La celebración de Día de Muertos es una más de nuestras festividades en las que las costumbres indígenas se encontraron con las españolas, en este caso la de dedicar dos días del calendario católico para celebrar a Todos los Santos y Fieles Difuntos. El resultado de este sincretismo es un festejo único, en el que honramos a aquellos que ya no están entre nosotros, pero siempre seguirán presentes. No se trata de festejar la muerte, sino de celebrar la vida.
Y aunque el Día de Muertos se festeja en todo el país, sin duda una de las tradiciones más conocidas es la que se realiza en la isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro, Michoacán… Sin embargo, en esta ocasión no vamos a hablar de este lugar: es bien conocido y atrae a tantos turistas que la tradición se ha desvirtuado. Nosotros te recomendamos visitar otra de las islas: La Pacanda, donde el rito purépecha aún se conserva. Vístala el 1° (día en que se recibe a los “angelitos”, los niños muertos y los solteros, de acuerdo a la tradición del lugar) o el 2 de noviembre (cuando nos visitan los difuntos adultos); como se acostumbra, en su panteón se colocan ofrendas con los elementos característicos de la región. Pero no todo ocurre en el cementerio: también en las casas se colocan altares familiares, mismos que, siempre con respeto, se pueden visitar. El portal de la Oficina de Turismo de Michoacán aclara que aunque los forasteros son bienvenidos, un buen detalle para con los lugareños es llevar algún elemento para las ofrendas como pan, fruta o flores.
Visitar La Pacanda es toda una experiencia, y lo mejor es que si acudes a su celebración de Día de Muertos, te aseguramos que no serás un mero turista, sino que formarás parte de su tradición.
La Pacanda
En el Lago de Pátzcuaro, a 60km de la ciudad de Morelia.







En el Museo de Arte Moderno, Relatos Modernos presenta la Colección Gelman Santander, una de las más relevantes del siglo XX. Formada por Natasha Zahalka y Jacques Gelman, la colección surge en México a partir de la década de 1940. Él, productor de cine vinculado a la época de oro, y ella, con una sensibilidad cercana al arte, construyeron un acervo excepcional, reconocido por la calidad de sus obras y por reunir piezas clave del arte moderno en México.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
La exposición reúne obras de Frida Kahlo y Diego Rivera en un conjunto poco habitual, que permite ver distintas etapas de ambos artistas. A esto se suman vínculos con el cine mexicano, donde figuras como Cantinflas forman parte del contexto en el que se gestó la colección.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
También destaca la mirada de Gabriel Figueroa, con imágenes como la de La Perla, que muestran la relación entre la estética cinematográfica y las artes plásticas en ese periodo.
Después de presentarse en distintos museos internacionales, la colección vuelve a exhibirse en la Ciudad de México por tiempo limitado. Antes de salir nuevamente del país, esta muestra ofrece una oportunidad poco frecuente para verla reunida.

Cortesía: Colección Gelman Santander
La visita se extiende más allá de la exposición. Recorrer las salas del museo permite descubrir otras piezas clave del arte moderno en México, mientras que el jardín de esculturas ofrece una pausa entre formas, luz y vegetación en pleno Bosque de Chapultepec.
Relatos Modernos puede visitarse hasta el 19 de julio de 2026.
Desde sus inicios, Ralph Lauren Home ha construido un universo donde cada objeto responde a una visión clara: crear ambientes que evocan historias. Inspirada en residencias clásicas, clubes privados y paisajes costeros, su línea de iluminación traduce estos escenarios en piezas que equilibran tradición y contemporaneidad.
Las luminarias definen la atmósfera y articulan el lenguaje del espacio. A través de su presencia, sutil o protagónica, la luz construye profundidad, aporta calidez y revela matices que dotan a cada ambiente de carácter y equilibrio.

Blythe
Una iluminación bien lograda se construye en capas que dialogan con naturalidad. Desde la presencia escultórica de un candelabro como Rivington Billiard o Daley, hasta la calidez contenida de una lámpara de mesa como Westbury o Blythe, cada elemento aporta una cadencia distinta. En los acentos, una lámpara de escritorio como Barton o una lámpara de piso como Holloway Tripod y Montauk Searchlight introducen profundidad y ritmo, delineando una atmósfera envolvente y sofisticada.

Rivington Billiard

Daley
El uso de latón, cerámica, cuero o acabados metálicos define cómo la luz se proyecta. Las pantallas textiles suavizan el resplandor, creando una atmósfera envolvente que invita a permanecer.


Westbury
Una luminaria bien elegida puede anclar un espacio. Sobre una mesa lateral o junto a un sillón, aporta equilibrio visual y refuerza la narrativa del entorno.

Barton
Las luces cálidas generan intimidad; las más neutras, claridad. La combinación de ambas permite adaptar el espacio a distintos momentos del día.

Holloway Tripod
La iluminación, cuando está bien pensada, conecta todos los elementos del interior. En este sentido, las piezas de Ralph Lauren Home evocan escenas (bibliotecas, estudios, casas de campo) que se integran con naturalidad en interiores actuales.


Montauk Searchlight
La luz, en su mejor expresión, ademas de iluminar, acompaña, define y crea atmósferas. Descubre las luminarias de Ralph Lauren Home en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y encuentra nuevas formas de dar carácter a cada espacio.
Hay objetos capaces de transportarnos a otros lugares. Piezas que evocan paisajes, tradiciones y oficios que han atravesado generaciones. Con Ecos de Oriente, Casa Palacio presenta un bazar que reúne una selección de objetos provenientes de distintas regiones del Oriente, donde el diseño, la artesanía y la historia se encuentran.

Del 12 de marzo al 3 de junio, Casa Palacio Antara se transforma en un pequeño recorrido por los bazares y talleres de diferentes localidades de Oriente. Un espacio donde es posible descubrir piezas que combinan materiales nobles con técnicas tradicionales que han definido la identidad estética de estas regiones.


Entre los objetos destacan jarrones y muebles elaborados en madera de sheesham, una variedad originaria de la India reconocida por su resistencia y por la riqueza de sus vetas. A estas se suman consolas, vitrinas y baúles que incorporan elaborados trabajos de marquetería con incrustaciones de hueso de camello, una técnica artesanal conocida como bone inlay, donde cada fragmento es colocado a mano para crear complejos patrones geométricos y florales.

Bateas de distintos tamaños, espejos, cestos tejidos y piezas con pátinas singulares completan esta selección donde tradición y diseño conviven con naturalidad.

Ecos de Oriente es una invitación a descubrir objetos que aportan carácter y una nota inesperada a cualquier espacio: acentos decorativos capaces de transformar un interior con la atmósfera de un rincón lejano del mundo. Descubre esta curaduría en Casa Palacio Antara y explora piezas que capturan el espíritu y la riqueza visual de los bazares de Oriente.
Construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México, La Cuadra de San Cristóbal es una de las obras más significativas de Luis Barragán. El conjunto condensa los elementos centrales de su arquitectura: planos de color de escala rotunda, secuencias espaciales contenidas y un uso preciso de la luz natural que transforma la percepción a lo largo del día. Único mexicano distinguido con el Premio Pritzker, Barragán desarrolló un lenguaje que integró modernidad y tradición desde una comprensión silenciosa del espacio como experiencia íntima y física.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
Impulsado por la Fundación Romero —institución fundada por el arquitecto Fernando Romero para promover iniciativas en arte, arquitectura e investigación—, La Cuadra funciona hoy como una plataforma curatorial que pone en relación el legado barraganiano con prácticas contemporáneas, activando nuevas lecturas sin alterar la esencia del lugar.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
En este marco se presenta la exposición dedicada a Félix González-Torres, figura central del arte de los años noventa. Su obra cuestionó el esencialismo del minimalismo y expandió sus posibilidades afectivas y políticas. A través de materiales cotidianos —pilas de papel, cadenas de luz, estructuras replicables— articuló reflexiones sobre memoria, amor, pérdida y responsabilidad colectiva, desplazando el significado hacia la participación del espectador.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La inserción de sus piezas en los espacios de Barragán no busca contraste, sino afinidad estructural. Ambos comparten una economía formal rigurosa y una atención sostenida a la experiencia sensible.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La exposición plantea un diálogo preciso entre arquitectura y arte contemporáneo, donde el sitio no actúa como telón de fondo, sino como una condición activa que modula la lectura y el tiempo de cada obra.