Cuando catamos un vino, lo primero que hacemos es observar su color; esto se hace poniendo la copa a contraluz… y es justo en este paso cuando nos podemos llevar la desagradable sorpresa de descubrir manchas en el cristal que no notamos a primera vista. Para evitar esto, y prolongar su vida, hay que limpiar y almacenar nuestra cristalería de la manera correcta, especialmente cuando se trata de piezas de lujo. No importando que se trate de una exquisita pieza de Baccarat, de copas en cristal de color como las del set Tommy de Saint Louis o colecciones vanguardistas como las de Nouvel Studio, los cuidados básicos son los mismos para cualquier marca.
Los expertos aconsejan:
*Lo ideal es lavar la cristalería inmediatamente después de que se usó. Si no tuviste tiempo, lo mejor es que las dejes remojando toda la noche en agua a la que hay que agregar un poco de jabón y unas gotas de amoniaco.
*Siempre lava a mano las copas. Definitivamente no se recomienda usar lavavajillas.
*Cuando se lavan, las copas se deben de sujetar por el cáliz. Si las tomas por el tallo puedes romperlas.
*Utiliza esponja, jabón neutro y agua tibia (nunca hirviendo para evitar un choque térmico: incluso una corriente de aire fría podría quebrarlas si están muy calientes). Elimina el jabón con agua fría.
*Por muy sucias que estén tus copas… jamás uses esponjas metálicas, pues podrías rayarlas.
*Un tip de los sommeliers es: tras la limpieza -y antes del secado- pon a hervir agua en una olla. Toma la copa por el pie y colócala sobre el vapor para desodorizar, eliminar huellas dactilares y que el cristal no conserve sabores.
*Para secarlas, primero deja que escurra el exceso de agua sobre un paño limpio. Después sécalas con un paño seco.
*¿El cristal ha perdido su brillo? Hay una solución: lávalo con una medida de agua por una vinagre. Déjalo sobre el escurridor hasta que seque por completo. No hace falta que lo frotes con un paño.
*Si vives en una ciudad en la que el agua es muy dura, a la larga se pueden formar depósitos de cal en el fondo de las copas que parecen imposibles de desprender. Para eliminarlos, primero debes tener paciencia. Después, hay que llenarlas hasta el tope con agua destilada, dejarlas así por una semana y después desprender con un cepillo de dientes los depósitos.
*No es imposible limpiar una licorera por dentro, basta colocar una cucharada de arena muy fina, agua tibia y un poco de jabón neutro. Sacude y la arena hará las veces de esponja.
Y por último el almacenaje:
*Las copas se deben guardar de pie en un lugar ventilado, nunca boca abajo, pues si son antiguas o de cristal muy frágil, los bordes se pueden romper.
*Si no las vas a usar por un tiempo, envuélvelas en papel o mejor aún, visita el área de tienda Organización y Limpieza y descubre la línea Todo en Orden de Casa Palacio para almacenar no solo tu cristalería, sino también vajillas.







Un espacio bien diseñado no empieza con una tendencia ni con una paleta de color. Empieza con una pregunta mucho más simple, y mucho más importante: ¿cómo se vive aquí? En Casa Palacio creemos que el interiorismo cobra sentido cuando responde a la vida cotidiana, a los hábitos, a los ritmos y a las pequeñas escenas que se repiten todos los días.
Diseñar pensando en cómo vives implica observar. ¿Recibes visitas con frecuencia o prefieres reuniones íntimas? ¿Trabajas desde casa? ¿El comedor es un espacio ocasional o el corazón del hogar? A partir de esas respuestas, la selección de muebles deja de ser decorativa para volverse funcional y coherente. Un sofá profundo invita a quedarse; una mesa extensible acompaña la convivencia; un librero bien pensado ordena y, al mismo tiempo, cuenta una historia personal.
La distribución también importa. Los espacios fluidos favorecen la conversación y el movimiento, mientras que las zonas bien delimitadas aportan calma y estructura. Aquí, las piezas de diseño juegan un papel clave: muebles que resuelven necesidades reales sin renunciar a la estética, materiales que envejecen con dignidad y proporciones que dialogan con la arquitectura.
Diseñar desde la forma de habitar es, en el fondo, una forma de lujo; cuando un espacio está pensado para quien lo vive, todo fluye mejor: el descanso, el trabajo, la convivencia y el tiempo en casa.
Descubrir el mobiliario adecuado es descubrir una manera más consciente y placentera de habitar.
Enero siempre llega con una lista silenciosa de buenos propósitos. Hacer más ejercicio, comer mejor… y, casi siempre, poner orden en casa. Lejos de ser una tarea menor, reorganizar el hogar puede convertirse en uno de los rituales más satisfactorios para empezar 2026 con el pie derecho. Porque cuando los espacios se ordenan, también lo hace la rutina —y, de paso, la mente.
Todo comienza con las piezas clave. Un librero bien diseñado no solo organiza libros: estructura visualmente el espacio, define recorridos y transforma el desorden en una narrativa elegante. A partir de ahí, el orden se expande. En el comedor o la sala, los buffets y credenzas se convierten en aliados esenciales, capaces de guardar vajillas, mantelería o piezas especiales mientras aportan carácter, proporción y presencia al ambiente.
El siguiente paso está en los espacios donde la concentración importa. En estudios y home office, el mobiliario de almacenaje cumple un papel decisivo. Cajoneras, módulos y sistemas funcionales ayudan a mantener todo a la vista —o perfectamente oculto— para que el espacio fluya y trabajar en casa resulte más cómodo y eficiente.
ncluso los espacios más prácticos merecen atención. Las cajas de herramientas de diseño demuestran que el orden también puede ser estético, incluso en talleres o áreas utilitarias.

Toolbox de Vitra
Y, finalmente, están esos objetos pequeños que hacen una gran diferencia: alhajeros, cajas decorativas y organizadores que protegen lo esencial y aportan calma visual en cada rincón.
Este inicio de año es la excusa perfecta para hacer ajustes inteligentes, renovar el orden y aprovechar las rebajas, apostando por piezas que combinen funcionalidad y diseño.
Porque ordenar no es aburrido: es una forma elegante —y muy eficaz— de empezar bien el año.
La cuenta regresiva para Navidad ha comenzado y, a veces, los mejores regalos se eligen casi al final. Lejos de ser una desventaja, los regalos de última hora pueden convertirse en un gesto pensado, elegante y lleno de intención cuando se eligen con criterio y sensibilidad.
Proyector HU710 Cinebean de LG
Objetos para el hogar, piezas decorativas, textiles, libros o detalles que acompañan la vida cotidiana tienen la capacidad de trascender la fecha y permanecer en el tiempo. Son regalos que no solo se envuelven, sino que se integran a los espacios, transforman rutinas y acompañan momentos. Apostar por el diseño es apostar por algo que se usa, se disfruta y se recuerda.
Vela aromatica Gabriel de Trudon
En esta temporada, lo importante no es la prisa, sino la elección. Pensar en la persona que lo recibirá, en su manera de vivir, en los espacios que habita y en aquello que puede hacerlos más cálidos, funcionales o inspiradores. Un buen regalo no siempre es el más evidente, sino el que logra conectar.
Libro Andy Warhol, Seven Illustrated Books de Taschen

Para quienes buscan resolver esos regalos de Navidad de última hora con estilo y sentido, los interioristas de Casa Palacio han preparado una selección muy especial, pensada para encontrar el detalle perfecto incluso en el último momento.
Lámpara de mesa Melt Cone de Tom Dixon
Escultura en porcelana The Guest de Lladró
Tabla de cocina Milpa de Rasttro
La temporada de Navidad y Año Nuevo es, sobre todo, un tiempo de ilusión. Y pocas cosas acompañan mejor esa emoción que un espacio pensado para crecer, imaginar y descubrir. Más allá de los regalos que se abren una mañana, transformar el cuarto de los niños es una decisión que acompaña su día a día y deja huella.
Actualizar su habitación, su estudio o su cuarto de juegos no implica una gran reforma, sino elecciones inteligentes. Un escritorio bien diseñado invita a concentrarse; una silla cómoda y lúdica hace del estudio un momento más amable; un sistema de almacenaje accesible fomenta el orden y la autonomía. El mobiliario infantil contemporáneo entiende estas dinámicas y las traduce en piezas funcionales, seguras y llenas de carácter.
El diseño también educa. Colores que estimulan sin saturar, materiales honestos, texturas agradables al tacto y objetos pensados a su escala crean ambientes que favorecen la creatividad y el bienestar. Una cama divertida, una lámpara con personalidad o una alfombra donde jugar en el suelo pueden transformar por completo la experiencia del espacio.
Silla para escritorio infantil de Boori
Alfabeto decorativo multicolor de Bloomingville
En Casa Palacio creemos que regalar diseño es regalar tiempo, atención y cuidado. Reformar el espacio de los niños en esta temporada es ofrecerles un entorno donde aprender, descansar y jugar se vuelve natural. Un regalo silencioso, pero poderoso, que acompaña su crecimiento mucho después de que termina la Navidad.
Cabeza de caballo de peluche de Bloomingville
Porque cuando un espacio está bien pensado, también educa, inspira y se convierte en parte de sus mejores recuerdos.