Inspiración / October 02 2018

LIMOGES: UNA PALABRA QUE LO DICE TODO

Siempre que hablamos de vajillas finas, es obligado mencionar un lugar que produce algunas de las mejores: la ciudad francesa de Limoges, mundialmente conocida por su maravillosa porcelana; por eso, en esta ocasión decidimos contarte un poco de su historia, para entender el por qué de su fama.

Situada en la región de Nouvelle-Aquitaine, a orillas del río Vienne, Limoges siempre ha sido una ciudad con una fuerte vocación industrial basada principalmente en su famosa porcelana; fabricarla es una tradición que inició en el año 1768 cuando accidentalmente una de sus habitantes encontró una arcilla que le pareció ideal para lavar ropa. La mujer no sabía que se trataba de caolín, esto es: el mineral necesario para elaborar porcelana. En ese entonces la mejor venía de China, pero descubrir yacimientos de caolín en Francia hizo que no fuera necesario importarla. No solo eso, justo en ese momento el país atravesaba una crisis económica y el hallazgo ofrecía una interesante alternativa para salir del problema. Por eso, el rey Luis XVI proclamó un edicto para otorgar a la ciudad de Limoges la exclusividad en la producción de la porcelana del reino. El resto es historia: en la región se establecieron factorías dedicadas a producirla; incluso muchas de estas aún funcionan.

Hay que decir que en principio los talleres se dedicaban a imitar las porcelanas asiáticas, pero para el siglo XVIII comenzaron a proponer diseños propios que aplicaron a objetos como lámparas, camafeos o miniaturas que se convirtieron en exquisitos objetos del deseo y que terminaron por darle fama mundial a la ciudad. ¿Un gran ejemplo? Los de la maison establecida en 1863: Bernardaud.

La tradición ceramista de la ciudad subsiste hasta hoy, tanto que a Limoges se le conoce como “La capital de las artes del fuego”, y es que es precisamente el calor de sus hornos, el que transforma a la humilde arcilla en la más fina porcelana.

Inspiración / February 11 2026

El arte de coleccionar en casa: cómo exhibir objetos con estilo

Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.

Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.

Librero Link en madera de haya de Hurtado

Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.

Libro Bauhaus Style de Assouline

Portalibros negro de Assouline

En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.

Figura decorativa, trompo de madera con base de Namuh

Mortero de madera Nagaland de Namuh

Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.

Charola de metal de Talleres de los Ballesteros

Centro de mesa Illusion en cristal y ónix Reflections Copenhague

Cuadro del Hotel de Ville de Viriathus

Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.

 

Inspiración / February 09 2026

Cómo elegir las piezas clave para tu sala (y no equivocarte en el intento)

La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.

Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.

Sofá Amberes color arena de Timothy Oulton

Sofá Avellino de Eichholtz

La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.

Lámpara Taccia de Flos

Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.

Mesa de centro Angelico de Eichholtz

Set de 3 mesas de centro Nido Tetris de Glassisimo

Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.

Escultura Kensey de Arteriors

Tapete decorativo Nala de Four Hands

La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.

 

Inspiración / February 05 2026

¿Una mesa de billar en el comedor? Diseño que invita a convivir

Durante siglos, el billar ha sido un ritual social. Nació en los salones europeos como un pasatiempo refinado, reservado para conversaciones largas, gestos precisos y silencios compartidos. Siempre fue un juego que pedía espacio, tiempo… y una habitación propia. Hasta ahora.

Fusiontables replantea esa historia con una idea tan sencilla como brillante: ¿y si el billar no tuviera que esconderse? ¿Y si pudiera convivir con la vida diaria, con las cenas, las risas y las reuniones que hacen de una casa un hogar?

A primera vista, la mesa Fusion es un comedor de diseño sobrio y contemporáneo. Nada delata su secreto. Pero al levantar su cubierta —con un gesto casi coreografiado gracias al sistema Easy-Lift— aparece un billar profesional, preciso, sólido, perfectamente calibrado. La sorpresa es inmediata. El asombro, inevitable.

Fabricada en Bélgica por Saluc, esta pieza conserva el rigor técnico del billar clásico: bandas K66, dimensiones oficiales, estabilidad absoluta. Pero su verdadera innovación está en cómo transforma el espacio. Ya no se trata de elegir entre comer o jugar, entre diseño o diversión. Aquí, todo sucede alrededor de la misma mesa.

Elegir una Fusiontables es también una decisión estética. Sus distintas combinaciones de materiales permiten que la mesa se adapte al carácter de cada espacio. El aluminio negro con cristal aporta una presencia gráfica y sofisticada; el aluminio con nogal evoca calidez y atemporalidad; mientras que el aluminio blanco, ya sea con nogal o con roble en tono gris, se integra con ligereza a interiores contemporáneos y luminosos. Estos acabados son solo el punto de partida: la colección ofrece aún más opciones para personalizar la pieza y hacerla verdaderamente tuya, en perfecta sintonía con tu estilo de vida.

Las sillas y bancas Fusion acompañan la experiencia con discreción y coherencia, permitiendo que el espacio se adapte al momento: sobremesa larga, partida improvisada, reunión que se alarga sin planes.

Fusiontables, además de ser un mueble multifuncional, es una invitación a convivir más, a quedarse un poco más. A redescubrir el placer de compartir el tiempo y el espacio de otra manera.

Inspiración / February 03 2026

Super Bowl en casa: todo lo que necesitas para el gran domingo

El Super Bowl es mucho más que un partido: es el pretexto perfecto para reunir a amigos y familia alrededor de una experiencia compartida. La clave está en crear un ambiente cómodo, bien pensado y listo para disfrutar sin distracciones, donde cada detalle sume al momento.

Todo comienza con una buena pantalla. Una televisión de gran formato y alta definición transforma la sala en el mejor palco, permitiendo vivir cada jugada con la intensidad que merece. Acompañarla de un sistema de sonido envolvente eleva la experiencia y convierte cada touchdown en un momento memorable.

 

Pantalla plana de 85″ de Samsung

Altavoces en torre de Bowers & Wilkins

La cocina y la terraza también entran al juego. Un asador bien equipado facilita un menú relajado y generoso, ideal para compartir sin complicaciones. Sumar utensilios prácticos, charolas elegantes o una hielera de diseño ayuda a mantener el ritmo del encuentro sin perder estilo.

Hielera de Talleres los Ballesteros

Ensaladera L Objet

Para quienes disfrutan del ritual del brindis, una estación de cocteles es un gran acierto. Shakers, cristalería adecuada y accesorios de bar permiten preparar bebidas con facilidad, mientras que una mesa auxiliar o carrito mantiene todo al alcance. Incluso una cafetera de alto desempeño puede marcar la diferencia para alargar la sobremesa.

Juego de coctel de Alessi

Asador Master Touch de Webber

Termometro digital de Webber

Cuchillo Zwilling J.A. Henckels

La comodidad es igual de importante. Sofás amplios, sillones cómodos y cojines bien colocados invitan a quedarse hasta el último segundo del partido, sin sacrificar estética ni funcionalidad.

 

Sofá Westminster de Timothy Oulton

En Casa Palacio encontrarás una selección pensada para convertir el Super Bowl en una experiencia completa: tecnología, cocina, exterior y objetos esenciales para recibir. Porque cuando todo está bien elegido, el juego se disfruta mucho más. ¡Además, nuestras rebajas continuan!

 

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