Los implacables frentes fríos que estamos teniendo nos dan el pretexto perfecto para calentar la casa, y esto se puede hacer con estilo. En un país donde el invierno no es particularmente largo y los días de frío no son tantos, la mejor opción son las chimeneas portátiles o que se pueden fijar en las paredes y después desmontarse. Pero si además son chimeneas con diseño, pueden ser interesantes elementos decorativos. Pensemos por ejemplo en la propuesta de Safretti, firma que además de contar con diseños espectaculares, utiliza bio-alcohol, lo que las hace sustentables. Nuestro modelo favorito es el “Cube”, que puede colocarse también en exteriores.
También amigables con el medio ambiente porque usan bio-etanol, son las chimeneas de la marca Horus, que unifican fuego y acero mediante un diseño discreto que se presta para ser parte de cualquier ambiente.
Otra de nuestras favoritas son las de Glammfire, marca que propone fusionar las llamas que las chimeneas generan como un elemento de la decoración. Su modelo Burner V calienta un área de 80 m2 y tiene un alto rendimiento: 10 litros de etanol rinden 10 horas.
Por último, no nos olvidemos de Ignis: tienen piezas que funcionan con gas, pero si prefieres usar electricidad tienen una opción que se monta en la pared, por lo que es al mismo tiempo decorativa y utilitaria.



El lanzamiento de la Eames EC-127 marca un momento clave en la historia del diseño moderno. Concebida originalmente en 1970 por Charles y Ray Eames, esta silla regresa hoy en una reedición fiel a su silueta original, pero actualizada para responder a las necesidades y valores del presente. Fabricada por Herman Miller, la EC-127 recupera el espíritu experimental del dúo con un enfoque responsable: su asiento y respaldo están elaborados con 99% de plástico reciclado posindustrial, reafirmando que el diseño atemporal también puede ser consciente.

Por primera vez, esta silla se presenta sin tapizado, permitiendo apreciar la pureza de sus líneas y una paleta de colores cuidadosamente curada, acompañada por bases cromadas o con acabados powder-coat. La EC-127 no es solo una pieza funcional: es una declaración de principios que resume la célebre filosofía de los Eames de crear “lo mejor para la mayoría, al menor costo”.

Hablar de Charles y Ray Eames es hablar mentes sumamente influyentes en el siglo XX. Más allá del mobiliario, su legado abarca arquitectura, cine, exposiciones, juguetes y experimentación visual. Su casa en Pacific Palisades, los pabellones diseñados para exposiciones universales y su constante investigación material transformaron la manera en que entendemos el diseño como una herramienta cultural.
Dentro del universo Eames disponible en Casa Palacio, también se encuentra el emblemático Eames Lounge Chair y Ottoman, actualmente con una promoción especial de upgrade de categoría en la piel sin costo adicional, disponible hasta el 31 de mayo de 2026.

Descubre la Eames EC-127, el Lounge Chair y otros diseños esenciales de Charles y Ray Eames para Herman Miller, y explora cómo su legado sigue dando forma a los interiores contemporáneos.
Algunos objetos no se diseñaron solo para usarse, sino para perdurar. Son piezas que cambiaron la historia del diseño, que hoy forman parte de colecciones permanentes en museos como el MoMA, el V&A o el Centre Pompidou, y que afortunadamente siguen produciéndose.
En Casa Palacio, por nuestra pasión por el diseño, es un verdadero honor contar con estos íconos que demuestran que el gran diseño no pertenece solo a los museos, sino también a la vida cotidiana.
Un ejemplo es La Boule de Villeroy & Boch, diseñada por Stefan Diez: un objeto escultórico que esconde una vajilla completa y que redefine la forma de poner la mesa. Funcional, sorprendente y absolutamente contemporánea.
El Bookworm de Kartell, creado por Ron Arad en 1994, es otro manifiesto del diseño moderno. Un librero flexible, continuo y expresivo que desafía la idea tradicional de estantería y se adapta a cualquier espacio.

Desde Finlandia, el Tea Trolley 901 de Artek, diseñado por Alvar Aalto, celebra la simplicidad y la calidez de la madera curvada, mientras que las sillas Grand Prix de Fritz Hansen, de Arne Jacobsen, siguen siendo un referente de elegancia funcional.


La icónica lámpara Arco de Flos, firmada por Achille y Pier Giacomo Castiglioni, resolvió una necesidad doméstica con genialidad: iluminar sin perforar el techo.

A ellas se suman clásicos como la silla Aeron o el sillón Eames Lounge con ottoman de Herman Miller, y el provocador Juicy Salif de Alessi, de Philippe Starck.


Piezas con historia, visión y carácter. Hoy, también pueden ser parte de tu hogar.
Enero siempre llega con una lista silenciosa de buenos propósitos. Hacer más ejercicio, comer mejor… y, casi siempre, poner orden en casa. Lejos de ser una tarea menor, reorganizar el hogar puede convertirse en uno de los rituales más satisfactorios para empezar 2026 con el pie derecho. Porque cuando los espacios se ordenan, también lo hace la rutina —y, de paso, la mente.
Todo comienza con las piezas clave. Un librero bien diseñado no solo organiza libros: estructura visualmente el espacio, define recorridos y transforma el desorden en una narrativa elegante. A partir de ahí, el orden se expande. En el comedor o la sala, los buffets y credenzas se convierten en aliados esenciales, capaces de guardar vajillas, mantelería o piezas especiales mientras aportan carácter, proporción y presencia al ambiente.
El siguiente paso está en los espacios donde la concentración importa. En estudios y home office, el mobiliario de almacenaje cumple un papel decisivo. Cajoneras, módulos y sistemas funcionales ayudan a mantener todo a la vista —o perfectamente oculto— para que el espacio fluya y trabajar en casa resulte más cómodo y eficiente.
ncluso los espacios más prácticos merecen atención. Las cajas de herramientas de diseño demuestran que el orden también puede ser estético, incluso en talleres o áreas utilitarias.

Toolbox de Vitra
Y, finalmente, están esos objetos pequeños que hacen una gran diferencia: alhajeros, cajas decorativas y organizadores que protegen lo esencial y aportan calma visual en cada rincón.
Este inicio de año es la excusa perfecta para hacer ajustes inteligentes, renovar el orden y aprovechar las rebajas, apostando por piezas que combinen funcionalidad y diseño.
Porque ordenar no es aburrido: es una forma elegante —y muy eficaz— de empezar bien el año.
En el universo del diseño, pocas piezas logran lo que Componibili de Kartell: ser prácticas, versátiles y, al mismo tiempo, profundamente icónicas. Diseñados en 1967 por la arquitecta y pionera italiana Anna Castelli Ferrieri, estos módulos de almacenamiento nacieron con una premisa clara: unir belleza, funcionalidad y modernidad en un objeto pensado para la vida contemporánea. Más de cinco décadas después, siguen siendo un referente absoluto.


Su estética retrofuturista —líneas curvas, superficies lisas, colores audaces— habla del optimismo industrial de los años sesenta y del encanto del plastic is fantastic. No es casualidad que Componibili forme parte de las colecciones permanentes del MoMA de Nueva York y del Centro Pompidou en París. Pocas piezas de mobiliario alcanzan este nivel de reconocimiento.


Hoy, Kartell produce Componibili en diferentes tamaños y en una amplia gama de colores, desde tonos vibrantes hasta acabados metálicos que aportan un brillo sofisticado. Su sistema modular permite apilarlos sin tornillos ni herramientas, convirtiéndolos en auténticos camaleones del interiorismo: funcionan en recámaras, estudios, salas de TV y baños con la misma naturalidad.


Si buscas una solución de almacenamiento que combine diseño italiano, historia y una versatilidad sorprendente, Componibili es una pieza imprescindible.
Descubre más sobre Componibili y el universo Kartell en nuestras tiendas Casa Palacio.