Seguimos celebrando lo mejor de 2015. En esta entrega queremos recordar algunas de las propuestas de las grandes marcas que este año llegaron a Casa Palacio. Elegimos cinco que nos sorprendieron especialmente, pues representan lo mejor del año en cuanto a creatividad, estilo y lujo.
Artemide: Fundada en 1960, se trata de una de las marcas de iluminación más reconocidas del mundo, y un referente obligado cuando se habla del diseño Made in Italy. Este año nos sorprendieron con extraordinarias luminarias de piso y colgantes.
Calvin Klein Home: ¿Qué podemos decir de esta marca? Así como ha impuesto un estilo en el vestir, lo ha hecho también en la forma de entender el interiorismo. Por cierto, CK Home fue también responsable de imponer una de las tendencias del año: el regreso de las camas de cuatro postes.
Fritz Hansen: Definitivamente es una de las marcas de diseño más importantes del mundo. Sin ella, no podríamos entender la trascendencia del diseño nórdico. Este año, su perchero The Coat Tree, fue una de nuestras piezas del mes.
MDF Italia: Otra casa italiana, y sin duda una marca que ya podemos considerar clásica. No por nada forma parte de la oferta de Casa Palacio desde que la tienda abrió sus puertas. Su escritorio Mamba también fue una de nuestras piezas del mes.
Montis: El diseño holandés se distingue por ser sorprendente, inteligente, práctico y con sentido del humor, y uno de sus grandes exponentes es esta marca. En 2015 Montis nos sorprendió con nuevas piezas que se incorporaron a Casa Palacio.







En el universo de Timothy Oulton, la piel, más que un material, es una historia que se construye con el paso del tiempo. Desde sus orígenes, la marca británica ha desarrollado una relación profunda con el cuero, inspirándose en la belleza de las piezas antiguas, las superficies desgastadas y la pátina que solo los años pueden crear. Esa fascinación por lo vivido se traduce hoy en algunas de las pieles más reconocibles del diseño contemporáneo.


Cada piel de Timothy Oulton es trabajada a mano durante horas mediante técnicas tradicionales de acabado. Se utilizan tintes translúcidos aplicados manualmente, que permiten que el carácter natural del cuero —sus marcas, variaciones y texturas— permanezca visible. Lejos de ocultarlas, la marca celebra estas imperfecciones como parte de su alma. El resultado es una superficie cálida al tacto, rica en matices y pensada para envejecer con elegancia.

La sostenibilidad también es parte esencial del proceso. Timothy Oulton cuenta con su propia curtiduría certificada en Brasil, donde selecciona únicamente el mejor cinco por ciento de las pieles disponibles, garantizando trazabilidad, calidad y un manejo responsable del material.
Entre sus piezas icónicas destacan el sofá seccional Scrambler; la Mars Chair, de presencia escultórica; el sillón retrofuturista Saddle; o la silla de comedor Mimi, donde la piel aporta sofisticación y confort. Cada una demuestra cómo el cuero, trabajado con paciencia y conocimiento, puede transformar un mueble en una pieza con carácter duradero.
En Timothy Oulton, la piel se deja vivir, y en ese proceso, se vuelve aún más bella. Descubre más de esta marca en nuestras tiendas Casa Palacio.
Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.
Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.
Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.
En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.
Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.
Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.
El verdadero lujo sabe escuchar a la naturaleza. En esa conversación silenciosa entre diseño, materia y bienestar se sitúa la nueva colección Primavera/Verano de Frette, una propuesta que traduce paisajes, texturas y sensaciones en ropa de cama sofisticada y contemporánea.
Fundada en Italia en el siglo XIX, Frette ha construido su prestigio a partir de una idea clara: crear textiles que transformen el descanso en una experiencia estética y sensorial. Más de 165 años después, la firma sigue trabajando con fibras excepcionales, procesos meticulosos y una sensibilidad que combina tradición artesanal con una mirada refinada al presente.

Francine
La nueva colección encuentra su inspiración en el mundo natural. Tonos minerales, matices arena, blancos suaves y grises orgánicos evocan piedra, madera, agua y luz. Las texturas dialogan entre sí con discreción y equilibrio, creando atmósferas serenas que invitan a bajar el ritmo y reconectar con lo esencial.

Francine
Dentro de esta propuesta destacan líneas emblemáticas de la marca como Cruise, con su elegancia relajada; Icons, que reinterpreta los clásicos de Frette; Flying, ligera y fresca; y Francine, delicada y atemporal. Cada una ofrece una forma distinta de entender la cama como un espacio personal, íntimo y profundamente confortable.

Icons
Más allá de tendencias, Frette diseña para perdurar. Sus colecciones no buscan llamar la atención, sino acompañar la vida cotidiana con belleza silenciosa y calidad tangible.

Cruise
Descubre la nueva colección de Frette inspirada en la naturaleza y explora cómo el diseño italiano puede transformar tu forma de descansar en Casa Palacio.
La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.
Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.
La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.
Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.
Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.
La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.