compromiso institucional de seguir impulsando la creación contemporánea.

*Todas las fotos: Museo Tamayo
La XX Bienal Rufino Tamayo cierra el 7 de diciembre de 2025.
Museo Tamayo: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec.
No te pierdas una de las muestras clave del arte mexicano actual.