Como te contamos aquí, para celebrar el Día Mundial del Interiorismo, invitamos a un grupo de talentosos diseñadores mexicanos a intervenir un espacio en tienda. En esta ocasión te vamos a hablar del montaje que los interioristas Ivette Berrondo y Daniel Gindic, junto a la diseñadora de modas y artista Melania Chavarría, crearon en Casa Palacio Santa Fe.

Este espacio es el resultado de tres estilos peculiares, tres maneras de abordar el diseño y tres puntos de vista, que se encontraron para diseñar un espacio para habitar, pero también despertar la creatividad.

Para materializar el diseño, los interioristas funcionaron como un despacho, mientras Melania fue su cliente. La intención fue imprimir en este rincón de la tienda, la personalidad divertida e imaginativa de la artista e influencer.

El interiorismo propuesto busca que el espacio funcione como una suerte de taller-habitación que incentiva la creatividad. Para lograrlo, los diseñadores reunieron marcas y piezas disímbolas, buscando crear ambientes eclécticos y fuera de lo común. Así, lo mismo nos encontramos con los textiles surrealista de la firma Muzaluci, que con elegantes objetos de Baccarat, mesas de vidrio transparente de Glas Italia, libros de Assouline o la icónica silla “Bergere” de Timothy Oulton.

Desde su fundación, Baccarat ha convertido el cristal en una expresión de luz y emoción. Fundada en el siglo XVIII, la maison es sinónimo de maestría artesanal, donde cada pieza revela un dominio excepcional del cristal cortado y una estética que perdura.
En sus floreros, esta tradición se expresa con especial claridad. Piezas como Eye, con sus cortes horizontales que generan un efecto óptico vibrante, o Louxor, con su geometría inspirada en la arquitectura, transforman la luz en destellos dinámicos. Mille Nuits, más etéreo, aporta una elegancia fluida, mientras que el enigmático Octogone destaca por su estructura precisa y contemporánea.
El color introduce una dimensión adicional: transparencias puras, rojos profundos o matices intensos que dialogan con las flores y cambian con la luz a lo largo del día. Un ramo sencillo adquiere presencia, y cada composición se convierte en un pequeño paisaje dentro del espacio.
Desde la simplicidad de una sola flor, quizás un gesto mínimo pero lleno de intención, hasta un bouquet clásico de rosas o peonías, los floreros permiten explorar distintas formas de expresión. Un arreglo campirano, más suelto y natural, aporta frescura y ligereza, mientras que una composición más estructurada y sofisticada introduce dramatismo y elegancia. Cada elección transforma el ambiente y revela una manera personal de incorporar color, textura y vida en el día a día.
Incluso sin flores, estos floreros conservan su fuerza. Son acentos luminosos, piezas que capturan la mirada y enriquecen el entorno con carácter y sofisticación.
Incorporar flores en la vida cotidiana es también una forma de introducir color, textura y ritmo. Descubre más de Baccarat en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y encuentra nuevas formas de dar vida a tus espacios.
Hay objetos capaces de transportarnos a otros lugares. Piezas que evocan paisajes, tradiciones y oficios que han atravesado generaciones. Con Ecos de Oriente, Casa Palacio presenta un bazar que reúne una selección de objetos provenientes de distintas regiones del Oriente, donde el diseño, la artesanía y la historia se encuentran.

Del 12 de marzo al 3 de junio, Casa Palacio Antara se transforma en un pequeño recorrido por los bazares y talleres de diferentes localidades de Oriente. Un espacio donde es posible descubrir piezas que combinan materiales nobles con técnicas tradicionales que han definido la identidad estética de estas regiones.


Entre los objetos destacan jarrones y muebles elaborados en madera de sheesham, una variedad originaria de la India reconocida por su resistencia y por la riqueza de sus vetas. A estas se suman consolas, vitrinas y baúles que incorporan elaborados trabajos de marquetería con incrustaciones de hueso de camello, una técnica artesanal conocida como bone inlay, donde cada fragmento es colocado a mano para crear complejos patrones geométricos y florales.

Bateas de distintos tamaños, espejos, cestos tejidos y piezas con pátinas singulares completan esta selección donde tradición y diseño conviven con naturalidad.

Ecos de Oriente es una invitación a descubrir objetos que aportan carácter y una nota inesperada a cualquier espacio: acentos decorativos capaces de transformar un interior con la atmósfera de un rincón lejano del mundo. Descubre esta curaduría en Casa Palacio Antara y explora piezas que capturan el espíritu y la riqueza visual de los bazares de Oriente.
Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.
Hay materiales que no pasan de moda, que cuentan historias sin palabras. El mármol es uno de ellos. Con sus vetas únicas y su tacto frío, invita a vivir rodeados de belleza natural, de piezas que respiran autenticidad.
En un mundo acelerado y digital, volver a lo noble es casi un acto de equilibrio. El mármol —piedra milenaria formada en las profundidades de la tierra— nos recuerda la importancia de lo esencial: lo que perdura, lo que no se fabrica en serie, lo que mejora con el tiempo.
Mesa Invictus de Timothy Oulton
Integrar mármol en el hogar no requiere grandes gestos. Una mesa lateral, una lámpara con base de piedra o un accesorio decorativo pueden transformar un espacio. Su presencia aporta calma, frescura y esa sensación de lujo silencioso que solo los materiales naturales transmiten.
Cada veta, cada tono, es irrepetible. Por eso, al elegir piezas con mármol, no solo decoramos: también conectamos con algo más profundo, con la materia viva del mundo.
Figura decorativa de piedra Byung C de Rasttro
En Casa Palacio, los objetos elaborados en mármol —mesas, bandejas, portavelas o lámparas— nos invitan a vivir con intención, rodeados de textura, historia y elegancia natural.
Escultura Monopoly de Arteriors
Jabonera de piedra de Aquanova
Dispensador de jabón de mármol de Andrea House
Porque el verdadero lujo no se impone: se siente.