
Este artista mexicano ha logrado triunfar en Europa como diseñador, fotógrafo, ilustrador y hasta cineasta; se trata de un creador multidisciplinario. Conócelo.
Hace unos días, el artista Gildo Medina realizó el montaje de una mesa temática en Casa Palacio Antara; se trató de un verdadero privilegio considerando que es uno de los creadores mexicanos con mayor proyección en Europa, ya sea como ilustrador (Taschen lo incluyó en su catálogo de los 100 mejores ilustradores del mundo) o diseñando para Coca-Cola en Francia. Aprovechamos su visita para conversar con él…
Eres artista visual, ilustrador, fotógrafo, cineasta… ¿hay algo que te falte por hacer?
Aprender a cocinar.
Al estar involucrado en tantas disciplinas, ¿cuál dirías que es el hilo conductor en tu obra, el gran tema siempre presente?
Que cuento una historia en cada una de mis creaciones, a veces me considero más un cronista que un artista. Y el tema siempre presente es la necesidad de transgredir mi obra o el espacio con algún otro elemento arbitrario que le cambie el sentido completamente, y haga que se reinvente.
Decidiste emigrar y estudiar en Europa; si pudieras escoger una, ¿cuál sería la gran lección que aprendiste en el extranjero?
Que nunca es suficiente. Que siempre hay que dar más de lo necesario y jamás quedarnos conformes con el primer resultado, siempre ir más lejos, tener sed de todo.
Eres un artista multifacético que ha incursionado en la creación de mobiliario. ¿Qué te motivó a colaborar con Rococó?, ¿cómo fue la experiencia?
Fue una invitación que marcó mi vida, ya que yo sólo estaba familiarizado con el dibujo sobre papel, y el salir de mis formatos y sobrepasar mis límites me hizo crecer muchísimo creativamente. Me fascinó su visión democrática sobre el arte: Rococó invitaba a intervenir sillas antiguas a grafiteros, tatuadores, diseñadores, artistas indígenas o dibujantes, creándose un lenguaje homogéneo que olía a México. Y eso me gusto mucho. Hoy la intervención de sillas con pluma Bic o lápiz de cera, se volvió parte característica de mi obra, y ahora la expongo en el mundo entero. Actualmente tengo varias piezas en Hong Kong exponiéndose.
Por último: háblanos de tu mesa temática para Casa Palacio: ¿qué buscas comunicar con ella?
Me inspiré en mis series fotográficas creadas en Madrid en el Palacio de Linares y en la Embajada de Bélgica en París, donde realicé varias fotografías del mismo estilo y tema: suntuosas y opulentas cenas, con un toque de humor y surrealismo.
Al percatarme que había unos platos fabulosos de DF Casa con la cara de distintos personajes de la historia universal y popular mexicana, decidí escoger el que tenía la cara de Napoleón, y ponerlo en la cabecera de la mesa. Imaginé qué personajes serían invitados y el menú me hizo favor de mandármelo el ex-Embajador de Bélgica en París: el historiador Pierre Schmidt, directamente desde Francia, inspirado en un menú original de Bonaparte. Espero que quien visite la mesa temática, juegue con su imaginación, y con un toque de humor imagine cómo sería cenar con todos esos personajes y qué papel y rol representaría en esa mesa.
Lladró y Dulk exploran la porcelana como un territorio creativo donde la artesanía y el arte contemporáneo se encuentran. El resultado son esculturas de porcelana con un fuerte contenido simbólico. Ephemeral Treasures y Soul Rider, creadas en colaboración entre la firma valenciana Lladró y el artista español Dulk, destacan por su belleza visual y por el mensaje que transmiten.


En la obra de Dulk, artista español con proyección internacional, la naturaleza ocupa siempre el centro del relato. Su lenguaje visual nace del muralismo y del arte urbano, pero se desarrolla con precisión en el estudio. Animales, símbolos y escenas oníricas construyen un imaginario atractivo que invita a reflexionar sobre los ecosistemas y su fragilidad.
Esa visión se materializa en Ephemeral Treasures, una escultura de porcelana inspirada en la fauna de las selvas asiáticas. Tigres, monos y un pavo real exuberante conviven en una composición rica en color y detalle. Un reloj de arena atraviesa la escena y recuerda el paso del tiempo. Los acabados en brillo, mate y acentos metálicos refuerzan la intensidad narrativa de la pieza.



Por su parte, Soul Rider presenta a un guardián simbólico que actúa como puente entre el ser humano y la naturaleza. Elevado sobre una flor-calavera y marcado por un corazón, representa el amor como respuesta al miedo. Es la primera vez que este personaje de Dulk se convierte en una escultura independiente, cargada de intención y esperanza.


Para Lladró, estas colaboraciones amplían su legado artesanal hacia el arte contemporáneo. Para Casa Palacio, contar con esculturas de porcelana que dialogan con el diseño, el arte y la conciencia ambiental es parte esencial de su pasión por el gran diseño.
El buen diseño no siempre es grande; muchas veces, se presenta en objetos pequeños que cambian por completo un espacio. El diseño en pequeño formato reúne historia, función y belleza. Son piezas que caben en una repisa, una mesa o la cocina. Sin embargo, su impacto es inmediato.
Muchos objetos de diseño nacieron como experimentos creativos. Otros surgieron como respuestas a nuevas formas de habitar. Con el tiempo, estas piezas se volvieron icónicas. Hoy forman parte de colecciones permanentes de museos como el MoMA, el Centre Pompidou o el V&A. Además, siguen produciéndose fieles a su diseño original.
En la cocina, una cafetera, un exprimidor o un objeto utilitario puede ir más allá de la función. Puede convertirse en una pieza escultórica. Lo mismo ocurre en otros espacios del hogar. Un jarrón, un objeto decorativo o una pieza de mesa aporta carácter sin saturar el ambiente. Por eso, el diseño en pequeño formato resulta tan atractivo. Permite sumar identidad con gestos precisos.
En Casa Palacio, los objetos de diseño pequeños tienen un lugar especial. Son piezas que combinan estética, uso cotidiano y legado. Es un honor reunir objetos icónicos que siguen vigentes. Aunque son compactos en tamaño, son grandes en significado. Visítanos y sorprendente con nuestra coleccion.
En Casa Palacio creemos que los libros no solo se leen: se viven, se tocan y se exhiben. Basta recorrer nuestra zona editorial para entenderlo. Desde ediciones icónicas de Taschen hasta los volúmenes cuidadosamente curados de Assouline, cada libro forma parte de un universo visual y cultural que dialoga con el diseño, el arte y la forma de habitar los espacios.
Por eso, este fin de semana tenemos una recomendación clara: Index Art Book Fair 2026, una de las ferias editoriales más estimulantes de la Ciudad de México.

Del 15 al 18 de enero, Index regresa reafirmando su lugar como punto de encuentro para proyectos editoriales independientes de todo el mundo. Coorganizada por Casa Bosques, kurimanzutto y Proyectos Públicos, la feria se despliega en dos sedes extraordinarias: la galería kurimanzutto y, por primera vez, Rebollar / Proyectos Públicos, ambos en San Miguel Chapultepec.

Más de cien editoriales y colectivos presentan libros de arte, fotografía, pensamiento crítico y, en esta edición, una nueva sección dedicada a zines: publicaciones ágiles, experimentales y profundamente actuales, reunidas bajo el nombre de ZINDEX.

Además, el Programa Público suma charlas, presentaciones, performances y talleres —incluso para niños—, así como una conferencia magistral imperdible con Françoise Vergès y Sayak Valencia. Intervenciones de artistas como Damián Ortega y Oscar Murillo convierten la feria en una experiencia viva.
Libros, ideas, espacios increíbles y comunidad creativa. Un plan ideal para este fin de semana, y una fuente infinita de inspiración.
Algunos objetos no se diseñaron solo para usarse, sino para perdurar. Son piezas que cambiaron la historia del diseño, que hoy forman parte de colecciones permanentes en museos como el MoMA, el V&A o el Centre Pompidou, y que afortunadamente siguen produciéndose.
En Casa Palacio, por nuestra pasión por el diseño, es un verdadero honor contar con estos íconos que demuestran que el gran diseño no pertenece solo a los museos, sino también a la vida cotidiana.
Un ejemplo es La Boule de Villeroy & Boch, diseñada por Stefan Diez: un objeto escultórico que esconde una vajilla completa y que redefine la forma de poner la mesa. Funcional, sorprendente y absolutamente contemporánea.
El Bookworm de Kartell, creado por Ron Arad en 1994, es otro manifiesto del diseño moderno. Un librero flexible, continuo y expresivo que desafía la idea tradicional de estantería y se adapta a cualquier espacio.

Desde Finlandia, el Tea Trolley 901 de Artek, diseñado por Alvar Aalto, celebra la simplicidad y la calidez de la madera curvada, mientras que las sillas Grand Prix de Fritz Hansen, de Arne Jacobsen, siguen siendo un referente de elegancia funcional.


La icónica lámpara Arco de Flos, firmada por Achille y Pier Giacomo Castiglioni, resolvió una necesidad doméstica con genialidad: iluminar sin perforar el techo.

A ellas se suman clásicos como la silla Aeron o el sillón Eames Lounge con ottoman de Herman Miller, y el provocador Juicy Salif de Alessi, de Philippe Starck.


Piezas con historia, visión y carácter. Hoy, también pueden ser parte de tu hogar.