Junto con el pavo, el bacalao y los romeritos, la pierna de cerdo es uno de los platos obligados de esta época. La tradición es prepararla con ciruela, pero, ¿y si este año le damos la vuelta a la típica receta? El concepto es el mismo: el encuentro armónico entre lo salado y lo dulce, solo que en este caso, en lugar de ciruelas usaremos higos, además de que al incorporar pistaches agregamos otro sabor y le damos un toque crocante. ¡Y lo mejor es que es muy sencilla de preparar!
INGREDIENTES
200 ml de consomé de res
PREPARACIÓN
– Antes que nada precalienta el horno a una temperatura de 180ºC.
– Después hay que hacer el almíbar: pon a fuego medio una cacerola con el azúcar morena, la salsa de soya y el agua. Espera a que el azúcar se disuelva. Reserva.
– Para la salsa hay que poner a cocer los higos con el azúcar, el vino y el consomé. Reduce hasta obtener una salsa caramelizada.
– Ahora pica la cebolla y el puerro. Saltéalas en una sartén con aceite de oliva y una pizca de sal.
– Agrega a la sartén los pistaches, la ralladura de naranja y la miel. Salpimenta. Deja enfriar en un recipiente y reserva.
– Cuando enfríe agrega un huevo y mezcla.
– Abre la pierna de cerdo de tal manera que puedas extenderla. Estírala y rellena con las verduras y con los pistaches. Enróllala y átala muy bien. Colócala en una bandeja de horno y báñala con parte del almíbar de azúcar y salsa de soya.
– Hornea durante a 180ºC y baña con el almíbar cada 10 minutos. Para una pierna de unos 4 kg el tiempo de cocción será de 3 horas aproximadamente. Una vez pasado este tiempo, retira del horno y tapa la bandeja con papel de aluminio. Deja reposar al menos 20 minutos antes de servir.
– Para emplatar, filetea la pierna, en los platos coloca un espejo de salsa de higos y encima pon los trozos de carne, listo.

El arte mexicano pierde a uno de sus creadores más singulares. Pedro Friedeberg falleció a los 90 años, dejando un universo visual tan irreverente como inolvidable. Nacido en Florencia en 1936 y criado en México desde niño, Friedeberg construyó una obra donde el humor, el exceso y la imaginación convivían sin pedir permiso.

Fundación Pedro Friedeberg
Si hay una pieza que resume su espíritu es la famosa Silla Mano: una mano tallada que invita a sentarse en la palma mientras los dedos se convierten en respaldo. Más que un objeto, es una declaración de principios. Divertida, teatral y ligeramente absurda, se volvió un ícono del diseño del siglo XX y un símbolo del lado más pop del surrealismo mexicano.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Su obra se expandió en grabados minuciosos, arquitecturas imposibles y patrones que se repiten hasta el vértigo. Columnas que se transforman en criaturas, laberintos decorativos y composiciones que parecen diseñadas por una mente obsesionada con el detalle. En ese juego entre lo barroco, lo fantástico y lo irónico encontró un lenguaje propio que nunca dejó de sorprender.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Incluso en años recientes siguió dejando huella en la ciudad. Uno de sus últimos legados es el diseño que realizó para las bóvedas del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante su remodelación, un gesto que hoy puede apreciarse en toda su dimensión incluso desde el cablebús, donde sus formas y patrones dialogan con el paisaje urbano.

Irónico, exuberante y profundamente libre, Friedeberg convirtió el diseño en un territorio para el juego y la imaginación. En Casa Palacio seguiremos recordándolo como ese gran creador que demostró que el arte también puede ser ingenio, fantasía y, sobre todo, diversión.
El Museo Kaluz presenta El jardín de Velasco, una exposición imprescindible para redescubrir a José María Velasco más allá de sus célebres paisajes del Valle de México. La muestra revela su dimensión científica y botánica, y confirma que su mirada fue tan rigurosa como poética.

A partir del Acervo José María Velasco —más de 2,500 piezas inéditas entre pinturas, cuadernos, cartas y objetos personales— la exposición propone un recorrido por el artista naturalista, el estudioso de la flora y el observador del tiempo geológico. Destacan las láminas de Flora del valle de México (1869), donde Velasco no solo dibujó plantas: las recolectó, clasificó y describió con precisión científica. Su interés por la botánica lo vinculó con la Sociedad Mexicana de Historia Natural y con proyectos que buscaban construir una flora nacional.

La exhibición también explora su relación con la geología, la arqueología y la medicina, así como su fascinación por los helechos y los paisajes del “tiempo profundo”. Esta lectura amplía la comprensión de un creador que entendía el paisaje como un sistema vivo.

En Casa Palacio, las propuestas que cruzan arte, naturaleza y diseño siempre despiertan interés, y esta exposición es un gran ejemplo.
El jardín de Velasco
Del 26 de octubre de 2025 al 25 de mayo de 2026
Museo Kaluz
Av. Hidalgo 85, Centro Histórico, CDMX
Miércoles a lunes, 10:00 a 18:00 h (martes cerrado)
La galería Galería OMR presenta Ethiops, una exposición que revisita uno de los periodos más fértiles en la trayectoria de Leonora Carrington. La muestra reúne obras realizadas a finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta, en diálogo con la pintura homónima de 1964. Este momento marca una etapa de plena madurez creativa en la que la artista consolidó un lenguaje propio y experimental entre pintura, dibujo, objeto y escenografía.

Instalada en México desde los años cuarenta, Carrington desarrolló aquí un universo visual que combina mitologías personales, símbolos alquímicos y narrativas oníricas. Ethiops permite recorrer ese vocabulario: figuras híbridas, arquitecturas imaginarias y escenas que expanden el espacio pictórico hacia lo escénico. La selección confirma la vigencia de una obra que continúa influyendo en el arte contemporáneo.


En paralelo, la galería presenta I Am The Sun, I Am The New Year, del artista canadiense Marcel Dzama. Inspirada en el espíritu de Dadá y en referentes como Duchamp y García Lorca, la exposición propone un territorio lúdico y crítico donde conviven danza, fantasmas históricos y paisajes simbólicos.


Exposiciones de esta naturaleza forman parte de las propuestas que Casa Palacio sigue con especial interés dentro de su afinidad con el arte, el diseño y la cultura visual contemporánea.

Galería OMR
Córdoba 100, Roma Norte, Ciudad de México.
El Día del Amor y la Amistad invita a volver a los gestos simples. Preparar algo en casa —mezclar, hornear, esperar el aroma que llena la cocina— tiene un valor especial: es una forma tangible de dedicar tiempo y cuidado. Estas magdalenas, suaves y ligeramente doradas, son perfectas para compartir en un desayuno tardío, una merienda tranquila o como un detalle preparado con intención.
2 huevos
120 g de azúcar
120 ml de leche
100 ml de aceite vegetal suave
200 g de harina de trigo
1 ½ cucharaditas de polvo para hornear
1 pizca de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
Ralladura fina de 1 limón o naranja (opcional)
Azúcar extra para espolvorear
Precalienta el horno a 180 °C y coloca capacillos en un molde para magdalenas.
Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y ligeramente espumosa.
Incorpora la leche, el aceite y la vainilla. Mezcla hasta integrar.
Añade la harina, el polvo para hornear y la sal previamente tamizados. Integra con movimientos suaves hasta obtener una masa lisa.
Perfuma con la ralladura de cítrico si decides usarla.
Vierte la mezcla en los moldes llenando ¾ de su capacidad y espolvorea un poco de azúcar sobre la superficie.
Hornea de 18 a 22 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y al insertar un palillo salga limpio.
Deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.
Para acompañar, recomendamos servirlas con mermelada Bonne Maman en sus distintos sabores: frutos rojos, fresa, chabacano o higo, que aportan un contraste delicado y un toque extra de dulzura a cada bocado.

En estas fotos y en la preparación intervienen piezas pensadas para disfrutar la cocina y la mesa con calma. Descubrir los utensilios, textiles y objetos que acompañan este momento es también parte de la experiencia: una selección disponible en tienda y en línea para quienes disfrutan cocinar.

Mantequillera Cerise de Le Creuset

Sacacorchos Anna G. de Alessi