La celebración de Día de Muertos es una más de nuestras festividades en las que las costumbres indígenas se encontraron con las españolas, en este caso la de dedicar dos días del calendario católico para celebrar a Todos los Santos y Fieles Difuntos. El resultado de este sincretismo es un festejo único, en el que honramos a aquellos que ya no están entre nosotros, pero siempre seguirán presentes. No se trata de festejar la muerte, sino de celebrar la vida.
Y aunque el Día de Muertos se festeja en todo el país, sin duda una de las tradiciones más conocidas es la que se realiza en la isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro, Michoacán… Sin embargo, en esta ocasión no vamos a hablar de este lugar: es bien conocido y atrae a tantos turistas que la tradición se ha desvirtuado. Nosotros te recomendamos visitar otra de las islas: La Pacanda, donde el rito purépecha aún se conserva. Vístala el 1° (día en que se recibe a los “angelitos”, los niños muertos y los solteros, de acuerdo a la tradición del lugar) o el 2 de noviembre (cuando nos visitan los difuntos adultos); como se acostumbra, en su panteón se colocan ofrendas con los elementos característicos de la región. Pero no todo ocurre en el cementerio: también en las casas se colocan altares familiares, mismos que, siempre con respeto, se pueden visitar. El portal de la Oficina de Turismo de Michoacán aclara que aunque los forasteros son bienvenidos, un buen detalle para con los lugareños es llevar algún elemento para las ofrendas como pan, fruta o flores.
Visitar La Pacanda es toda una experiencia, y lo mejor es que si acudes a su celebración de Día de Muertos, te aseguramos que no serás un mero turista, sino que formarás parte de su tradición.
La Pacanda
En el Lago de Pátzcuaro, a 60km de la ciudad de Morelia.







Hay momentos en el calendario que invitan, casi sin anunciarlo, a recuperar cierta ligereza. En estas fechas, el juego vuelve a aparecer como una forma sofisticada de habitar los espacios como parte de una vida adulta que integra diseño, humor y carácter.
Algunas piezas lo entienden con naturalidad. El backgammon de Reflections Copenhagen, en cristal y tonos sutiles, transforma el tablero en un objeto casi escultórico. La mesa Albéniz de Hurtado esconde, bajo su marquetería, un tablero de ajedrez en fieltro, junto a compartimentos que revelan un cuidado excepcional por el detalle. En la mesa Fusion de Saluc, el gesto es aún más inesperado, un comedor que, al abrirse, da paso a un billar profesional perfectamente integrado.
Los personajes que alguna vez habitaron viñetas y pantallas encuentran nuevas formas. Snoopy y Woodstock en las detalladas versiones de Leblon Delienne, o el Stormtrooper de Lladró, con acabados hechos a mano, introducen un acento reconocible con una presencia refinada.
La lámpara Bigger Brother de Qeeboo, diseñada por Stefano Giovannoni, aporta un gesto cercano, mientras que el sacacorchos de Alessi diseñado por Alessandro Mendini confirma que la funcionalidad también puede ser divertida.
Sobre la mesa, el gran libro de Donald Duck de Taschen recuerda que ciertas historias nunca se abandonan, solo cambian de formato.
Visita Casa Palacio Antara y Santa Fe para descubrir estas y más piezas de diseño lúdico que transformarán tus espacios.
Tom Dixon, diseñador británico, ha construido un lenguaje donde el metal, el vidrio y la luz se convierten en materia expresiva. Autodidacta y con una visión experimental, ha desarrollado una estética reconocible que transita entre la industria, la artesanía y la escultura.
A través de su marca, Tom Dixon, esta exploración se traduce en piezas que abarcan iluminación, mobiliario y objetos, siempre con un enfoque en el material y el proceso. Sus piezas, presentes en colecciones de diseño del MoMA y el Centre Pompidou, reflejan una práctica que combina innovación técnica con una sensibilidad profundamente contemporánea.
En Casa Palacio, estas piezas están pensadas para formar parte del entorno cotidiano: objetos de alto diseño pensados para habitar el espacio, acompañar la vida diaria y transformar la experiencia de quienes lo viven.
Entre sus creaciones más reconocidas, la lámpara Bell destaca por su superficie pulida y su capacidad de reflejar el entorno, disponible en distintos colores y dimensiones, incluyendo versiones portátiles. Melt Cone, con su efecto de vidrio fundido, genera una luz envolvente en diversas escalas y acabados, mientras que Mirror Ball multiplica el espacio con su juego de reflejos.
Esta exploración del material se extiende al vidrio en objetos como el florero Press, donde la densidad y la transparencia adquieren una presencia casi arquitectónica.
Descubre estas piezas y cómo el diseño de Tom Dixon puede integrarse a la vida diaria, llevando a casa objetos que forman parte del diseño contemporáneo internacional, en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
Transformar un espacio no siempre implica empezar de cero. En interiorismo, uno de los recursos más efectivos y sutiles está en los acentos: pequeños gestos capaces de redefinir por completo una habitación. Elegir bien, ubicar con intención y jugar con materiales puede cambiar la narrativa del espacio y abrir nuevas formas de habitarlo. A partir de esta mirada, los interioristas de Casa Palacio reúnen una selección de piezas que acompañan cada uno de estos gestos.
Todo comienza con un punto focal. El florero Jelly de Kartell introduce ligereza y color, mientras que la lámpara Firefly, diseñada por Olga Hanono para Lladró, aporta una dimensión más escultórica y luminosa. A partir de ahí, la luz empieza a jugar un papel central en el espacio.
La luz, entonces, se convierte en uno de los grandes aliados. El candelabro Harcourt de Baccarat, elaborado en cera, suma una calidez inesperada y una presencia casi efímera. A su alrededor, superficies como la caja decorativa de Reflections Copenhagen amplifican los reflejos y añaden profundidad.
Para dar estructura, los metales y los volúmenes funcionan como anclas. Un centro de mesa en plata de Talleres de los Ballesteros o el espejo Nova de Four Hands en latón forjado a mano organizan el espacio, mientras que la escultura de piso Jayden de Arteriors introduce altura y ritmo. La caja Sorrento de Jonathan Adler aporta un acento gráfico que cierra la composición.
Más que sumar, se trata de afinar. En esos gestos precisos se revela uno de los grandes placeres del interiorismo: transformar un espacio con intención. Descubre cómo estos acentos pueden redefinir tu espacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
En el Museo de Arte Moderno, Relatos Modernos presenta la Colección Gelman Santander, una de las más relevantes del siglo XX. Formada por Natasha Zahalka y Jacques Gelman, la colección surge en México a partir de la década de 1940. Él, productor de cine vinculado a la época de oro, y ella, con una sensibilidad cercana al arte, construyeron un acervo excepcional, reconocido por la calidad de sus obras y por reunir piezas clave del arte moderno en México.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
La exposición reúne obras de Frida Kahlo y Diego Rivera en un conjunto poco habitual, que permite ver distintas etapas de ambos artistas. A esto se suman vínculos con el cine mexicano, donde figuras como Cantinflas forman parte del contexto en el que se gestó la colección.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
También destaca la mirada de Gabriel Figueroa, con imágenes como la de La Perla, que muestran la relación entre la estética cinematográfica y las artes plásticas en ese periodo.
Después de presentarse en distintos museos internacionales, la colección vuelve a exhibirse en la Ciudad de México por tiempo limitado. Antes de salir nuevamente del país, esta muestra ofrece una oportunidad poco frecuente para verla reunida.

Cortesía: Colección Gelman Santander
La visita se extiende más allá de la exposición. Recorrer las salas del museo permite descubrir otras piezas clave del arte moderno en México, mientras que el jardín de esculturas ofrece una pausa entre formas, luz y vegetación en pleno Bosque de Chapultepec.
Relatos Modernos puede visitarse hasta el 19 de julio de 2026.