Inspiración / May 13 2015

Una casa en Valle de Bravo

 

“Una casa egoísta”, así define Franz Teuscher al lugar en el que pasa los fines de semana en Acatitlán, muy cerca de Valle de Bravo. “Solo tiene una recámara, un estudio-taller, la sala y una cocina abierta.” Y es que Franz y Anita, su pareja, sabían muy bien lo que buscaban al construir esta casa: “queríamos un lugar para la contemplación, descanso, en ocasiones trabajo, deporte y de convivencia con nuestros perros.”

 

La casa fue diseñada por Franz y el arq. Guillermo de la Cajiga, quien es experto en el uso de adobe, material que Teuscher quería usar en la construcción, pues no solo se trata de un material muy noble, sino también ecológico: “esta casa es completamente sustentable”, nos contó Franz; “usamos energía solar para calentar el agua de la alberca y la casa, contamos con un biodigestor para los deshechos y producimos nuestra propia leña”. De hecho, la tierra necesaria para hacer los adobes se extrajo de la misma propiedad y el enorme hueco que esto dejó se transformó en un estanque que hoy atrae a aves migratorias.

 

El interiorismo corrió a cargo de la pareja, quien se inclinó por un estilo ecléctico, aunque eso si: “muebles muy cómodos en los que los nietos y las mascotas se sintieran a gusto.” Así, lo mismo encontramos una escultura en bronce de una “Nin”, ser fantástico que la pareja trajo de Birmania, que piezas de Timothy Oulton y mobiliario de Four Hands. Notamos también que impera la madera, que junto al adobe, da calidez a esta cabaña contemporánea.