Inspiración / February 23 2015

Penthouse en Luis G. Urbina, Polanco

“Se trata de un lugar pensado para recibir”, me dijo el interiorista Toño Barquín cuando visité el espectacular departamento en Polanco que comparte con el fotógrafo Ovidio Pereyra. Se trata de un espacio ecléctico, en el que lo mismo conviven un par de cuadros de Cuevas con un Israel Nazario o una escultura de Sebastián y otra de Javier Marín, o “la platería de la abuela con un sillón de diseño contemporáneo de Sawaya & Moroni”, nos comenta su propietario.

 

El concepto clave para este proyecto fue la “calidez”, puesto que los propietarios buscaban que sus invitados estuvieran como en casa. Para lograrlo, agregaron maderas como palo de rosa; se trató de un trabajo meticuloso, pues la veta de la madera es continua a lo largo de un muro de ocho metros: “como interiorista, ese tipo de detalles se vuelven importantes y no los puedes dejar pasar”. La duela, trabajada a mano, sustituyó el mármol de los pisos que tenía originalmente el departamento.

 

Ovidio y Toño me explican que el departamento fue renovado por completo; por ejemplo “la cocina era abierta, pero no me parece una buena idea para áreas sociales… a menos que la mantengas impecable. Así que la cerramos e hicimos el bar”. Sin duda es un espacio espectacular y muy importante: se trata de una gran barra cubierta de mosaico, en dónde una pila de alabastro antigua se encuentra con una televisión de porcelana del artista chino Ma Jun, todo presidido por una gran lámpara de Baccarat.

 

Entre las marcas que encontramos destacan Fendi, Ralph Lauren, Swarovski, piezas del ebanista Alfonso Marina (“el mejor del país”, me dice Ovidio) y mosaicos diseñados por Francisco Toledo en el roof garden.

 

Si una de las grandes tendencias del año es precisamente lo ecléctico, este departamento es una excelente muestra de que en un mismo espacio se pueden reunir diferentes estilos y épocas, para lograr un efecto espectacular.