Por casi 40 años, el fotógrafo y ensayista francés Robert Descharnes fue amigo de Salvador Dalí; por supuesto, al ser parte del círculo íntimo del pintor, no podía dejar pasar la oportunidad de documentar la vida de uno de los máximos representantes del surrealismo, por lo que no solo se convirtió en su biógrafo, sino que lo retrató a la menor oportunidad. De hecho, actualmente se conservan más de 60 mil negativos tomados por Descharnes que retratan desde los aspectos más excéntricos hasta los más íntimos del pintor.
Del archivo de Descharnes, quien por cierto falleció hace poco más de un año, se desprende una selección que ha dado pie a la muestra “Dalí de Cadaqués”, compuesta por 120 fotografías a color y en blanco y negro, y que primero se presentó en Murcia, España y ahora puede visitarse en la
Galería Misrachi de Polanco. La exposición busca mostrarnos un Dalí poco conocido: no el pintor excéntrico y provocador que escandalizó a París y Nueva York, sino a un Dalí “a puerta cerrada”, como comentan los curadores de la exposición.
Las imágenes fueron seleccionadas en base a tres criterios principales: que fueran poco conocidas por el público, que mostraran al pintor en su cotidianeidad (lo que por cierto no les resta excentricidad) y que se hubieran tomado en el pueblo catalán de Cadaqués, el refugió del artista. Así, las fotografías nos muestran a un Dalí disfrutando de su casa, nadando, pastoreando ovejas… o creyendo que es un rinoceronte.
Pero con esta exposición los organizadores no solo han querido mostrarnos un aspecto poco conocido de Dalí, sino también rendir homenaje a la amistad entre dos artistas que persiste más allá de la muerte a través de estas fotografías.
Sin duda un imperdible para los amantes del surrealismo.
Dalí de Cadaqués
Galería Misrachi del Hotel Presidente Intercontinental
Campos Elíseos 218, Col. Chapultepec Polanco.
Horarios: de lunes a viernes de 9:00 a 21:00hrs. Sábados de 10:00 a 15:00hrs. y domingos de 13:00 a 18:00hrs.
Hasta el 20 de agosto
Entrada libre





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Mirando hacia 2026, el panorama cultural de la ciudad se perfila igual de estimulante. Nuestra recomendación: seguir recorriendo museos, galerías y ferias, permitir que el arte nutra nuestra forma de habitar y continuar integrándolo como parte esencial de la vida cotidiana. Vivir rodeados de arte es, también, una forma de buen vivir.
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una promesa silenciosa: la posibilidad de volver a empezar. El 1º de enero nos invita a reflexionar sobre la manera en que vivimos, los espacios que nos rodean y cómo influyen en nuestro bienestar cotidiano.
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Este nuevo año es una invitación a elegir con conciencia: piezas que duren, materiales nobles, soluciones inteligentes y estéticas que dialoguen con el tiempo. A construir espacios donde la funcionalidad y el diseño se encuentren para elevar la vida diaria.
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Vivir la Navidad en casa es reconocer que el verdadero lujo está en compartir el tiempo, en disfrutar los espacios tal como son y en llenarlos de significado. Cuando la casa se vive en familia, cada detalle se convierte en memoria.