¿Sabías que la importancia de esta casa platera es tal que incluso cuenta con una escuela de orfebrería en el pueblo de Phoërmel, Francia? Actualmente, los hábiles maestros artesanos de Tane están formando a las nuevas generaciones de plateros europeos. No podía ser de otra manera: desde sus famosos gallos hasta propuestas con las que la marca se reinventó –como su colaboración con Bodo Sperlein – esta marca produce piezas que han conquistado a generaciones. Nosotros quisimos conocer qué hay detrás de sus creaciones, y Tane, generosamente, decidió revelarnos algunos de sus secretos.
Lana de Nueva Zelanda, látex natural, espumas de distintas densidades y resortes independientes. Dentro de un colchón Magnus, materiales y tecnología trabajan juntos para responder al peso, la temperatura y el movimiento del cuerpo.
Una cama terminada revela muy poco de lo que sucede bajo las sábanas. En el interior del colchón comienza una sucesión precisa de materiales: una capa recibe el cuerpo, otra distribuye el peso; unas aportan firmeza y otras suavidad.
Esa construcción por capas define la propuesta de Magnus, una de las marcas elegidas por Rodrigo Noriega para el espacio de Casa Palacio en Design House 2026. Una elección que lleva la atención del proyecto hasta uno de sus elementos menos visibles: aquello sobre lo que dormimos.
Los materiales cambian de un modelo a otro. En Natura, la lana de Nueva Zelanda se encuentra con un núcleo de látex 100% natural y un tejido con tecnología Ice Touch. Sunrise combina espumas de distintas densidades con Memory Foam y Cool Gel de celdas abiertas, mientras Connery incorpora resortes Pocket Coil que trabajan de manera independiente para responder al peso y reducir la transmisión del movimiento.
Materiales naturales y tecnología terminan así encontrándose a pocos centímetros de distancia. Una vez hecha la cama, toda esa construcción desaparece bajo textiles y almohadas; queda únicamente la sensación al acostarnos.
Descubre el colchón Magnus que mejor responda a tu manera de dormir. Visita el Santuario del Descanso en Casa Palacio Antara y Santa Fe, donde podrás conocer y probar sus distintos modelos.
Un helecho que gira sobre sí mismo, diez bacantes entregadas a la danza y las hojas de los Campos Elíseos agitadas por el viento. Tres imágenes separadas por varias décadas recorren la historia de Lalique y muestran esa extraordinaria capacidad de la Maison francesa para convertir el movimiento en cristal.
La primera cumple cien años. Tourbillons, diseñado en 1926 por Suzanne Lalique-Haviland, parte del despliegue de un helecho para construir sus características formas en espiral. Para celebrar su centenario en 2026, Lalique recupera el diseño con una delicada pátina coral que aporta profundidad y calidez al cristal y recuerda los acabados coloreados de la época.

Tourbillons de Lalique ©Anouk Marty
Un año después, en 1927, René Lalique creó Bacchantes, convertido desde entonces en uno de los grandes emblemas de la casa. Diez sacerdotisas de Baco rodean el jarrón en una procesión escultórica inspirada en la mitología griega. Los cuerpos, el relieve y la luz producen una sensación de ritmo que cambia conforme recorremos la pieza con la mirada.
La historia continúa en 1951 con Champs-Élysées, diseñada por Marc Lalique. Su punto de partida fue tan cotidiano como poético: las hojas de plátano moviéndose con el viento durante un paseo por la célebre avenida parisina. En cristal, aquel instante quedó detenido en una gran composición de hojas finamente esculpidas.

Champs-Élysées de Lalique ©Lalique
Tres momentos, tres generaciones y una misma fascinación por observar la naturaleza y darle forma. En el año que celebra dos siglos de relaciones entre México y Francia, Lalique nos acerca también a ese L’art de vivre francés donde belleza, oficio y vida cotidiana se encuentran. Descubre estas piezas excepcionales en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
Vivir con flores cambia una habitación. Un ramo recién cortado sobre la mesa, unas cuantas ramas junto a una ventana o una composición exuberante introducen color, perfume y algo inevitablemente efímero. Elegir el florero forma parte del arreglo: sus proporciones determinan el gesto de los tallos y el cristal hace que la luz participe también.
Baccarat lleva más de dos siglos explorando precisamente esa relación con la luz. Fundada en Francia en 1764, la maison convirtió el corte del cristal en uno de sus grandes lenguajes: facetas, líneas y motivos geométricos multiplican los reflejos y transforman una materia transparente en algo casi arquitectónico. Este año, cuando México y Francia celebran dos siglos de relaciones diplomáticas, volver la mirada hacia Baccarat es también acercarse a una cierta idea francesa del l’art de vivre: rodearnos de objetos bellos y hacer de ellos parte de la vida cotidiana.
Esta temporada, las flores regresan a nuestros interiores desde distintas miradas. Abundancia Floral recupera la memoria de jardines, porcelanas y textiles; Nostalgia Floral propone flores sobre flores, mientras Flor, musa del diseño las convierte en un acento capaz de transformar por sí solo un espacio.
Los floreros de Baccarat permiten jugar con todas ellas. Eye convierte sus cortes verticales y horizontales en un movimiento casi óptico y, en cristal rojo, suma el color a los reflejos. Octogone, también en rojo, transforma una forma emblemática de Baccarat en un objeto escultórico. A ellos se unen Harcourt, con sus facetas precisas, y Mille Nuits, perfecto para composiciones más libres.
Flores y cristal comparten algo hermoso: ambos cambian constantemente con la luz. Descubre Baccarat y el placer de vivir rodeado de flores en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
Todo comenzó en 1966, cuando John Bowers fundó Bowers & Wilkins en Worthing, al sur de Inglaterra, convencido de que una buena bocina debía acercarnos lo más posible a la grabación original. Casi seis décadas después, aquella búsqueda ha convertido a la firma británica en uno de los grandes nombres de la alta fidelidad.
Su historia está llena de hitos. Desde principios de los años ochenta, distintas generaciones de sus bocinas han sido utilizadas como monitores de referencia en Abbey Road Studios. Y hace tres décadas apareció Nautilus, aquella extraordinaria bocina con forma de molusco que nació de una investigación acústica y terminó convertida también en un icono del diseño. Este año, Bowers & Wilkins celebra los 30 años de uno de los diseños más icónicos en la historia del audio.
Esa experiencia acumulada llega a modelos pensados para escuchar música en casa. La Serie 700 ocupa un lugar importante: bocinas de piso y repisa que incorporan soluciones desarrolladas originalmente para los sistemas más avanzados de Bowers & Wilkins, con un sonido preciso, amplio y lleno de detalle.

B&W 700 series
En otro formato está la Zeppelin Pro Edition. Su característica silueta elíptica ha acompañado a B&W durante años y esta nueva generación la actualiza con mejor sonido y conectividad inalámbrica: una solución completa para quien busca sencillez sin renunciar a una escucha de gran calidad.
También es posible construir el sistema poco a poco. Las compactas M-1 se adaptan fácilmente a diferentes espacios y configuraciones, mientras el subwoofer ASW608 se ocupa de añadir profundidad a los graves con una presencia física discreta.
La escucha más personal tiene sus propios protagonistas. Los Px8 S2 combinan sonido de alta resolución, cancelación de ruido y un diseño especialmente cuidado; los Pi8 llevan esa misma atención a unos audífonos in-ear pequeños y fáciles de llevar todos los días.
En Casa Palacio Antara y Santa Fe puedes conocer la propuesta de Bowers & Wilkins, comparar diferentes configuraciones y, sobre todo, escucharlas. Nuestros expertos en audio pueden ayudarte a elegir las bocinas, audífonos y componentes adecuados para tu espacio, tu música y tu manera de escucharla.