Si París cuenta con el Musée du Parfum, ¿por qué nuestra ciudad no habría de contar con su propio espacio dedicado a los aromas? Y es que la historia de la CDMX también se podría contar a partir de sus peculiares olores. Quizás por esto es que en nuestra capital, hace unos meses se decidió abrir un recinto dedicado al perfume. Se trata del MUPE y se encuentra en el Centro Histórico.
Quizás no has escuchado de él, porque su arribo ha sido muy discreto; sin embargo, ya abrió sus puertas y está esperándote. Se trata, en palabras de sus creadores, de un “Espacio inmersivo, aromático, único y experiencial que promueve la importancia de los aromas”.
Pero, ¿qué puedes esperar? Pues bien, disfrutar la exposición temporal, experimentar con el olfato, crear tu propia esencia, conocer su colección de perfumes –algunos son del siglo XIX– y desde luego descubrir una vieja casona del centro que perteneció a Carmen Romero Rubio, la segunda esposa del ex presidente Porfirio Díaz.
Tacuba 12, Centro Histórico.
Contacto 55 12 19 13, 50 86 46 33
Horarios: de mar a dom de 10:00 a 18:00 hrs.



Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.
El arte mexicano pierde a uno de sus creadores más singulares. Pedro Friedeberg falleció a los 90 años, dejando un universo visual tan irreverente como inolvidable. Nacido en Florencia en 1936 y criado en México desde niño, Friedeberg construyó una obra donde el humor, el exceso y la imaginación convivían sin pedir permiso.

Fundación Pedro Friedeberg
Si hay una pieza que resume su espíritu es la famosa Silla Mano: una mano tallada que invita a sentarse en la palma mientras los dedos se convierten en respaldo. Más que un objeto, es una declaración de principios. Divertida, teatral y ligeramente absurda, se volvió un ícono del diseño del siglo XX y un símbolo del lado más pop del surrealismo mexicano.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Su obra se expandió en grabados minuciosos, arquitecturas imposibles y patrones que se repiten hasta el vértigo. Columnas que se transforman en criaturas, laberintos decorativos y composiciones que parecen diseñadas por una mente obsesionada con el detalle. En ese juego entre lo barroco, lo fantástico y lo irónico encontró un lenguaje propio que nunca dejó de sorprender.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Incluso en años recientes siguió dejando huella en la ciudad. Uno de sus últimos legados es el diseño que realizó para las bóvedas del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante su remodelación, un gesto que hoy puede apreciarse en toda su dimensión incluso desde el cablebús, donde sus formas y patrones dialogan con el paisaje urbano.

Irónico, exuberante y profundamente libre, Friedeberg convirtió el diseño en un territorio para el juego y la imaginación. En Casa Palacio seguiremos recordándolo como ese gran creador que demostró que el arte también puede ser ingenio, fantasía y, sobre todo, diversión.
El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para reconocer la huella profunda que creadoras visionarias han dejado en el diseño, la arquitectura y el interiorismo. En Casa Palacio celebramos tanto a las grandes figuras que transformaron la historia del diseño como a la nueva generación de arquitectas mexicanas que hoy triunfan en México y a nivel internacional. También rendimos homenaje a las diseñadoras e interioristas con quienes colaboramos de cerca y cuyo talento enriquece cada proyecto que emprendemos.
Muchas de las piezas que forman parte de esta conversación —auténticos hitos del diseño moderno y contemporáneo— pueden descubrirse y adquirirse en nuestras tiendas. La colaboración de Patricia Urquiola con Kartell redefine materiales y siluetas con una mirada innovadora y sofisticada. Olga Hanono aporta a Lladró una estética audaz que reinterpreta la tradición artesanal desde la contemporaneidad.
El trabajo experimental de Hella Jongerius para Artek actualiza el legado escandinavo a través del color y la textura. En el universo del cristal, Andrea Larsson, fundadora de Reflections Copenhagen, explora luz, transparencia y geometría a través de objetos que capturan la mirada.

Hella Jongerius rediseña el carrito de Alvar Aalto para Artek
La influencia de Ray Eames, junto a Charles, permanece vigente en las colecciones desarrolladas para Herman Miller; mientras que Emma Silvestris para Alessi demuestra cómo los objetos cotidianos pueden convertirse en piezas de colección. Esto, por solo mencionar algunas de las creadoras que hoy forman parte de nuestro universo de diseño.

Sillón y otomán diseñado por Charles y Ray Eames para Herman Miller
Te invitamos a visitar nuestras tiendas Casa Palacio Antara y Santa Fe, y explorar de cerca estas creaciones que celebran el talento, la visión y la sensibilidad de tantas mujeres extraordinarias que continúan transformando la manera en que habitamos el mundo.
Detrás de cada imagen de nuestras Nuevas Colecciones 2026 hay una historia de intención y construcción cuidadosa. Si en la nota anterior exploramos Armonía Acuática y Precisión Relajada, hoy nos acercamos al proceso que dio forma a esa narrativa y a los espacios que la contienen.
La campaña tomó vida en una casa extraordinaria: arquitectura de líneas generosas, muros luminosos y una personalidad definida que funcionó como el escenario ideal. Un lienzo en blanco con carácter propio que permitió articular cada ambiente con coherencia y ritmo. La recámara como punto de partida; sala y comedor como núcleos sociales; la cocina como centro funcional; el pasillo como transición; y, en continuidad, el bar, la terraza exterior, el spa y la habitación infantil.



Cada espacio fue concebido para reflejar ambas tendencias, cuidando que materiales, proporciones, iluminación y texturas respondieran a una visión integral. La disposición del mobiliario, la selección de piezas y el equilibrio entre forma y atmósfera fueron el resultado de múltiples decisiones, pruebas y ajustes. Nada es casual: cada encuadre, cada objeto y cada gesto responde a una construcción precisa que busca transmitir claridad y carácter.
El resultado es una campaña que, además de presentar presenta nuevas colecciones, revela la manera en que se piensan y se viven los espacios. Te invitamos a descubrirlas en Casa Palacio Antara y Casa Palacio Santa Fe, donde cada ambiente adquiere una presencia tangible y cercana.



