El tamaño y forma de las cocottes es ideal para las sopas individuales, quedan re-bien en estas ollas, como la sopa de cebolla: primero haces una sopa de cebolla normal (cocina a fuego lento seis cebollas en olla mediana, con dos cucharadas de mantequilla, hasta que estén caramelizadas, o de color café oscuro. Tardan entre 40 minutos y una hora. Sube el fuego un poco, que doren tantito, y agrega media taza de vino blanco. Deja hervir hasta que evapore el alcohol. Agrega 750 ml de caldo de pollo o de carne, unas hierbitas (tomillo, laurel y perejil), sal y hierve por 20 minutos). Mientras tanto, tuesta seis rebanadas de pan campesino o baguette; que queden duros sin dorarse. Ahora sí, sirves la sopa en las cocottes, las tapas con una rebanada de pan y queso parmesano o gruyere rallado. Y las calientas en el horno o broiler hasta que se haya derretido el queso.
Lo mejor, como siempre, es cómo quedan los postres… Puedes hacer unos duraznos horneados: los partes en cuatro gajos, les quitas el hueso y los colocas dentro de la cocotte. Los horneas (ponlos en el centro del horno, para vigilar que la piel no se queme) por 10 minutos a 250ºC. Mientras tanto, bate cuatro cucharadas de crema (de rancho, de preferencia) con azúcar al gusto, hasta que la mezcla quede ligerita. Reserva. Por otro lado, vas haciendo el cookie crumble con ocho galletas Marías pulverizadas con un tenedor; les pones una cucharada de azúcar y tres gotitas de vainilla. Mezclas con una cucharada de mantequilla derretida hasta formar grumos (si necesitas más mantequilla, úsala). Horneas hasta que se dore bien. Ahora sí, sobre los duraznos, espolvorea el crumble, luego le pones una cucharada de crema y encima un poco más de crumble. Otra opción dulce, y excelente para verano (y en todas las estaciones, ahora que lo pienso), es la compota de moras, especialmente si éstas están a punto de echarse a perder: pones tres cuartos de taza de moras, una cucharada de azúcar y ralladura de limón en la cocotte; horneas por 10 minutos a 250ºC o hasta que las frutas hayan colapsado por completo. Y ya. Échale a la avena, al yogurt o al helado, hazlo mermelada sobre el pan tostado o simplemente éntrale con una cuchara. Deli. Cocottes, bienvenidas a mi vida. Las amo. Imágenes: Ana Lafambroise, Daniel Almazán @Photo Apartment



Todo comenzó en 1966, cuando John Bowers fundó Bowers & Wilkins en Worthing, al sur de Inglaterra, convencido de que una buena bocina debía acercarnos lo más posible a la grabación original. Casi seis décadas después, aquella búsqueda ha convertido a la firma británica en uno de los grandes nombres de la alta fidelidad.
Su historia está llena de hitos. Desde principios de los años ochenta, distintas generaciones de sus bocinas han sido utilizadas como monitores de referencia en Abbey Road Studios. Y hace tres décadas apareció Nautilus, aquella extraordinaria bocina con forma de molusco que nació de una investigación acústica y terminó convertida también en un icono del diseño. Este año, Bowers & Wilkins celebra los 30 años de uno de los diseños más icónicos en la historia del audio.
Esa experiencia acumulada llega a modelos pensados para escuchar música en casa. La Serie 700 ocupa un lugar importante: bocinas de piso y repisa que incorporan soluciones desarrolladas originalmente para los sistemas más avanzados de Bowers & Wilkins, con un sonido preciso, amplio y lleno de detalle.

B&W 700 series
En otro formato está la Zeppelin Pro Edition. Su característica silueta elíptica ha acompañado a B&W durante años y esta nueva generación la actualiza con mejor sonido y conectividad inalámbrica: una solución completa para quien busca sencillez sin renunciar a una escucha de gran calidad.
También es posible construir el sistema poco a poco. Las compactas M-1 se adaptan fácilmente a diferentes espacios y configuraciones, mientras el subwoofer ASW608 se ocupa de añadir profundidad a los graves con una presencia física discreta.
La escucha más personal tiene sus propios protagonistas. Los Px8 S2 combinan sonido de alta resolución, cancelación de ruido y un diseño especialmente cuidado; los Pi8 llevan esa misma atención a unos audífonos in-ear pequeños y fáciles de llevar todos los días.
En Casa Palacio Antara y Santa Fe puedes conocer la propuesta de Bowers & Wilkins, comparar diferentes configuraciones y, sobre todo, escucharlas. Nuestros expertos en audio pueden ayudarte a elegir las bocinas, audífonos y componentes adecuados para tu espacio, tu música y tu manera de escucharla.
Todo buen día comienza, en realidad, la noche anterior. Dormir bien influye en nuestro ánimo, nuestra energía y la manera en que vivimos las horas que siguen. Por eso, al pensar una recámara, quizá ninguna elección sea tan importante como aquella que no está precisamente a la vista: el colchón.
Desde 1907, Colchones América se dedica a perfeccionar el descanso. La firma mexicana ha atravesado más de un siglo incorporando nuevos materiales, procesos y tecnologías, pero con una idea que permanece vigente: cada cuerpo descansa de manera distinta y encontrar el equilibrio adecuado entre soporte y confort es profundamente personal.
Esa búsqueda está detrás de desarrollos como su tecnología Multilayer, en la que diferentes capas trabajan juntas para conseguir distintas sensaciones y grados de firmeza. Más que una fórmula única para dormir bien, existen preferencias: algunos buscan mayor soporte; otros, una superficie más envolvente.
Modelos como Crawford, Milos, Banner,Prisma o Status, entre muchos otros, permiten explorar esas diferencias. Pero ninguna descripción sustituye la experiencia de recostarse sobre ellos y reconocer cuál se siente bien.
Para eso existe nuestro Santuario del Descanso. Te invitamos a visitarlo en Casa Palacio Antara y Santa Fe, tomarte tu tiempo, probar y comparar la gama de Colchones América con la asesoría de nuestros especialistas. Después de todo, diseñamos cada espacio de nuestra casa pensando en cómo queremos vivirlo. La recámara debería comenzar por cómo queremos descansar.
Mickey Mouse nació en Estados Unidos, pero pocos lugares han sabido reinterpretarlo como Francia. Allí, el personaje puede pasar de icono de la animación a objeto de diseño y, unas horas después, recibirnos a las puertas de un castillo.
Desde 1985, Leblon Delienne trabaja precisamente en ese territorio donde la cultura popular se encuentra con el savoir-faire francés. En sus talleres, personajes que conocemos desde niños adquieren otra escala y otra presencia. La precisión de la escultura, el trabajo del color y los acabados convierten a Mickey en una pieza capaz de habitar un interior contemporáneo sin perder aquello que lo hace inmediatamente reconocible.
Mickey es uno de los grandes protagonistas de la colección Disney de la maison. Lo acompañan personajes como Minnie, Uncle Scrooge y Stitch, entre otros, en ediciones limitadas y numeradas. Reconocida por el Estado francés con el sello Entreprise du Patrimoine Vivant por la excelencia de su trabajo artesanal, Leblon Delienne ha llevado incluso estos personajes al terreno de creadores como Jean-Charles de Castelbajac, Kelly Hoppen y Miguel Chevalier.
Pero el encuentro francés con Mickey no termina en un objeto. Cerca de París existe todo un universo construido alrededor de esos mismos personajes. Disneyland Paris puede ser el punto de partida de un viaje por Francia diseñado a la medida por Viajes Palacio: desde la estancia y las experiencias en el parque hasta unos días en París y un itinerario mayor para descubrir el país desde otra perspectiva.

En el año en que México y Francia celebran dos siglos de relaciones diplomáticas, nos gusta pensar que estos encuentros también suceden a través del diseño, de los viajes y de los personajes que forman parte de nuestra memoria. Quizá también de eso se trate l’art de vivre: rodearnos de aquello que disfrutamos y viajar para descubrirlo.
Te esperamos en Casa Palacio Antara y Santa Fe para conocer la colección de Leblon Delienne y comenzar a planear con Viajes Palacio tu próxima visita a Disneyland Paris.
Septiembre pone a México en primer plano y nos invita a mirar una de sus tradiciones más fértiles: la del diseño. Una historia construida entre grandes arquitectos y diseñadores, materiales extraordinarios, talleres y oficios transmitidos durante generaciones, que continúa transformándose con nuevas ideas y maneras de producir.
En Casa Palacio, el diseño hecho en México siempre ha ocupado un lugar importante. Nos interesa su historia, pero sobre todo su capacidad para seguir evolucionando. Grandes talleres conviven con nuevas propuestas y nombres que Casa Palacio busca apoyar, todos en conversación con algunas de las mejores firmas internacionales.
Esa diversidad aparece en firmas muy distintas entre sí. Talleres de los Ballesteros lleva la tradición de la plata de Taxco a objetos para la mesa y la casa. Alfonso Marina mantiene vivo el extraordinario oficio de la ebanistería en muebles donde maderas, ensambles y acabados hablan de un conocimiento cultivado durante décadas. NAMUH explora materiales y técnicas artesanales desde una mirada muy particular, mientras Del Toro Mu representa una generación contemporánea del mobiliario mexicano, con piezas de líneas actuales trabajadas en maderas como la parota.
A ellos se suma ZASH, una de nuestras incorporaciones recientes, con vajillas, textiles y accesorios que llevan a la mesa colores intensos, motivos botánicos y un espíritu exuberante.
Y, bueno, en el mes patrio tampoco puede faltar un buen tequila. Clase Azul Reposado, con su inconfundible licorera decorada a mano, es uno de nuestros favoritos para brindar en esta temporada.
Tradición y diseño contemporáneo conviven así dentro de una misma historia que continúa escribiéndose. Este septiembre, descubre nuestra selección de diseño mexicano en Casa Palacio Antara y Santa Fe y celebra con nosotros el talento de lo hecho en México.