Cuando “Pico”, dueño de la boutique creativa Pico Adworks decidió renovar por completo sus oficinas, tenía muy claro lo que quería: “nuestro concepto es ‘equipo’; yo quería que se entendiera la importancia del trabajo en equipo, trabajar como uno solo.” Para lograrlo, este creativo nos contó que ideó un espacio en el que no hubieran puertas ni divisiones para que así no existieran barreras entre los empleados, “lograr una comunicación total tanto en lo laboral como en la convivencia”, nos explica; aunque “también quería que se pudieran dividir y cerrar cuando fuera necesario.”
Así, con ayuda de la arquitecta Cecilia Arce, y todo los miembros de la agencia, se desarrolló un proyecto acorde con la imagen de dicha agencia boutique: “entendimos que las oficinas debían reflejar que esto es una boutique; es decir, un lugar único donde encuentras algo especializado.” Para concretar el concepto Pico no dejó nada al azar, desde darle al espacio un olor característico (“yo quería que oliera a lemon grass”, nos dice), así como música cuidadosamente seleccionada y por supuesto, una iluminación perfectamente planificada. Entre los materiales que imperan está el mármol que simula madera, encino y aluminio: “para este capricho”, dice Pico, “no podía escatimar en materiales.”
El mobiliario de oficina es en gran parte de Herman Miller: los sistemas modulares acompañados de sillas Eames, así como una de las piezas clave del lugar, la silla Spun de Thomas Heatherwick, también de Herman Miller. La decoración la complementan piezas vintage que cuentan la historia de quienes integran la agencia: desde la primera Mac de Pico hasta un monitor que donó uno de los diseñadores, así como objetos que han utilizado en sus campañas publicitarias a lo largo de 20 años.
¿Esta inusual oficina influye en la creatividad de quienes la viven? “Claro”, nos dice Pico, “pese a este concepto prestablecido de silencio y cero distracciones para desarrollar este tipo de trabajo, creo que en este tipo de espacio te concentras mucho más, además de que hemos logrado mayor interacción. Hoy nuestro equipo definitivamente trabaja como uno solo.” En resumen, el objetivo se cumplió.




El pasado 27 de octubre, Casa Palacio y Rodrigo Noriega Studio reunieron a invitados del mundo del diseño, la arquitectura y la creatividad para compartir una tarde en Design House 2026, uno de los encuentros destacados de Design Week México.
El cóctel fue una oportunidad para recorrer el espacio concebido por Rodrigo Noriega en colaboración con Casa Palacio, descubrir sus detalles y conversar alrededor de una propuesta que refleja su particular manera de entender el interiorismo.

En el universo de Rodrigo Noriega conviven el mobiliario contemporáneo, el arte, los objetos personales y las referencias que ha reunido a lo largo de su trayectoria. Su propuesta para Design House parte de esa libertad creativa y de una atención especial a las relaciones que surgen entre piezas de distintas épocas y procedencias.

La Eames Lounge Chair and Ottoman de Herman Miller, una de las piezas protagonistas, refleja su admiración por Charles y Ray Eames. El papel tapiz Foglio de Fornasetti introduce un juego gráfico que dialoga con su propia sensibilidad visual, mientras que la presencia de KEF incorpora el sonido a la experiencia del espacio.

Durante el encuentro, profesionales y amigos de la comunidad creativa pudieron acercarse a esta visión compartida con Casa Palacio, en un ambiente propicio para observar, descubrir y conversar.
La colaboración celebra una relación construida a lo largo de los años, desde los primeros descubrimientos de Rodrigo en las tiendas de Casa Palacio hasta sus proyectos actuales.

Design House 2026 puede visitarse hasta el 1 de noviembre, en Av. Paseo de las Palmas 1305, Miguel Hidalgo, Ciudad de México. Una oportunidad para conocer de cerca el espacio de Rodrigo Noriega y Casa Palacio. Quedan pocos día, adquiere tus boletos aquí.
Cuando Hans Knoll fundó su compañía en Nueva York en 1938, llevaba consigo una idea del diseño moderno que había conocido desde muy cerca en Alemania. Pocos años después se incorporó Florence Schust, arquitecta formada junto a algunas de las figuras más importantes de su tiempo. Se casaron en 1946 y juntos construyeron una firma que cambiaría nuestra manera de entender el mobiliario.
Para Hans y Florence, los muebles debían dialogar con la arquitectura y complementar los espacios. Florence llevó esta idea aún más lejos al desarrollar una nueva manera de planificar los interiores, donde mobiliario, distribución y arquitectura formaban parte de un mismo proyecto. Esa visión, que reúne diseño, innovación y un profundo conocimiento de los materiales y los oficios, continúa guiando a Knoll más de ocho décadas después.
Por su catálogo han pasado figuras como Eero Saarinen, Harry Bertoia y Warren Platner, además de la propia Florence Knoll. Ahora, con su incorporación a la selección de Casa Palacio en México, tenemos una nueva oportunidad para descubrir su extraordinario universo. Entre sus piezas más reconocidas están dos que nacieron incluso antes que la compañía: Wassily y Barcelona.
En 1925, Marcel Breuer tenía 23 años y trabajaba en la Bauhaus, la célebre escuela alemana donde arquitectos y artistas estaban imaginando nuevas maneras de diseñar los objetos de la vida cotidiana. Breuer se fijó en algo tan sencillo como el manubrio de su bicicleta: aquel tubo de acero, ligero y resistente, podía doblarse y convertirse también en mobiliario.

Silla Wassily de Knoll, diseñada por Marcel Breuer
Así nació la silla Wassily, una estructura de tubos de acero y bandas de cuero que parecía dibujar una silla en el aire. Entre quienes vieron los primeros prototipos estaba el pintor Wassily Kandinsky, también profesor en la Bauhaus. Le gustó tanto que Breuer hizo una para él; años después, la silla adoptaría su nombre.
Un siglo después, Knoll continúa produciéndola y explorando nuevas posibilidades de materiales y acabados. Al clásico acero cromado se suman estructuras en rojo oscuro, ónix o blanco ultramate, que pueden combinarse con distintos cueros. La Wassily sigue siendo la misma y, de pronto, parece otra.
Cuatro años después, en 1929, Ludwig Mies van der Rohe creó otra de las sillas más reconocibles del siglo XX. El arquitecto había recibido el encargo de diseñar el Pabellón Alemán para la Exposición Internacional de Barcelona y concibió para aquel espacio una silla de perfil bajo, estructura de acero cruzada y cojines capitonados: la silla Barcelona.
Mies haría célebre una frase que explica muy bien su manera de trabajar: less is more, menos es más. Eliminar lo innecesario para dejar que proporción, materiales y detalles hablen por sí mismos. La Barcelona parece llevar esa idea a su expresión perfecta.

Sillas Barcelona de Knoll, diseñadas por Ludwig Mies van der Rohe
También este icono admite nuevas lecturas. Knoll la ofrece hoy en cuero y textiles, incluidos sorprendentes terciopelos de mohair en tonos intensos. El color cambia su personalidad sin alterar esa silueta que reconocemos inmediatamente.
El catálogo de Knoll continúa evolucionando. A las creaciones de los grandes maestros del siglo XX se suman nuevas colecciones y colaboraciones con diseñadores contemporáneos, que aportan nuevas miradas y mantienen vivo el diálogo entre mobiliario y arquitectura. La innovación, la artesanía y la atención a los materiales siguen definiendo el trabajo de una firma que lleva más de ocho décadas contribuyendo a la historia del diseño.

Silla Barcelona de Knoll, diseñada por Ludwig Mies van der Rohe
La incorporación de Knoll a Casa Palacio abre una nueva oportunidad para descubrir su universo: desde los grandes iconos que transformaron la historia del diseño hasta las creaciones contemporáneas que continúan escribiéndola. Te invitamos a conocer su colección en Casa Palacio Antara y El Palacio de Hierro Monterrey.
En pocos años aprendimos a tomar café de otra manera. Nos interesamos por el origen del grano, el tostado, los aromas y los distintos métodos de extracción. Las cafeterías de especialidad tuvieron mucho que ver con esta transformación, mientras en casa Nespresso convertía la cápsula en una nueva medida del café cotidiano.
Esa historia continúa con Vertuo Up, una cafetera compacta y de líneas limpias que amplía las posibilidades de preparar café en casa. Su depósito de agua giratorio de 1.4 litros permite adaptarla a distintos espacios, mientras la tecnología Vertuo prepara desde un espresso de 40 ml hasta una taza de 230 ml.
La función Coffee Creations ofrece una extracción más concentrada como base para bebidas con leche o hielo, abriendo la puerta a recetas inspiradas en las que encontramos en nuestras cafeterías favoritas. La conexión con la Nespresso Smart App permite, además, personalizar distintos aspectos de la preparación.


Diseño y escala también cuentan. Vertuo Up ocupa poco espacio y se integra con naturalidad al interior, una cualidad que Rodrigo Noriega incorporó al proyecto creado junto a Casa Palacio para Design House 2026, donde objetos cotidianos, tecnología, arte y diseño forman parte de un mismo paisaje.
Nuestra cultura del café se ha vuelto más curiosa y exigente. Sabemos mejor lo que nos gusta y también disfrutamos explorar nuevas maneras de prepararlo. Vertuo Up lleva esa curiosidad a casa con un gesto sencillo.
Descubre Nespresso Vertuo Up en Casa Palacio Antara y Santa Fe y visítanos para conocerla de cerca y disfrutar un café con nosotros.