El año está por terminar… pero la temporada de los deportes de nieve apenas inicia. Aunque en nuestro país existen algunos lugares donde se puede esquiar en pistas artificiales, los verdaderos apasionados del esquí saben que las mejores estaciones están en el extranjero. Tradicionalmente los mexicanos han optado por viajar a Vail, pero nosotros queremos proponerte otros destinos. A continuación nuestros favoritos:
Las estaciones más famosas del país nipón se encuentran en la isla de Hokkaido; en el caso del pueblo de Niseko, este es famoso porque las tormentas de nieve que llegan desde Siberia permiten esquiar todo el año. Eso sí: la mayoría de sus pistas son para esquiadores expertos, aunque cuentan con algunas zonas para principiantes.
Dentro del Parque Nacional Banff existen varias zonas con las estaciones de esquí más célebres de este país. Lo mejor es que aquí no solo se trata de esquiar: hay museos, restaurantes e incluso aguas termales para relajarte después de tomar sus famosas bajadas.
Se trata de un resort que abre en invierno. Lo que nos gusta de este lugar es que cuenta con la mejor escuela de esquí en EEUU, lo que lo hace el destino ideal para quienes se inician en este deporte, además de que los paisajes son espectaculares.
Cualquier pretexto es bueno para viajar a este país sudamericano y eso incluye ir a esquiar. Nuestra sugerencia es que te olvides de Bariloche y mejor vayas al valle de Las Leñas al sur de Mendoza y al pie de los Andes. Se trata del área de esquí más importante de Argentina, por lo que cuenta con estupendas estaciones. También vale la pena visitarlo durante el invierno austral (es decir: nuestro verano).
¿Esquí en Hawái? Así es; aunque estas islas son famosas por sus playas, debido a la altitud de sus montañas, es posible encontrar nieve. Su temporada de esquí es a finales de enero y todo febrero, cuando caen nevadas en las montañas más altas. A la única cumbre que se puede acceder para esquiar debido a que cuenta con una carretera es el volcán Mauna Kea. Se trata de toda una experiencia: nieve por la mañana, mar por la tarde.




El inicio del año trae consigo una energía especial. Es ese momento en el que replanteamos rutinas, hacemos listas mentales y buscamos mejorar la forma en que vivimos. Y pocas decisiones tienen un impacto tan inmediato como aquellas que tomamos dentro de casa. Porque el entorno que habitamos influye —más de lo que creemos— en nuestro rendimiento, bienestar y estado de ánimo.
Aprovechar los primeros días del año para hacer ajustes inteligentes en el hogar puede marcar una gran diferencia. Una cocina mejor organizada, con utensilios funcionales y electrodomésticos eficientes, invita a cocinar más y mejor. Un home office bien pensado —con una silla cómoda, buena iluminación y superficies adecuadas— favorece la concentración y transforma la jornada laboral. Incluso un sofá más confortable puede convertirse en ese lugar donde recargar energía, leer o compartir momentos al final del día.
Herman Miller

Fritz Hansen
Los espacios dedicados al descanso merecen una mención especial. Una buena cama, un colchón adecuado y textiles de calidad no son un lujo, sino una inversión directa en la calidad del sueño y, por ende, en el desempeño diario. Lo mismo ocurre con el cuarto de los niños: ambientes funcionales, seguros y estimulantes que acompañen su desarrollo y creatividad.

Enero también es un mes ideal para concretar estos cambios. Las rebajas y el impulso natural de comenzar de nuevo hacen que sea el momento perfecto para renovar con intención. Pensar en piezas duraderas, bien diseñadas y funcionales es apostar por un bienestar que se construye día a día.
Empezar el año con un entorno que inspire, ordene y acompañe es una de las mejores resoluciones posibles. Visítanos en Casa Palacio Antara y Santa Fe y aprovecha nuestras rebajas.
Ciudad de México reafirmó en 2025 su lugar como una de las capitales culturales más vibrantes del mundo. A lo largo del año, museos y galerías ofrecieron una agenda excepcional que confirmó el poder del arte para cuestionar, conmover e inspirar. Para Casa Palacio, el arte es una extensión natural del diseño y la arquitectura: una fuente constante de ideas, sensibilidad y diálogo creativo.
Uno de los momentos más significativos fue Politécnico Nacional, la gran retrospectiva de Gabriel Orozco en el Museo Jumex, una revisión profunda de su pensamiento artístico, donde lo cotidiano, lo conceptual y lo poético se entrelazaron con maestría. En el mismo recinto, Gabriel de la Mora presentó La Petite Mort, una exposición intensa y material, donde el proceso, el desgaste y la memoria se convirtieron en lenguaje visual.
El circuito de galerías también brilló con propuestas contundentes. Bleeding Boundaries de José Eduardo Barajas en Galerie Nordenhake exploró los límites entre cuerpo, territorio y política a través de una obra cargada de tensión y reflexión. Por su parte, Carlos H. Matos en Galería Peana ofreció una muestra de gran fuerza formal, donde la abstracción y la materialidad dialogaron con el espacio de manera precisa.
El año cerró con una mirada distinta pero igualmente poderosa: Japón: del mito al manga en el Museo Franz Mayer, una exposición que conectó tradición y cultura pop, revelando la profunda influencia estética japonesa a lo largo del tiempo.
Mirando hacia 2026, el panorama cultural de la ciudad se perfila igual de estimulante. Nuestra recomendación: seguir recorriendo museos, galerías y ferias, permitir que el arte nutra nuestra forma de habitar y continuar integrándolo como parte esencial de la vida cotidiana. Vivir rodeados de arte es, también, una forma de buen vivir.
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una promesa silenciosa: la posibilidad de volver a empezar. El 1º de enero nos invita a reflexionar sobre la manera en que vivimos, los espacios que nos rodean y cómo influyen en nuestro bienestar cotidiano.
Habitar un entorno diseñado con intención (funcional, estético y sensible) transforma la experiencia diaria. La luz correcta, los materiales adecuados, el equilibrio entre forma y uso: todo dialoga para crear hogares que no solo se ven bien, sino que se sienten bien. Espacios que acompañan nuestros rituales, que inspiran calma, que celebran la belleza en lo cotidiano.

FLOS
El diseño tiene el poder de ordenar, de dar claridad, de aportar armonía. Una cocina pensada para compartir, una mesa que invita al encuentro, una sala que acoge, un dormitorio que favorece el descanso. Cada decisión suma, cada objeto cuenta una historia y cada ambiente se convierte en un reflejo de quienes somos y de cómo queremos vivir.
Este nuevo año es una invitación a elegir con conciencia: piezas que duren, materiales nobles, soluciones inteligentes y estéticas que dialoguen con el tiempo. A construir espacios donde la funcionalidad y el diseño se encuentren para elevar la vida diaria.
Que este comienzo esté lleno de proyectos, inspiración y momentos compartidos. Que el diseño sea un aliado para vivir mejor, con intención, belleza y equilibrio. Porque cuando el entorno está bien pensado, todo fluye.
Feliz inicio de año.
La Navidad en casa tiene un ritmo distinto. Es el día en que los espacios se habitan sin prisa, cuando el hogar se convierte en refugio y escenario de momentos compartidos. Más que recibir, se trata de vivir la casa junto a quienes le dan sentido.
El 25 de diciembre invita a disfrutar cada rincón con calma. La sala se transforma en punto de encuentro: sillones cómodos, mantas suaves y una iluminación cálida crean el ambiente perfecto para largas conversaciones, risas espontáneas o simplemente estar juntos. Pequeños detalles —cojines, velas, aromas sutiles— aportan confort y refuerzan la sensación de hogar.
El comedor sigue siendo protagonista, aunque ahora desde la informalidad. Un desayuno extendido, una comida sin horarios estrictos, una mesa que se adapta al momento y no al protocolo. La Navidad también es permitir que la casa respire y se acomode a la vida que ocurre dentro de ella.

Los espacios íntimos cobran un valor especial. Un rincón de lectura compartido, música de fondo, juegos de mesa o fotografías familiares que despiertan recuerdos. Todo suma cuando el objetivo es estar presentes.
Vivir la Navidad en casa es reconocer que el verdadero lujo está en compartir el tiempo, en disfrutar los espacios tal como son y en llenarlos de significado. Cuando la casa se vive en familia, cada detalle se convierte en memoria.