Arte y cultura / October 30 2015

DÍA DE MUERTOS EN LA PACANDA

La celebración de Día de Muertos es una más de nuestras festividades en las que las costumbres indígenas se encontraron con las españolas, en este caso la de dedicar dos días del calendario católico para celebrar a Todos los Santos y Fieles Difuntos. El resultado de este sincretismo es un festejo único, en el que honramos a aquellos que ya no están entre nosotros, pero siempre seguirán presentes. No se trata de festejar la muerte, sino de celebrar la vida.

 

Y aunque el Día de Muertos se festeja en todo el país, sin duda una de las tradiciones más conocidas es la que se realiza en la isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro, Michoacán… Sin embargo, en esta ocasión no vamos a hablar de este lugar: es bien conocido y atrae a tantos turistas que la tradición se ha desvirtuado. Nosotros te recomendamos visitar otra de las islas: La Pacanda, donde el rito purépecha aún se conserva. Vístala el 1° (día en que se recibe a los “angelitos”, los niños muertos y los solteros, de acuerdo a la tradición del lugar) o el 2 de noviembre (cuando nos visitan los difuntos adultos); como se acostumbra, en su panteón se colocan ofrendas con los elementos característicos de la región. Pero no todo ocurre en el cementerio: también en las casas se colocan altares familiares, mismos que, siempre con respeto, se pueden visitar. El portal de la Oficina de Turismo de Michoacán aclara que aunque los forasteros son bienvenidos, un buen detalle para con los lugareños es llevar algún elemento para las ofrendas como pan, fruta o flores.

 

Visitar La Pacanda es toda una experiencia, y lo mejor es que si acudes a su celebración de Día de Muertos, te aseguramos que no serás un mero turista, sino que formarás parte de su tradición.

 

La Pacanda

En el Lago de Pátzcuaro, a 60km de la ciudad de Morelia.

 

 

Arte y cultura / February 19 2026

Leonora Carrington: obras clave de los años sesenta en OMR

La galería Galería OMR presenta Ethiops, una exposición que revisita uno de los periodos más fértiles en la trayectoria de Leonora Carrington. La muestra reúne obras realizadas a finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta, en diálogo con la pintura homónima de 1964. Este momento marca una etapa de plena madurez creativa en la que la artista consolidó un lenguaje propio y experimental entre pintura, dibujo, objeto y escenografía.

Instalada en México desde los años cuarenta, Carrington desarrolló aquí un universo visual que combina mitologías personales, símbolos alquímicos y narrativas oníricas. Ethiops permite recorrer ese vocabulario: figuras híbridas, arquitecturas imaginarias y escenas que expanden el espacio pictórico hacia lo escénico. La selección confirma la vigencia de una obra que continúa influyendo en el arte contemporáneo.

En paralelo, la galería presenta I Am The Sun, I Am The New Year, del artista canadiense Marcel Dzama. Inspirada en el espíritu de Dadá y en referentes como Duchamp y García Lorca, la exposición propone un territorio lúdico y crítico donde conviven danza, fantasmas históricos y paisajes simbólicos.

Exposiciones de esta naturaleza forman parte de las propuestas que Casa Palacio sigue con especial interés dentro de su afinidad con el arte, el diseño y la cultura visual contemporánea.

Galería OMR
Córdoba 100, Roma Norte, Ciudad de México.

Inspiración / February 18 2026

Arquitectos en casa: objetos con ADN de arquitectura

¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? El resultado suele conservar la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su obra. Sillas, mesas o utensilios se convierten en extensiones de su pensamiento proyectual: fragmentos de arquitectura llevados a la vida cotidiana.

Gueridon de Jean Prouvé

Jean Prouvé

La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona; años después firmaría el Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvé desarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen trasladó la claridad formal de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.

Terminal TWA  de Eero Saarinen

Sillas Grand Prix de Eero Saarinen para Fritz Hansen

Mspoonset de Alessi

Firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Su colección de cucharas para café y té reúnen piezas de Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi muestran cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos cotidianos. A ello se suma el sillón y otomán de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.

Michael Graves para Alessi

En Casa Palacio, estas piezas se entienden como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descubre una selección de objetos diseñados por arquitectos en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe y lleva a casa una visión del diseño donde arquitectura y vida cotidiana se encuentran.

Inspiración / February 11 2026

El arte de coleccionar en casa: cómo exhibir objetos con estilo

Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.

Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.

Librero Link en madera de haya de Hurtado

Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.

Libro Bauhaus Style de Assouline

Portalibros negro de Assouline

En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.

Figura decorativa, trompo de madera con base de Namuh

Mortero de madera Nagaland de Namuh

Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.

Charola de metal de Talleres de los Ballesteros

Centro de mesa Illusion en cristal y ónix Reflections Copenhague

Cuadro del Hotel de Ville de Viriathus

Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.

 

Inspiración / February 09 2026

Cómo elegir las piezas clave para tu sala (y no equivocarte en el intento)

La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.

Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.

Sofá Amberes color arena de Timothy Oulton

Sofá Avellino de Eichholtz

La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.

Lámpara Taccia de Flos

Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.

Mesa de centro Angelico de Eichholtz

Set de 3 mesas de centro Nido Tetris de Glassisimo

Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.

Escultura Kensey de Arteriors

Tapete decorativo Nala de Four Hands

La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.

 

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