Inspiración / February 10 2016

LOS AÑOS 90: ¡BASTA DE EXCESOS!

Cae el muro de Berlín; la hasta entonces poderosa URSS colapsa marcando el fin de la Guerra Fría; Europa marcha hacia la integración definitiva y muchos países comienzan dos transiciones: de ser dictaduras se convierten en democracias y al mismo tiempo entran de lleno a la economía de mercado. Por si fuera poco, comienza el auge de Internet y la llamada aldea global de la que hablaba McLuhan se convierte en una realidad: el mundo jamás había estado tan conectado. Estos cambios, que una década atrás parecían un sueño –o pesadilla, dependiendo del punto de vista- marcan los movimientos culturales: el multiculturalismo es la tendencia.

¿Y cómo influyeron todos estos cambios en el interiorismo? El fin de la Guerra Fría y el inminente cambio de siglo nos pusieron en un ánimo zen; así, los diseñadores decidieron darle la espalda al exceso que caracterizó a los años 80 y retomaron la estética minimalista: los espacios limpios causan furor, los muros desnudos se imponen y el mobiliario de líneas simples es recurrente, mientras que la escuela Bauhaus vuelve a estar de moda.

Los colores neón tan de moda en la década anterior son desterrados y en cambio se apuesta por tonos neutros: la paleta de blancos se contrasta con grises, cafés o azules muy claros. Pero esto no quiere decir que los acentos de color hayan desaparecido, pues en esta década se pone de moda pintar en un color primario un muro… pero solo uno.

En cuanto a materiales, el mobiliario se produce en madera, vidrio y metal, aunque también hay un regreso del mármol y el ónix. El plástico y la fibra de vidrio se consideran pasados de moda. Eso sí: para el diseño industrial lo más importante es la funcionalidad de las piezas, independientemente del material en que se elaboren.

¿Cómo definir esta maravillosa década en pocas palabras? Pues podríamos decir que como nunca antes, en los años 90, ¡menos fue más!