Arte y cultura / January 27 2017

ROYAL MANSOUR MARRAKECH

Por su cultura e historia milenaria, Marruecos siempre será un gran destino, pero para quienes somos amantes de la arquitectura simplemente es obligado: la arquitectura marroquí –una fascinante mezcla del África negra y el Islam– es única; se distingue por sus grandes arcos y cúpulas; sus famosos patios, jardines y el uso de caligrafía islámica como elemento decorativo.

No por nada el inconfundible estilo marroquí es uno de los más influyentes del mundo.

 

Ahora bien, si eres de aquellos que más que apreciar quieres vivir la arquitectura magrebí, nuestra recomendación es que visites la ciudad de Marrakech y te hospedes en el espectacular Royal Mansour, un hotel ubicado en el casco antiguo de la ciudad. Se trata de un oasis de patios, fuentes y por supuesto todos los elementos tradicionales de la arquitectura de Marruecos: mosaicos, patrones geométricos y profusión en los decorados, entre otros.

 

Pero además de arquitectura, el Royal Mansour ofrece un servicio excepcional; tan solo un ejemplo: prácticamente jamás verás al personal de servicio ya que el hotel cuenta con un sistema subterráneo de túneles que conduce a las “riads” (conjunto de habitaciones) de los huéspedes y al que solo el personal puede acceder, lo que asegura una privacidad absoluta Los precios de cada riad varían, pero para que te des una idea, puedes hospedarte en la Prestige Riad de 750m2 por tan solo 6 mil dólares la noche; si necesitas más metros hay riads más amplías… y mucho más caras, y es que en esta ocasión nuestra recomendación combina arquitectura, ¡y mucho lujo!

 

Royal Mansour Marrakech

Rue Abou Abbas El Sebti,

Marrakech 40000 Marruecos

 

Inspiración / February 18 2026

Arquitectos en casa: objetos con ADN de arquitectura

¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? El resultado suele conservar la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su obra. Sillas, mesas o utensilios se convierten en extensiones de su pensamiento proyectual: fragmentos de arquitectura llevados a la vida cotidiana.

Gueridon de Jean Prouvé

Jean Prouvé

La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona; años después firmaría el Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvé desarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen trasladó la claridad formal de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.

Terminal TWA  de Eero Saarinen

Sillas Grand Prix de Eero Saarinen para Fritz Hansen

Mspoonset de Alessi

Firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Su colección de cucharas para café y té reúnen piezas de Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi muestran cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos cotidianos. A ello se suma el sillón y otomán de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.

Michael Graves para Alessi

En Casa Palacio, estas piezas se entienden como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descubre una selección de objetos diseñados por arquitectos en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe y lleva a casa una visión del diseño donde arquitectura y vida cotidiana se encuentran.

Inspiración / February 18 2026

Arquitectos en casa: objetos con ADN de arquitectura

¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? Con frecuencia, el resultado conserva la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su arquitectura. Sillas, mesas o utensilios se convierten así en pequeñas extensiones de su pensamiento proyectual, fragmentos de una casa ideal llevados a la vida cotidiana.

La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona, autor también del Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvédesarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen llevó la misma claridad de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.

En el universo doméstico contemporáneo, firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Sus colecciones de café y té reúnen piezas firmadas por Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi revelan cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos más cotidianos. A ello se suma el clásico sillón y otomano de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.

En Casa Palacio, estas piezas se leen como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descúbrelas en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe: un recorrido por el fascinante universo de los arquitectos y sus objetos, donde la arquitectura también se vive en casa.

https://www.elpalaciodehierro.com/gandhi-le-corbusier-38573602.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-termo-plisse-negro-43679159.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-azucarera-con-cuchara-en-acero-inoxidable-43679196.html
https://www.elpalaciodehierro.com/alessi-set-8-cucharas-para-cafe-y-te-mspoonset-il-43679163.html

Inspiración / February 11 2026

El arte de coleccionar en casa: cómo exhibir objetos con estilo

Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.

Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.

Librero Link en madera de haya de Hurtado

Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.

Libro Bauhaus Style de Assouline

Portalibros negro de Assouline

En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.

Figura decorativa, trompo de madera con base de Namuh

Mortero de madera Nagaland de Namuh

Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.

Charola de metal de Talleres de los Ballesteros

Centro de mesa Illusion en cristal y ónix Reflections Copenhague

Cuadro del Hotel de Ville de Viriathus

Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.

 

Inspiración / February 09 2026

Cómo elegir las piezas clave para tu sala (y no equivocarte en el intento)

La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.

Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.

Sofá Amberes color arena de Timothy Oulton

Sofá Avellino de Eichholtz

La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.

Lámpara Taccia de Flos

Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.

Mesa de centro Angelico de Eichholtz

Set de 3 mesas de centro Nido Tetris de Glassisimo

Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.

Escultura Kensey de Arteriors

Tapete decorativo Nala de Four Hands

La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.

 

¿BUSCAS MÁS INSPIRACIÓN?

Suscríbete y recibe tips, promociones, ideas, tendencias, recomendaciones y más.