Piezas hechas a mano en Alemania por más de 125 años. Robbe & Berking es uno de los más destacados fabricantes de cubiertos y vajillas de plata. De generación en generación, la familia continuamente ha refinado y perfeccionado sus conocimientos en la confección de cubertería y vajillas de plata. Gran parte de la habilidad original de los artesanos de R&B, se mantiene viva en cada una de las colecciones de la casa. Cubiertos y vajillas con el sello R&B son sumamente apreciados entre los expertos y entusiastas alrededor del mundo, considerándolos obras maestras en plata.
En R&B solo se trabaja con la más alta calidad. Por consiguiente, todos los cubiertos son de plata de ley 925. A su vez, los cubiertos no son producidos con plata convencional de 90g, sino de 150g., y esto se pude comprobar por el sello con forma de mamut, en la parte posterior de los cubiertos.
Muchas de sus colecciones se pueden encontrar hoy en día en los principales museos, como por ejemplo la colección “Alta”, diseñada por Wilfried Moll en 1982. Esta colección fue exhibida en el Victoria & Albert Museum de Londres, así como en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Robbe & Berking además, garantiza la disponibilidad de cualquiera de sus piezas de cubertería de las colecciones de plata hasta el año 2040.
Robbe & Berking, marca exclusiva de Casa Palacio.
La llegada de la primavera invita a redescubrir uno de los rituales más refinados del hogar: la mesa fina. Más que una disposición estética, es una forma de celebrar el tiempo compartido, el arte de recibir y la belleza de los objetos que nos acompañan. Con la luz más suave y los días más largos, la mesa se transforma en un escenario de encuentro donde vajillas y cristalería aportan frescura, color y un aire festivo que acompaña naturalmente la temporada.
En Casa Palacio, dos casas europeas dialogan esta temporada a través de la tradición, la artesanía y un espíritu profundamente celebratorio del diseño: Dolce & Gabbana Casa y Vista Alegre. Sus colecciones proponen dos miradas complementarias sobre el arte de la mesa, unidas por la herencia cultural y el cuidado por el detalle, pero con lenguajes estéticos que reflejan la identidad de sus respectivos territorios. Entre la intensidad cromática del Mediterráneo italiano y la refinada tradición portuguesa, ambas firmas reinterpretan el ritual de la mesa primaveral con una elegancia contemporánea.

La mesa de Dolce & Gabbana Casa evoca el Mediterráneo con intensidad visual y carácter. Sus colecciones reinterpretan motivos de la cultura italiana: Carretto, inspirado en los tradicionales carros sicilianos pintados a mano; Blu Mediterraneo, que retoma el azul profundo de la cerámica mayólica del sur de Italia; y Verde Maiolica, donde el blanco y el verde recrean jardines y paisajes mediterráneos. En México, estas piezas forman parte de la selección exclusiva de Casa Palacio Antara, donde la propuesta de la firma italiana encuentra un escenario afín a su espíritu celebratorio.

Carretto

Blu Mediterraneo

Verde Maiolica
A estos se suman Leo, el icónico animal print de la casa, y Zebra, un contraste en blanco y negro que aporta dramatismo gráfico. Cada pieza convierte la mesa en un escenario vibrante que celebra la dolce vita y el legado artesanal italiano.

Leo

Zebra
Desde Portugal, Vista Alegre aporta una tradición distinta pero igualmente refinada. Fundada en 1824, la firma es reconocida por su porcelana de gran calidad y su interpretación contemporánea de motivos históricos. Colecciones como Castello Branco, inspirada en textiles portugueses; Margão, con guiños a la ornamentación indo-portuguesa; Bicos, de textura geométrica atemporal.
Transatlântica, que evoca los viajes marítimos del país; o Paço Real, heredera del lenguaje decorativo de la realeza portuguesa, muestran un equilibrio entre herencia y modernidad.
Entre ambas casas surge una narrativa común: la mesa como escenario cultural. Italia aporta color y teatralidad; Portugal, precisión y elegancia clásica. Juntas, proponen una forma de recibir donde tradición, diseño y hospitalidad se encuentran con naturalidad. Descubra estas colecciones y el arte de la mesa fina en Casa Palacio Antara y Casa Palacio Santa Fe, donde Dolce & Gabbana Casa y Vista Alegre revelan nuevas formas de celebrar la primavera alrededor de la mesa.
La casa de Hanane y Marc Ange, en Los Ángeles, California, se revela desde el primer momento como un espacio profundamente personal. Ubicada en un entorno luminoso y de líneas arquitectónicas limpias, el interior refleja la sensibilidad de una pareja que vive el diseño con naturalidad. Hanane, coleccionista y empresaria vinculada al mundo creativo, y Marc Ange, artista y diseñador, han construido un hogar donde cada objeto tiene intención y presencia. Más que una colección, lo que se percibe es una convivencia fluida entre piezas que cuentan historias distintas y, al mismo tiempo, comparten un mismo lenguaje.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
En ese escenario, el cristal de Lalique se integra con naturalidad. La maison, fundada por René Lalique a finales del siglo XIX, ha desarrollado un vocabulario propio alrededor de la luz, el relieve y la transparencia. Sus piezas, históricamente asociadas al art nouveau y al art déco, encuentran aquí una nueva lectura dentro de un entorno contemporáneo que privilegia la amplitud, la calma y la precisión de las formas.
El centro de mesa Champs-Élysées introduce un ritmo sutil sobre superficies sobrias; la licorera Hulotte, con su delicado tapón tallado, aporta un gesto íntimo en el área del bar. El jarrón Bacchantes suma textura y profundidad en un entorno de tonos neutros, mientras la escultura de pantera Zeila se convierte en un acento escultórico que dialoga con la arquitectura. Cada pieza se incorpora sin estridencias, como parte de una atmósfera ya sofisticada.
La casa funciona así como un espacio donde los clásicos no se aíslan ni se imponen: se integran. Lalique aporta destellos, memoria y precisión material a un interior contemporáneo que privilegia la experiencia cotidiana. El resultado es una convivencia elegante y viva, donde la luz del cristal redefine, una vez más, el carácter del hogar.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
Las piezas de Lalique ya están en Casa Palacio. Una invitación a descubrir en tienda cómo la luz y el cristal pueden integrarse a la vida cotidiana.
En el universo de Timothy Oulton, la piel, más que un material, es una historia que se construye con el paso del tiempo. Desde sus orígenes, la marca británica ha desarrollado una relación profunda con el cuero, inspirándose en la belleza de las piezas antiguas, las superficies desgastadas y la pátina que solo los años pueden crear. Esa fascinación por lo vivido se traduce hoy en algunas de las pieles más reconocibles del diseño contemporáneo.


Cada piel de Timothy Oulton es trabajada a mano durante horas mediante técnicas tradicionales de acabado. Se utilizan tintes translúcidos aplicados manualmente, que permiten que el carácter natural del cuero —sus marcas, variaciones y texturas— permanezca visible. Lejos de ocultarlas, la marca celebra estas imperfecciones como parte de su alma. El resultado es una superficie cálida al tacto, rica en matices y pensada para envejecer con elegancia.

La sostenibilidad también es parte esencial del proceso. Timothy Oulton cuenta con su propia curtiduría certificada en Brasil, donde selecciona únicamente el mejor cinco por ciento de las pieles disponibles, garantizando trazabilidad, calidad y un manejo responsable del material.
Entre sus piezas icónicas destacan el sofá seccional Scrambler; la Mars Chair, de presencia escultórica; el sillón retrofuturista Saddle; o la silla de comedor Mimi, donde la piel aporta sofisticación y confort. Cada una demuestra cómo el cuero, trabajado con paciencia y conocimiento, puede transformar un mueble en una pieza con carácter duradero.
En Timothy Oulton, la piel se deja vivir, y en ese proceso, se vuelve aún más bella. Descubre más de esta marca en nuestras tiendas Casa Palacio.
El Día del Amor y la Amistad invita a volver a los gestos simples. Preparar algo en casa —mezclar, hornear, esperar el aroma que llena la cocina— tiene un valor especial: es una forma tangible de dedicar tiempo y cuidado. Estas magdalenas, suaves y ligeramente doradas, son perfectas para compartir en un desayuno tardío, una merienda tranquila o como un detalle preparado con intención.
2 huevos
120 g de azúcar
120 ml de leche
100 ml de aceite vegetal suave
200 g de harina de trigo
1 ½ cucharaditas de polvo para hornear
1 pizca de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
Ralladura fina de 1 limón o naranja (opcional)
Azúcar extra para espolvorear
Precalienta el horno a 180 °C y coloca capacillos en un molde para magdalenas.
Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y ligeramente espumosa.
Incorpora la leche, el aceite y la vainilla. Mezcla hasta integrar.
Añade la harina, el polvo para hornear y la sal previamente tamizados. Integra con movimientos suaves hasta obtener una masa lisa.
Perfuma con la ralladura de cítrico si decides usarla.
Vierte la mezcla en los moldes llenando ¾ de su capacidad y espolvorea un poco de azúcar sobre la superficie.
Hornea de 18 a 22 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y al insertar un palillo salga limpio.
Deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.
Para acompañar, recomendamos servirlas con mermelada Bonne Maman en sus distintos sabores: frutos rojos, fresa, chabacano o higo, que aportan un contraste delicado y un toque extra de dulzura a cada bocado.

En estas fotos y en la preparación intervienen piezas pensadas para disfrutar la cocina y la mesa con calma. Descubrir los utensilios, textiles y objetos que acompañan este momento es también parte de la experiencia: una selección disponible en tienda y en línea para quienes disfrutan cocinar.

Mantequillera Cerise de Le Creuset

Sacacorchos Anna G. de Alessi