Estoy agotada. Agotada y feliz. Es mi nuevo modus operandi desde hace casi dos años. ¿La razón? Un monstruito de 80 centímetros, despeinado y escandaloso, que habita en todos los espacios de mi casa. Incluso en los cajones, las puertas de la cocina y en los closets, y en todo lo que esté al alcance de sus regordetas y suaves manitas.
El monstruito es un ser muy ocupado. Siempre va de aquí para allá en modo explorador; mueve las sillas, se sube en ellas, alcanza el interruptor y lo prende y apaga 20 veces. Hunde las manos en las macetas y hurga hasta encontrar una piedra que luego deposita en la mesa de la sala (o peor aún, en la cobija blanca que está sobre el sillón).
Para él, no hay actividad más divertida que sacar todo lo que está en su lugar y esparcirlo por el piso de la cocina. Compiten en nivel de diversión: el vaciar un recipiente lleno de algún líquido (como jugo verde), revolver con tres utensilios distintos las sobras del desayuno o desbordar las croquetas del perro. Cuando a media mañana por fin cae rendido donde sea que lo alcanzó el sueño, saco el caddie organizador con todos los aditamentos de limpieza. Esto de recoger tras el huracán tiene que ser fácil y rápido, pero más que nada práctico. No tarda en despertar y volver a ser El Niño, dejando zonas de desastre por doquier.
Tallar, enjabonar y enjuagar deben ser una misma actividad. Sacudir, recoger y guardar otro tres en uno igual. Cepillitos y recogedores de todo tipo están listos para limpiar cada lugar sin tardarme ni cansarme de más. Para la última shineada, una barrida y trapeada final, con un armatoste estilo centro comercial. Y a los trastes regados por el piso, por no dejar, hay que darles una repasada con esponjas coloridas y algo de jabón.
Y ahora a guardar todos esos menesteres también, para que no los alcance el nuevo inquilino de esta casa que, si puede, también barrer y recoger agrega a sus pendientes del día. Una pasada extra a todo, con algo que atrape al polvo y no lo suelte. Esquinas, túneles, arcos y los puntos más altos ya están cubiertos. Ahora, «a guardar, a guardar» como canta el monstruillo cuando ya acabó de jugar. Meto todo en cajoneras, cajas, canastillas y repisas. Y las dejo lejos, lejos, en las alturas de preferencia, con ayuda de un banco o una buena escalera.
Ahora sí, todo en su lugar, incluso el armamento para emergencias. Mucho jabón, listo para disparar; redes que eviten escapatorias no deseadas; toallas de todo tipo para limpiar, absorber y secar. Empieza a despertar. Botes de basura por todos lados, el punto es estar siempre preparado. Antes de terminar (y volver a empezar), saco del cesto una carga de lavadora llena de ropa miniatura con manchas difíciles de quitar. Ya lo oigo llamándome, a carcajadas desde su cama, diciendo que tiene hambre y que quiere salir a jugar. Planchar, colgar y separar la otra ropa se quedará para mañana (o la semana que entra); ahorita me toca volver a perseguirlo por toda la casa, mientras aprendemos a reírnos con las desgracias, hasta caer los dos exhaustos al mismo tiempo que el sol.
Es el remolino agotador más divertido del mundo, por eso yo me dejo llevar por su rastro de amorosa destrucción.
Descubre el texto completo en la edición impresa de la revista Hoja Santa.
Fotos por: Ana Lorenzana





El diseño de un espacio no termina en lo que vemos. También vive en aquello que respiramos. Un aroma puede acompañar la arquitectura, dialogar con los materiales y convertirse en una presencia discreta que transforma una casa en un lugar profundamente personal.
En diseño solemos hablar de editar una colección de piezas: elegir un mueble, una lámpara o un objeto porque aporta equilibrio al conjunto. Lo mismo ocurre con los aromas. Elegir un perfume para el hogar es también una forma de editar la atmósfera de un espacio, de darle identidad y construir recuerdos que permanecerán mucho después de que la puerta se cierre.

Aromatizantes en spray de Culti
Pocas marcas han entendido esta idea con tanta sensibilidad como CULTI MILANO. Fundada en 1988 por Alessandro Agrati, la firma italiana fue pionera al desarrollar el concepto de Culture of Ambience: la convicción de que cada espacio posee una identidad olfativa propia y que el aroma es capaz de narrar una historia tan poderosa como los materiales, la luz o el mobiliario.
Desde entonces, CULTI ha convertido sus fragancias en un lenguaje silencioso que acompaña la vida cotidiana. Su colección incluye aromatizantes para habitación, bolsitas aromáticas, difusores Stile, velas y prácticos refills, una alternativa que permite prolongar la vida de sus icónicos envases y fomentar un consumo más consciente.
Cada creación de CULTI evoca un paisaje, un recuerdo o una forma de habitar. Aramara reúne naranja amarga, bergamota y sándalo en una fragancia cálida y luminosa; Tessuto envuelve los espacios con la frescura del lino y la delicadeza del jazmín; mientras Mareminerale captura la energía mineral y la brisa del Mediterráneo.
Para quienes buscan aromas más envolventes, Supreme Amber combina vainilla negra, incienso y pachulí con una elegancia atemporal, mientras Damasque revela un carácter especiado y sofisticado. Mediterranea y Fiqum, por su parte, evocan la ligereza de los cítricos, la higuera y los paisajes italianos bañados por el sol.
Porque, al final, una casa también se recuerda por su aroma. Descubre la colección de CULTI en Casa Palacio Antara y Casa Palacio Santa Fe, y encuentra la fragancia que mejor exprese la personalidad de tu hogar.
¿Qué buscamos cuando acudimos a un oráculo? Tal vez no respuestas definitivas, sino nuevas formas de interpretar el mundo. Esa pregunta da origen a Oráculos telúrico-sintéticos, la exposición de Julio Sahagún Sánchez que llega a Casa Palacio Santa Fe: un universo donde la escultura, la inteligencia artificial y la imaginación se encuentran para dar vida a personajes con quienes es posible conversar.

La muestra, desarrollada en colaboración con Tessa Fansa Vega, refleja una convicción constante en la práctica de Sahagún: crear es un proceso compartido. Los personajes nacen del intercambio de ideas, de la escritura, de la experimentación con inteligencia artificial y del trabajo escultórico, reuniendo distintas voces en una misma obra.
Todo comienza con el barro. Modeladas en cerámica de alta temperatura, las esculturas conservan la huella de las manos, mientras la inteligencia artificial amplía las posibilidades narrativas de cada personaje. La exposición habita ese territorio que tanto interesa al artista: el lugar donde la materia, la tecnología y la imaginación dejan de existir por separado para construir una misma experiencia.

Brangulio observa el universo a través de los símbolos; Cosmógenes piensa en los ciclos del tiempo; Eme y Uru encuentran sentido en la dualidad; Nin resguarda historias; Espinosito celebra la sabiduría de lo cotidiano y Paqo recorre los puentes entre lo físico y lo digital. Cada uno interpreta el mundo desde una sensibilidad distinta y propone una conversación diferente.


La experiencia continúa más allá de la contemplación. A través de un chat interactivo, los visitantes pueden dialogar con cada uno de estos oráculos y descubrir respuestas que cambian con cada encuentro. La obra deja entonces de ser únicamente una escultura para convertirse en un espacio de intercambio, curiosidad e imaginación compartida.

Julio Sahagún Sánchez y Tessa Fansa Vega
Integrada al recorrido de Casa Palacio Santa Fe, la exposición aparece como un descubrimiento inesperado entre las distintas áreas de la tienda. Después de recorrerla, quizá la pregunta ya no sea qué representan estos personajes, sino qué tienen para decirnos.
Visita Oráculos telúrico-sintéticos en Casa Palacio Santa Fe e inicia una conversación con sus habitantes.
Hay viajes que comienan mucho antes del aeropuerto. Empiezan al descubrir un hotel improbable en medio del desierto, una ruta en tren entre paisajes remotos o la promesa de una cena frente al mar en alguna ciudad que aún no conocemos. En Casa Palacio, esa idea del viaje toma forma a través de Viajes Palacio, una sección dedicada a experiencias diseñadas con la misma sensibilidad curatorial que define a la tienda.
Los itinerarios se construyen a la medida: safaris africanos, trenes legendarios, cruceros, hoteles de lujo y recorridos que privilegian la experiencia del lugar sobre la velocidad del turismo convencional. Desde rutas por antiguas haciendas henequeneras hasta escapadas pensadas alrededor del diseño, la gastronomía o el bienestar, cada viaje propone una manera distinta de descubrir el mundo, con atención al detalle y un enfoque profundamente personalizado.

Kyoto Serenity
Pero viajar también puede comenzar desde casa. Los libros de Assouline convierten destinos en atmósferas: las calles de Londres, los cafés de París, la intensidad visual de Nápoles, el espíritu libre de Ibiza o la serenidad de Kyoto. Jaipur, Islandia o Punta del Este aparecen entre fotografías, arquitectura, paisajes y escenas capaces de despertar el deseo de partir, incluso desde una sala o una mesa de centro.
Tal vez por eso los mejores viajes no terminan al volver. Permanecen en los objetos que elegimos, en los espacios que habitamos y en la forma en que miramos el mundo después de recorrerlo.
Visita Viajes Palacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe para descubrir experiencias curadas alrededor del mundo y explora la selección de libros de Assouline para seguir viajando, incluso desde casa.
Las mejores escenas del verano rara vez ocurren en interiores. Suceden alrededor de una mesa al atardecer, junto al sonido de una playlist que se mezcla con conversaciones largas, frente a una película proyectada en el jardín o durante una comida improvisada que termina entrada la noche. Hoy, el diseño exterior busca exactamente eso: convertir terrazas, patios y jardines en espacios donde la vida ocurre con naturalidad y sofisticación.
Firmas como Kartell, Point, Skyline Design y Ezpeleta han entendido que el mobiliario exterior debe ofrecer mucho más que resistencia. Las líneas limpias de la colección Hiray de Kartell, las fibras tejidas del sillón Point o el daybed de Skyline Design transforman cualquier terraza en una extensión relajada y elegante del interior. La mesa Meet de Ezpeleta y los taburetes Trena terminan de construir escenarios pensados para permanecer horas afuera.
Detalles como el centro de mesa Pumo de Kartell, inspirado en los tradicionales amuletos del sur de Italia, o los manteles Ombre Sunrise de Chilewich introducen textura y color en comidas largas bajo el sol.
La experiencia cambia por completo cuando el exterior incorpora tecnología pensada para disfrutarse al aire libre. El mini proyector Hisense C2 permite transformar un muro blanco en cine de verano, mientras los bafles para exterior Bowers & Wilkins crean una atmósfera envolvente para música o encuentros deportivos.

Proyector Hisense C2
La iluminación también modifica el ritmo de la noche. Las lámparas Lantern de Kartell y Firefly Sunflower de Lladró aportan una luz cálida y escultórica que vuelve el jardín mucho más habitable.
El ritual continúa alrededor del asador Weber Summit Kamado Grill Center y piezas pensadas para acompañar comidas al exterior, como las copas Moon de Marine Business —firma nacida diseñando accesorios náuticos— o su enfriador para botellas en acero inoxidable, ideales para terrazas, barcos y largas tardes de verano.
En Casa Palacio Antara y Santa Fe, el exterior aparece como uno de los grandes protagonistas de la temporada: espacios diseñados para comer, escuchar música, recibir invitados y permanecer afuera hasta muy entrada la noche.