Las mesas de comedor son el corazón de la vida en casa: donde se comparten charlas, risas, sobremesas y celebraciones que se recuerdan por siempre. En este contexto, las mesas de Timothy Oulton combinan funcionalidad, diseño meticuloso y materiales excepcionales, creando piezas que acompañan generaciones y se vuelven testigo de historias familiares. La marca inglesa, fundada por Timothy Oulton, refleja su pasión por la artesanía, el cuidado de los detalles y la excelencia en cada material, desde la madera recuperada hasta los mármoles más exclusivos. Los mismos principios se aplican a su línea completa de sofás, sillas, lámparas y otros muebles: un universo donde la herencia inglesa y el diseño meticuloso se entrelazan para crear piezas igualmente fascinantes y atemporales.
Entre sus diseños, la mesa de comedor Monastery se inspira en las antiguas mesas de monasterio: una base de roble recuperado de más de un siglo y cubiertas de mármol —negro, blanco o Bluemoon— con bordes cincelados a mano que aportan carácter y sofisticación. Sus variantes, Bluemoon con Side Saddle ySelenite Rect, amplían las posibilidades de combinación.


La mesa Invictus, con su roble centenario y tapa de mármol cincelada, transmite solidez y permanencia, mientras que la A-Frame reinterpreta el caballete clásico con un toque arquitectónico y líneas firmes que dan presencia a cualquier comedor.


La Iceberg sorprende con tres placas de vidrio texturizado flotando sobre un marco de acero, evocando bloques de hielo suspendidos, y la mesa Axel combina madera rescatada de antiguos barcos chinos con metal, revelando la fuerza del tiempo y el carácter único de cada pieza.
En Casa Palacio, estas mesas de Timothy Oulton invitan a crear espacios memorables donde el diseño, la historia y los encuentros se entrelazan en cada comida.
Una visión contemporánea del interiorismo donde la atemporalidad, los materiales nobles y el equilibrio definen cada espacio.
En el recorrido por Casa Palacio Antara junto a la interiorista y arquitecta Elena Santoveña, hay una idea que se percibe de inmediato: la atemporalidad. No como tendencia, sino como una forma de concebir el interiorismo desde la permanencia y la relación con quienes habitan el espacio.

Con formación en arquitectura, Santoveña ha desarrollado una práctica donde espacio y objeto se piensan de manera simultánea. Cada proyecto parte de entender cómo vive el cliente, para construir una narrativa que equilibra materiales naturales —maderas, pétreos y textiles— en composiciones que buscan armonía sin renunciar al contraste. La combinación de distintas maderas aporta profundidad y carácter, siempre en balance con otros materiales para lograr espacios cálidos, funcionales y duraderos.
Su relación con Casa Palacio ha sido fundamental en este proceso. “La sinergia entre interiorista, cliente y Casa Palacio es clave”, comparte. La posibilidad de acceder a piezas únicas y marcas internacionales amplía el horizonte del interiorismo contemporáneo y permite crear espacios con identidad.
Entre ellas, Kartell ocupa un lugar especial: un acento de color que aporta vida sin comprometer la atemporalidad del proyecto. Sumando esos detalles divertidos, sumamente contemporáneos. A ello se suman Armani Casa, con su elegancia sobria, Eichholtz y Timothy Oulton, cuyas piezas aportan fuerza y carácter.
Fiel a la funcionalidad como principio esencial, Santoveña construye espacios donde el interiorismo no responde a tendencias pasajeras, sino a una estética que perdura.

Para conocer más sobre su trabajo: @elenasantovena_arquitectos
La excelencia de Timothy Oulton se distingue por su dominio de los materiales, la manufactura artesanal y una visión experimental del diseño contemporáneo. A través de su línea Studio, la marca desarrolla piezas de producción limitada que funcionan como exploraciones creativas: objetos que cruzan la frontera entre mobiliario, arte y experiencia.
El Apollo es una de sus expresiones más ambiciosas. Inspirado en los viajes espaciales, este lounge de escala real replica las dimensiones de la cápsula Apollo 11 de la NASA, transformando ese referente histórico en un espacio íntimo y habitable.

Pensado como un refugio contemporáneo, Apollo puede funcionar como zona VIP, sala de juntas, cápsula de trabajo o comedor interior/exterior. Su estructura en acero pulido y materiales característicos de Timothy Oulton convierte la experiencia en un entorno completamente inmersivo.
Cada pieza es elaborada a mano durante más de 1,400 horas en distintos talleres especializados. El interior puede personalizarse con pieles, lino, terciopelo o sheepskin, mientras la iluminación integrada y la mesa de alabastro iluminado refuerzan su carácter escultórico.

Con capacidad para hasta ocho personas, Apollo es una construcción modular de precisión técnica y ejecución artesanal. Más que mobiliario, es una pieza arquitectónica que redefine la escala del diseño doméstico.
Este tipo de propuestas encuentran en México una recepción particularmente abierta, donde el público valora cada vez más las piezas que expanden la idea tradicional de interiorismo y experiencia espacial.

En Casa Palacio Antara, dentro del espacio de Timothy Oulton, Apollo aparece como una pieza extraordinaria que trasciende el resto de la colección. No es una pieza representativa del universo cotidiano de la marca, sino un proyecto especial que convierte la visita a la tienda en una experiencia imperdible.
La temporada primavera–verano 2026 llega con una propuesta clara: Armonía Acuática y Precisión Relajada. Dos líneas que conviven dentro de una misma casa y dialogan entre sí con equilibrio. La primera se construye desde la fluidez, el reflejo y la calma; la segunda desde la claridad de las líneas, la arquitectura del espacio y una marcada pasión por el diseño. Juntas delinean interiores luminosos y habitables donde cada objeto se integra a una narrativa coherente y en constante evolución.
Privilegia materiales que capturan la luz y la dispersan con suavidad, generando atmósferas envolventes. En la sala, el sofá seccional Calder de Bernhardt establece una base de curvas generosas y confort contemporáneo, acompañado por las mesas de centro Veenazza de Eichholtz y la lámpara Melt Cone de Tom Dixon, cuya presencia escultórica introduce reflejos cálidos entre las distintas piezas que conforman el ambiente. Sobre la chimenea, una obra de Rafael Coronel suma carácter al espacio. Bancos y chaise longue Vertio de Moe’s en tonos vino añaden profundidad cromática y ritmo visual dentro de una composición más amplia.

En el spa, difusores aromáticos de Trudon y Durance se integran a una escena de calma sensorial, donde la tortuga en porcelana de Bosa aporta un acento lúdico y contemplativo.

La sala exterior prolonga esta narrativa hacia el aire libre con la línea Calixto de Skyline, cuyas formas generosas y materiales resistentes construyen un entorno relajado y contemporáneo. Textiles a rayas de Freg suman un matiz fresco y marino que evoca un verano continuo al exterior, integrándose a una selección más amplia de piezas pensadas para disfrutar la temporada.

El espacio Kids retoma esta sensibilidad desde una mirada lúdica y ligera, el sillón Petite Snug de I am Fake introduce personalidad y confort a escala, mientras el pizarrón de Boori invita a la creatividad cotidiana, el abecedario textil de Bloomingville suma textura y color, construyendo un ambiente que favorece el juego, el aprendizaje y la calma visual. Son acentos que, dentro de un conjunto mayor de piezas y materiales, refuerzan la idea de una casa que fluye con naturalidad entre generaciones.

Se despliega en espacios donde la elección de cada objeto responde a una afinidad por el diseño y la permanencia. El pasillo funciona como antesala y eje de recorrido: un espacio de transición que también celebra el diseño y marca el tono del resto de la casa. La lámpara verde de piso Lladró, diseñada por Olga Hanono, aporta verticalidad y un acento cromático distintivo; a su lado, la silla Bahati de Arteriors, de estructura tubular y elegante silueta, funciona como pieza escultórica. Un gabinete de Alfonso Marina con excepcional marquetería introduce riqueza artesanal, mientras que, entre otras obras que acompañan el recorrido, la pintura Fluyendo de Ponce aporta energía y contraste. El conjunto se complementa con dos cuadros de Rafael Coronel, que enriquecen el diálogo artístico a lo largo del espacio.

Desde ahí se abren los espacios más íntimos. En la recámara, la cama Sahara de Fashion Interiors define un punto de anclaje sobrio y elegante, acompañada por la silla otomana Eames de Herman Miller, que introducen un ícono moderno de líneas depuradas. Sobre la cabecera, el tríptico de hipopótamo de Timothy Oulton aporta un acento contemporáneo que enmarca el espacio con carácter. Textiles de Missoni suman textura y vibración cromática, mientras los blancos de Ilò aportan equilibrio y ligereza, configurando un entorno que conjuga dinamismo y serenidad dentro de una curaduría más extensa.

El comedor se articula en torno a la mesa Brooklyn de Del Toro Mu y la silla Barcelona de Fashion Interiors, cuya presencia arquitectónica se complementa con vasijas, centros de mesa, esculturas seleccionadas y cojines decorativos de Bloomingville, para aportar carácter y profundidad visual. Dos obras en blanco y negro de Eichholtz aportan sobriedad y carácter, afinando el tono del conjunto.

En la cocina, electrodomésticos y piezas utilitarias de firmas como SMEG, Le Creuset y Alessi introducen un aire profesional y atemporal, donde funcionalidad y diseño conviven en una composición abierta a múltiples combinaciones.

En el bar, la atmósfera se vuelve íntima y social. Los bancos de bar de Shunde definen la zona de reunión con líneas precisas y contemporáneas, acompañados por el sillón cognac modelo Pia de Asiades, cuya presencia invita a la pausa. Las copas de Baccarat aportan brillo y elegancia, mientras la lámpara de mesa Night Rod de Timothy Oulton introduce una iluminación cálida y puntual.

Las nuevas colecciones ya pueden descubrirse en nuestras tiendas Casa Palacio Antara y Santa Fe, y en línea, con propuestas para cada ambiente. Esta temporada invita a renovar el hogar con equilibrio y carácter, y a aprovechar hasta 30% de descuento y mensualidades sin intereses, además de Días de Cortesía. Una oportunidad para integrar piezas que acompañen la vida cotidiana con diseño y permanencia.
Hay materiales que no pasan de moda, que cuentan historias sin palabras. El mármol es uno de ellos. Con sus vetas únicas y su tacto frío, invita a vivir rodeados de belleza natural, de piezas que respiran autenticidad.
En un mundo acelerado y digital, volver a lo noble es casi un acto de equilibrio. El mármol —piedra milenaria formada en las profundidades de la tierra— nos recuerda la importancia de lo esencial: lo que perdura, lo que no se fabrica en serie, lo que mejora con el tiempo.
Mesa Invictus de Timothy Oulton
Integrar mármol en el hogar no requiere grandes gestos. Una mesa lateral, una lámpara con base de piedra o un accesorio decorativo pueden transformar un espacio. Su presencia aporta calma, frescura y esa sensación de lujo silencioso que solo los materiales naturales transmiten.
Cada veta, cada tono, es irrepetible. Por eso, al elegir piezas con mármol, no solo decoramos: también conectamos con algo más profundo, con la materia viva del mundo.
Figura decorativa de piedra Byung C de Rasttro
En Casa Palacio, los objetos elaborados en mármol —mesas, bandejas, portavelas o lámparas— nos invitan a vivir con intención, rodeados de textura, historia y elegancia natural.
Escultura Monopoly de Arteriors
Jabonera de piedra de Aquanova
Dispensador de jabón de mármol de Andrea House
Porque el verdadero lujo no se impone: se siente.