El tamaño y forma de las cocottes es ideal para las sopas individuales, quedan re-bien en estas ollas, como la sopa de cebolla: primero haces una sopa de cebolla normal (cocina a fuego lento seis cebollas en olla mediana, con dos cucharadas de mantequilla, hasta que estén caramelizadas, o de color café oscuro. Tardan entre 40 minutos y una hora. Sube el fuego un poco, que doren tantito, y agrega media taza de vino blanco. Deja hervir hasta que evapore el alcohol. Agrega 750 ml de caldo de pollo o de carne, unas hierbitas (tomillo, laurel y perejil), sal y hierve por 20 minutos). Mientras tanto, tuesta seis rebanadas de pan campesino o baguette; que queden duros sin dorarse. Ahora sí, sirves la sopa en las cocottes, las tapas con una rebanada de pan y queso parmesano o gruyere rallado. Y las calientas en el horno o broiler hasta que se haya derretido el queso.
Lo mejor, como siempre, es cómo quedan los postres… Puedes hacer unos duraznos horneados: los partes en cuatro gajos, les quitas el hueso y los colocas dentro de la cocotte. Los horneas (ponlos en el centro del horno, para vigilar que la piel no se queme) por 10 minutos a 250ºC. Mientras tanto, bate cuatro cucharadas de crema (de rancho, de preferencia) con azúcar al gusto, hasta que la mezcla quede ligerita. Reserva. Por otro lado, vas haciendo el cookie crumble con ocho galletas Marías pulverizadas con un tenedor; les pones una cucharada de azúcar y tres gotitas de vainilla. Mezclas con una cucharada de mantequilla derretida hasta formar grumos (si necesitas más mantequilla, úsala). Horneas hasta que se dore bien. Ahora sí, sobre los duraznos, espolvorea el crumble, luego le pones una cucharada de crema y encima un poco más de crumble. Otra opción dulce, y excelente para verano (y en todas las estaciones, ahora que lo pienso), es la compota de moras, especialmente si éstas están a punto de echarse a perder: pones tres cuartos de taza de moras, una cucharada de azúcar y ralladura de limón en la cocotte; horneas por 10 minutos a 250ºC o hasta que las frutas hayan colapsado por completo. Y ya. Échale a la avena, al yogurt o al helado, hazlo mermelada sobre el pan tostado o simplemente éntrale con una cuchara. Deli. Cocottes, bienvenidas a mi vida. Las amo. Imágenes: Ana Lafambroise, Daniel Almazán @Photo Apartment



Fundada en Austin, Texas, en 1996, Four Hands comenzó como una pequeña importadora de antigüedades. Tres décadas después, se ha convertido en una firma internacional de mobiliario reconocida por su capacidad para combinar referencias históricas, materiales sorprendentes y una mirada contemporánea. Su filosofía celebra la diversidad de estilos y la libertad de crear espacios personales.
La colección de Four Hands en Casa Palacio refleja esa curiosidad por las formas y las texturas. La mesa de comedor Janice, de concreto con apariencia de travertino, aporta una presencia escultórica y una atractiva sensación de solidez. A su alrededor, el sillón Ignacio Renault recupera el encanto del mobiliario vintage mediante una estructura de fresno macizo, cuero envejecido y un asiento trenzado.
La banca Serena, de proporciones generosas y tapizado crema de textura envolvente, introduce suavidad en cualquier ambiente. El otomano Bilbury, revestido en piel de oveja color topo y sostenido por una base de roble macizo, añade una nota lúdica y acogedora.
El contraste llega con el set de mesas Dalston: dos superficies de vidrio fundido ahumado, sostenidas por delicadas estructuras de hierro negro. Su transparencia y sus distintas alturas permiten composiciones cambiantes.
Finalmente, el espejo Contour Gunmetal, de silueta asimétrica y marco metálico oscuro, introduce movimiento y amplía visualmente el espacio.
Cada una de estas piezas expresa el universo creativo de Four Hands, donde conviven la memoria del diseño, la experimentación y el placer de habitar.
Te invitamos a descubrir la colección Four Hands en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y a encontrar nuevas ideas para transformar tus espacios.
Una mesa vestida de flores, copas de vidrio soplado en tonos inesperados, porcelanas que combinan motivos geométricos y estampados exuberantes. En el universo de La DoubleJ, el color es una invitación a disfrutar de la casa, reunir a los amigos y celebrar los pequeños rituales cotidianos.
La historia comienza en Milán, en 2015, cuando J.J. Martin, periodista estadounidense instalada en Italia, decidió convertir su pasión por la moda vintage y los estampados históricos en un proyecto propio. Su mirada californiana, espontánea y optimista, encontró en la tradición artesanal italiana un territorio lleno de posibilidades.

Los archivos textiles fueron el punto de partida. Con el tiempo, La DoubleJ desarrolló sus propios diseños, conservando ese espíritu que conecta la exuberancia decorativa del pasado con una sensibilidad contemporánea.
La colaboración con algunos de los grandes talleres italianos es fundamental para entender sus colecciones: Mantero, especialista en textiles del lago de Como; Salviati, heredero de la tradición del vidrio de Murano; Mascioni, reconocido por sus textiles para el hogar, y Ancap, fabricante de porcelana fina.
Cada uno aporta conocimientos y técnicas que enriquecen el imaginario gráfico de la marca.


En sus colecciones para el hogar, los estampados saltan de los textiles a la porcelana, mientras las transparencias del vidrio introducen nuevas combinaciones de luz y color.
Platos, fuentes, copas, jarrones y bandejas comparten protagonismo con manteles, cojines y ropa de cama. Son piezas que invitan a mezclar motivos, jugar con las proporciones y construir ambientes personales.


La DoubleJ recupera así una faceta especialmente entrañable de la cultura italiana: el gusto por poner una mesa hermosa, recibir en casa y rodearse de objetos que despiertan la imaginación. Celebramos su llegada a Casa Palacio, donde sus estampados, colores y extraordinarios oficios italianos abren nuevas posibilidades para disfrutar de nuestros espacios. ¡Bienvenida, La DoubleJ!
Conoce y adquiere la nueva colección de La DoubleJ en nuestras tiendas Casa Palacio.
El pasado 27 de octubre, Casa Palacio y Rodrigo Noriega Studio reunieron a invitados del mundo del diseño, la arquitectura y la creatividad para compartir una tarde en Design House 2026, uno de los encuentros destacados de Design Week México.
El cóctel fue una oportunidad para recorrer el espacio concebido por Rodrigo Noriega en colaboración con Casa Palacio, descubrir sus detalles y conversar alrededor de una propuesta que refleja su particular manera de entender el interiorismo.

En el universo de Rodrigo Noriega conviven el mobiliario contemporáneo, el arte, los objetos personales y las referencias que ha reunido a lo largo de su trayectoria. Su propuesta para Design House parte de esa libertad creativa y de una atención especial a las relaciones que surgen entre piezas de distintas épocas y procedencias.

La Eames Lounge Chair and Ottoman de Herman Miller, una de las piezas protagonistas, refleja su admiración por Charles y Ray Eames. El papel tapiz Foglio de Fornasetti introduce un juego gráfico que dialoga con su propia sensibilidad visual, mientras que la presencia de KEF incorpora el sonido a la experiencia del espacio.

Durante el encuentro, profesionales y amigos de la comunidad creativa pudieron acercarse a esta visión compartida con Casa Palacio, en un ambiente propicio para observar, descubrir y conversar.
La colaboración celebra una relación construida a lo largo de los años, desde los primeros descubrimientos de Rodrigo en las tiendas de Casa Palacio hasta sus proyectos actuales.

Design House 2026 puede visitarse hasta el 1 de noviembre, en Av. Paseo de las Palmas 1305, Miguel Hidalgo, Ciudad de México. Una oportunidad para conocer de cerca el espacio de Rodrigo Noriega y Casa Palacio. Quedan pocos día, adquiere tus boletos aquí.