Los implacables frentes fríos que estamos teniendo nos dan el pretexto perfecto para calentar la casa, y esto se puede hacer con estilo. En un país donde el invierno no es particularmente largo y los días de frío no son tantos, la mejor opción son las chimeneas portátiles o que se pueden fijar en las paredes y después desmontarse. Pero si además son chimeneas con diseño, pueden ser interesantes elementos decorativos. Pensemos por ejemplo en la propuesta de Safretti, firma que además de contar con diseños espectaculares, utiliza bio-alcohol, lo que las hace sustentables. Nuestro modelo favorito es el “Cube”, que puede colocarse también en exteriores.
También amigables con el medio ambiente porque usan bio-etanol, son las chimeneas de la marca Horus, que unifican fuego y acero mediante un diseño discreto que se presta para ser parte de cualquier ambiente.
Otra de nuestras favoritas son las de Glammfire, marca que propone fusionar las llamas que las chimeneas generan como un elemento de la decoración. Su modelo Burner V calienta un área de 80 m2 y tiene un alto rendimiento: 10 litros de etanol rinden 10 horas.
Por último, no nos olvidemos de Ignis: tienen piezas que funcionan con gas, pero si prefieres usar electricidad tienen una opción que se monta en la pared, por lo que es al mismo tiempo decorativa y utilitaria.



El 14 de febrero es la ocasión perfecta para regalar algo más que un detalle: es el momento de elegir un objeto que acompañe la vida cotidiana, que hable de afecto, de intención y de buen diseño. En Casa Palacio, creemos que los mejores regalos son aquellos que se integran al día a día y se convierten en pequeños recordatorios de quien los eligió.
Una vela aromática con notas envolventes puede transformar un espacio y crear rituales íntimos; una pieza de joyería de diseño se convierte en un gesto personal que se lleva cerca del cuerpo. Los libros —de arte, cocina o arquitectura— inspiran, acompañan y permanecen con nosotros. Las figuras decorativas y los objetos escultóricos aportan carácter y conversación, mientras que un artefacto especial de cocina puede elevar los momentos compartidos alrededor de la mesa.
Regalar diseño es regalar sensibilidad: materiales bien trabajados, formas pensadas y objetos que envejecen con gracia. También es una invitación a rodearse de piezas que hacen la vida más bella, funcional y significativa.

Alessi
Para este San Valentín, nuestros interioristas de Casa Palacio han preparado una selección curada de regalos ideales para sorprender: objetos únicos, atemporales y llenos de intención, pensados para distintos estilos, personalidades. Descubre ideas que van más allá de lo esperado y elige un regalo que se sienta hoy, mañana y todos los días.
Vela aromatica Abd El Kader de Trudon

Charm en plata Corazón mi amor de Tane
Juego de coctel y coctelera de diseño de Alessi
Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.
Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.
Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.
En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.
Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.
Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.
El verdadero lujo sabe escuchar a la naturaleza. En esa conversación silenciosa entre diseño, materia y bienestar se sitúa la nueva colección Primavera/Verano de Frette, una propuesta que traduce paisajes, texturas y sensaciones en ropa de cama sofisticada y contemporánea.
Fundada en Italia en el siglo XIX, Frette ha construido su prestigio a partir de una idea clara: crear textiles que transformen el descanso en una experiencia estética y sensorial. Más de 165 años después, la firma sigue trabajando con fibras excepcionales, procesos meticulosos y una sensibilidad que combina tradición artesanal con una mirada refinada al presente.

Francine
La nueva colección encuentra su inspiración en el mundo natural. Tonos minerales, matices arena, blancos suaves y grises orgánicos evocan piedra, madera, agua y luz. Las texturas dialogan entre sí con discreción y equilibrio, creando atmósferas serenas que invitan a bajar el ritmo y reconectar con lo esencial.

Francine
Dentro de esta propuesta destacan líneas emblemáticas de la marca como Cruise, con su elegancia relajada; Icons, que reinterpreta los clásicos de Frette; Flying, ligera y fresca; y Francine, delicada y atemporal. Cada una ofrece una forma distinta de entender la cama como un espacio personal, íntimo y profundamente confortable.

Icons
Más allá de tendencias, Frette diseña para perdurar. Sus colecciones no buscan llamar la atención, sino acompañar la vida cotidiana con belleza silenciosa y calidad tangible.

Cruise
Descubre la nueva colección de Frette inspirada en la naturaleza y explora cómo el diseño italiano puede transformar tu forma de descansar en Casa Palacio.
La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.
Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.
La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.
Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.
Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.
La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.