En el corazón de Santa María la Ribera, uno de los barrios más antiguos y llenos de historias de la Ciudad de México, se alza un edificio que parece fuera del tiempo. Su estructura de hierro y vidrio, construida en 1902 para una exposición en Düsseldorf, viajó a México a principios del siglo XX. Aquí se convirtió primero en el Pabellón Japonés de la Exposición de 1910, después en el Museo de Historia Natural, y desde 1975, bajo el resguardo de la UNAM, en el Museo Universitario del Chopo.

TEN Arquitectos

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La restauración y ampliación realizada por Enrique Norten en 2010 lo dotó de nuevos espacios sin borrar su esencia industrial, convirtiéndolo en un emblema arquitectónico y cultural. Hoy, al cumplir 50 años como museo universitario, el Chopo se consolida como un espacio donde convergen el arte contemporáneo, la memoria y la experimentación.

Actualmente, el museo ofrece tres exposiciones imperdibles. La imagen interceptada, de Carla Rippey, nos invita a explorar archivos visuales que se transforman en nuevas narrativas. Era un árbol y se convirtió en un bosque celebra su propia historia: cinco décadas de proyectos, comunidades y apuestas artísticas que han dado forma a su identidad. Y Un solo latido – Xa jun ruk’oxomal qanima, de Rosa Elena Curruchich y Angélica Serech, dialoga entre pintura y textil para honrar las memorias y resistencias de mujeres mayas kaqchikeles.

Carla Rippey

Carla Rippey

Un solo latido – Xa jun ruk’oxomal qanima

Un solo latido – Xa jun ruk’oxomal qanima
Visitar el Chopo es también una excusa perfecta para pasear por Santa María la Ribera: caminar por sus calles arboladas, detenerse en el Kiosco Morisco y descubrir cafeterías y librerías que hacen de este barrio un destino obligado.
Antes de que llegue febrero y con él la intensidad de Art Week y sus magníficas propuestas, enero nos regala una oportunidad única: volver la mirada a algunas de las exposiciones más memorables de 2025 que aún pueden visitarse… pero no por mucho tiempo. Es el momento ideal para hacer una pausa, recorrer museos y galerías, y despedir el año artístico con visitas que valen cada minuto.
Una de ellas es Vasos comunicantes, una exposición que celebra los 90 años de historia de la Galería de Arte Mexicano, la galería más antigua de América Latina a través de un diálogoentre pasado y presente. A partir de un grabado magistral de Diego Rivera, la muestra conecta a maestros como Tamayo y Orozco con voces contemporáneas como Pedro Reyes, Dexter Dalwood o Tania Pérez Cordova, tejiendo una narrativa fluida sobre arte, política e imaginación. Hasta el 17 de enero de 2026.


GAM
En el circuito contemporáneo, Peter Fischli: Adición, sustracción, multiplicación, en Gaga, propone un recorrido lúcido y poético sobre el movimiento, la nostalgia y la ciudad global. Trenes sin rieles, video, sonido e instalación cuestionan qué queda cuando la forma se separa de su función. Hasta el 17 de enero.

GAGA
El Museo Franz Mayer presenta Pierre et Gilles. La construcción del símbolo, la primera gran muestra en México del dúo francés que fusiona fotografía y pintura en retratos cargados de mito, color y teatralidad. Una experiencia visual tan seductora como reflexiva. Hasta el 22 de febrero de 2026.


Museo Franz Mayer
Finalmente, el MUNAL sorprende con Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, una ambiciosa exposición que explora astrología, espiritismo y simbolismo esotérico a través de más de 200 obras.

MUNAL
Aprovecha estas semanas: el año apenas comienza, pero algunas de sus mejores exposiciones ya se despiden.
Ciudad de México reafirmó en 2025 su lugar como una de las capitales culturales más vibrantes del mundo. A lo largo del año, museos y galerías ofrecieron una agenda excepcional que confirmó el poder del arte para cuestionar, conmover e inspirar. Para Casa Palacio, el arte es una extensión natural del diseño y la arquitectura: una fuente constante de ideas, sensibilidad y diálogo creativo.
Uno de los momentos más significativos fue Politécnico Nacional, la gran retrospectiva de Gabriel Orozco en el Museo Jumex, una revisión profunda de su pensamiento artístico, donde lo cotidiano, lo conceptual y lo poético se entrelazaron con maestría. En el mismo recinto, Gabriel de la Mora presentó La Petite Mort, una exposición intensa y material, donde el proceso, el desgaste y la memoria se convirtieron en lenguaje visual.
El circuito de galerías también brilló con propuestas contundentes. Bleeding Boundaries de José Eduardo Barajas en Galerie Nordenhake exploró los límites entre cuerpo, territorio y política a través de una obra cargada de tensión y reflexión. Por su parte, Carlos H. Matos en Galería Peana ofreció una muestra de gran fuerza formal, donde la abstracción y la materialidad dialogaron con el espacio de manera precisa.
El año cerró con una mirada distinta pero igualmente poderosa: Japón: del mito al manga en el Museo Franz Mayer, una exposición que conectó tradición y cultura pop, revelando la profunda influencia estética japonesa a lo largo del tiempo.
Mirando hacia 2026, el panorama cultural de la ciudad se perfila igual de estimulante. Nuestra recomendación: seguir recorriendo museos, galerías y ferias, permitir que el arte nutra nuestra forma de habitar y continuar integrándolo como parte esencial de la vida cotidiana. Vivir rodeados de arte es, también, una forma de buen vivir.
La Ciudad de México vive una de sus temporadas culturales más activas, con una programación de exposiciones de arteque dialogan con la historia, la memoria y el presente. Si estás planeando un recorrido cultural durante estas vacaciones, estos museos y muestras imperdibles ofrecen una excelente manera de redescubrir la ciudad a través del arte.
En el Museo Tamayo Arte Contemporáneo se presenta Alien Queen / Paraíso Extraño, la exposición más ambiciosa hasta ahora de la artista mexicana Manuela Solano. A través de más de treinta pinturas de gran formato, Solano explora temas como identidad, memoria y cultura pop, retratando personajes reales y ficticios que marcaron las décadas de los años ochenta, noventa y dos mil. La muestra estará abierta hasta el 4 de enero de 2026.

También en el Tamayo, Futuros Arcaicos propone una reflexión sobre el pasado y el porvenir a partir de obras inspiradas en lo cósmico, lo mitológico y lo ancestral, reuniendo piezas de la colección del museo y préstamos de otros acervos.

El Museo de Arte Carrillo Gil presenta Gunther Gerzso. Algo en común con el pasado, una revisión de la obra de uno de los grandes referentes de la pintura mexicana del siglo XX. La exposición reúne más de cuarenta piezas que muestran su lenguaje pictórico y su constante diálogo entre lo moderno y lo ancestral.

Para quienes buscan una experiencia distinta, el Museo Nacional de Arte (MUNAL) ofrece Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, una exposición con más de 200 obras que exploran la astrología, el espiritismo y el simbolismo esotérico en el arte del siglo XIX a la actualidad.


Finalmente, en el Museo Palacio de Bellas Artes continúa Lilia Carrillo. Todo es sugerente, una retrospectiva que reúne más de cien obras de una de las artistas más importantes del arte mexicano moderno.

Estas vacaciones son el momento ideal para recorrer estas exposiciones, reconectar con la ciudad y dejarse inspirar por el arte en todas sus formas.
Si hay un nombre capaz de unir crítica social, elegancia visual y un sentido del humor absolutamente mexicano, es el de Abel Quezada. Considerado uno de los artistas más singulares del siglo XX, Quezada —nacido en Monterrey en 1920— transformó el dibujo, la caricatura política y la ilustración en auténtica crónica cultural. Su trazo limpio y su mirada aguda lo hicieron imprescindible en periódicos como Excélsior, Ovaciones y Novedades, además de llevarlo a colaborar con The New Yorker en los años ochenta.

Autodidacta y siempre curioso, Quezada encontró en las grandes ciudades —sobre todo Nueva York— una fuente inagotable de inspiración: calles caóticas, arquitectura vibrante, personajes diminutos y escenas cotidianas convertidas en poesía visual. Aunque su reputación se consolidó desde el periodismo, su obra pictórica revela una faceta íntima y sorprendente: colores atmosféricos, composiciones sensibles y un ojo atento a lo que define la vida urbana.

Su legado es esencial para comprender la evolución del dibujo y la caricatura en México, desde el humor político hasta la representación moderna de lo cotidiano. Sus personajes —“el tapado”, “la dama de las Lomas”, “Solovino”— forman parte de la memoria colectiva.

Por eso resulta tan relevante la exposición Memorias visuales de Abel Quezada end a galería Proyectos Monclova, una oportunidad excepcional para reencontrarse con su obra desde una perspectiva fresca y contemporánea.

Todas la imágenes: Proyectos Monclova
La muestra estará abierta hasta el 20 de diciembre; quedan pocos días para visitarla. Si te interesa el arte mexicano, el dibujo, la sátira o simplemente disfrutar del genio de un observador único, esta exposición es imprescindible.