Se dice que el dueño de este lugar es un misterioso personaje llamado Cassius, quien a los 19 años, emprendió un viaje por todo el mundo; 50 años después, regresó a la colonia que lo vio nacer, para montar un restaurante de barrio en el cual recibir y compartir con los amigos las anécdotas y experiencias acumuladas, acompañadas –por supuesto– de buenos tragos y excelente comida.
Hace poco visité este nuevo lugar de la Roma, pero lamentablemente no pude conocer al famoso Sr. Cassius… no le gusta mucho mostrarse y prefiere que sea su lugar quien hable por él. Con quién sí pudimos platicar fue con dos de sus socios: Germán García y José Carlos Alemán, quienes nos explicaron el concepto detrás del restaurante.
“La idea es que sea un lugar para estar con los amigos”, como dice Germán; “por eso nuestra carta ofrece los carvalhos, que son platillos para compartir.” Nosotros los probamos y nuestra sugerencia son las tostadas de jamón serrano con queso de oveja y las croquetas de chorizo ibérico. “La propuesta gastronómica es variada, pero con cierto énfasis en la cocina ibérica pues Cassius vivió muchas aventuras en España y Portugal”, continua Germán. “La idea es que la carta sea un reflejo de los viajes que hizo por el mundo”. Los dueños del lugar recomiendan probar los Bardots, entrepanes bautizados así en honor a la actriz, el gran amor de Cassius. La oferta incluye de hongos con queso gruyere, confit de pato, filete de res con foie gras o albóndigas de cordero. Nuestro complemento favorito fueron las papas a la francesa trufadas.
Además de comer bien, en este lugar se bebe mejor: la bebida estrella de la casa es el cava, vino espumoso español que sigue el mismo proceso de producción de la champaña. “Queremos que los clientes lo descubran, por eso los refrigeradores están a la vista para que tomes tu botella, ah, y casi todas cuestan $295.00”, especifica Juan Carlos. También son muy recomendables los cocteles, sobre todo el gin tonic que tu mismo personalizas gracias a la tabla de ingredientes que te llevan a la mesa (checa el video con algunas de las opciones).
Definitivamente visitar Cassius fue una experiencia muy positiva, así que si estás buscando un lugar para reunirte con los amigos el fin de semana, te proponemos que te acerques a la Plaza Río de Janeiro y visites el lugar, todo un descubrimiento.
ARMA TU GIN CON CASSIUS Y CASA PALACIO.
Cassius, Orizaba 76, Col. Roma México, DF
Lun.-Mie. 13:00 a 24:00hrs.
Jue.-Sab. 13:00 a 02:00hrs.
Dom. 13:00 a 18:00hrs.





Construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México, La Cuadra de San Cristóbal es una de las obras más significativas de Luis Barragán. El conjunto condensa los elementos centrales de su arquitectura: planos de color de escala rotunda, secuencias espaciales contenidas y un uso preciso de la luz natural que transforma la percepción a lo largo del día. Único mexicano distinguido con el Premio Pritzker, Barragán desarrolló un lenguaje que integró modernidad y tradición desde una comprensión silenciosa del espacio como experiencia íntima y física.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
Impulsado por la Fundación Romero —institución fundada por el arquitecto Fernando Romero para promover iniciativas en arte, arquitectura e investigación—, La Cuadra funciona hoy como una plataforma curatorial que pone en relación el legado barraganiano con prácticas contemporáneas, activando nuevas lecturas sin alterar la esencia del lugar.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
En este marco se presenta la exposición dedicada a Félix González-Torres, figura central del arte de los años noventa. Su obra cuestionó el esencialismo del minimalismo y expandió sus posibilidades afectivas y políticas. A través de materiales cotidianos —pilas de papel, cadenas de luz, estructuras replicables— articuló reflexiones sobre memoria, amor, pérdida y responsabilidad colectiva, desplazando el significado hacia la participación del espectador.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La inserción de sus piezas en los espacios de Barragán no busca contraste, sino afinidad estructural. Ambos comparten una economía formal rigurosa y una atención sostenida a la experiencia sensible.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La exposición plantea un diálogo preciso entre arquitectura y arte contemporáneo, donde el sitio no actúa como telón de fondo, sino como una condición activa que modula la lectura y el tiempo de cada obra.
Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.
El arte mexicano pierde a uno de sus creadores más singulares. Pedro Friedeberg falleció a los 90 años, dejando un universo visual tan irreverente como inolvidable. Nacido en Florencia en 1936 y criado en México desde niño, Friedeberg construyó una obra donde el humor, el exceso y la imaginación convivían sin pedir permiso.

Fundación Pedro Friedeberg
Si hay una pieza que resume su espíritu es la famosa Silla Mano: una mano tallada que invita a sentarse en la palma mientras los dedos se convierten en respaldo. Más que un objeto, es una declaración de principios. Divertida, teatral y ligeramente absurda, se volvió un ícono del diseño del siglo XX y un símbolo del lado más pop del surrealismo mexicano.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Su obra se expandió en grabados minuciosos, arquitecturas imposibles y patrones que se repiten hasta el vértigo. Columnas que se transforman en criaturas, laberintos decorativos y composiciones que parecen diseñadas por una mente obsesionada con el detalle. En ese juego entre lo barroco, lo fantástico y lo irónico encontró un lenguaje propio que nunca dejó de sorprender.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Incluso en años recientes siguió dejando huella en la ciudad. Uno de sus últimos legados es el diseño que realizó para las bóvedas del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante su remodelación, un gesto que hoy puede apreciarse en toda su dimensión incluso desde el cablebús, donde sus formas y patrones dialogan con el paisaje urbano.

Irónico, exuberante y profundamente libre, Friedeberg convirtió el diseño en un territorio para el juego y la imaginación. En Casa Palacio seguiremos recordándolo como ese gran creador que demostró que el arte también puede ser ingenio, fantasía y, sobre todo, diversión.
El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para reconocer la huella profunda que creadoras visionarias han dejado en el diseño, la arquitectura y el interiorismo. En Casa Palacio celebramos tanto a las grandes figuras que transformaron la historia del diseño como a la nueva generación de arquitectas mexicanas que hoy triunfan en México y a nivel internacional. También rendimos homenaje a las diseñadoras e interioristas con quienes colaboramos de cerca y cuyo talento enriquece cada proyecto que emprendemos.
Muchas de las piezas que forman parte de esta conversación —auténticos hitos del diseño moderno y contemporáneo— pueden descubrirse y adquirirse en nuestras tiendas. La colaboración de Patricia Urquiola con Kartell redefine materiales y siluetas con una mirada innovadora y sofisticada. Olga Hanono aporta a Lladró una estética audaz que reinterpreta la tradición artesanal desde la contemporaneidad.
El trabajo experimental de Hella Jongerius para Artek actualiza el legado escandinavo a través del color y la textura. En el universo del cristal, Andrea Larsson, fundadora de Reflections Copenhagen, explora luz, transparencia y geometría a través de objetos que capturan la mirada.

Hella Jongerius rediseña el carrito de Alvar Aalto para Artek
La influencia de Ray Eames, junto a Charles, permanece vigente en las colecciones desarrolladas para Herman Miller; mientras que Emma Silvestris para Alessi demuestra cómo los objetos cotidianos pueden convertirse en piezas de colección. Esto, por solo mencionar algunas de las creadoras que hoy forman parte de nuestro universo de diseño.

Sillón y otomán diseñado por Charles y Ray Eames para Herman Miller
Te invitamos a visitar nuestras tiendas Casa Palacio Antara y Santa Fe, y explorar de cerca estas creaciones que celebran el talento, la visión y la sensibilidad de tantas mujeres extraordinarias que continúan transformando la manera en que habitamos el mundo.