Con un padre arquitecto y una madre decoradora, el diseño de interiores corre por las venas de la interiorista de la que queremos hablarte en esta entrega: Mónica Fallon, del despacho que lleva su nombre. “Desde pequeña me gustaba la estética y belleza de los espacios”, nos dijo. Hoy realiza desde proyectos comerciales y de oficinas, hasta residenciales, estos últimos los que considera su fuerte.
La trayectoria de Mónica es larga; se inició muy joven y después de trabajar en un despacho de arquitectos y las tiendas de diseño y mueblerías familiares, decidió emprender su propio camino; así, a mediados de los 90 funda su estudio para desarrollar proyectos propios, en los que además pudiera desarrollar un estilo personal, aunque siempre de la mano de sus clientes. ¿Su propuesta? “Crear ambientes cómodos, cálidos, funcionales, estéticos y de calidad, que no solo hacen más agradable la vida, sino en los en los que quien contrata sus servicios pueda desarrollarse”.
Siempre pendiente de las tendencias y buscando una evolución constante, Fallon define su estilo como “moderno contemporáneo”, aunque al mismo tiempo “ecléctico”, pero por encima de sus gustos personales, están los de sus clientes: “Si tienen algún mueble o pieza especial, siempre se podrá adaptar a espacios bien planeados y diseñados”, considera.
Sobre la oferta de Casa Palacio, la interiorista nos dijo que para un estilo más clásico una buena decisión es Ralph Lauren Home y Alfonso Marina, mientras que para quien busca algo muy inglés, pero moderno está Timothy Oulton. También nos dijo que le gusta mucho Eichholtz, Alessi, Artemide, Bontempi, Fendi Casa y Kartell, sin duda marcas tan versátiles como la propia visión de Mónica.
Para conocer más del trabajo de Mónica Fallon Interiorismo, te dejamos la siguiente galería. ¿Te interesa contactarla? Hazlo a través de su página: www.monicafallon.com.mx.







El interiorismo es la disciplina que da forma a la vida cotidiana. Más allá de la estética, conecta arquitectura, diseño y comportamiento humano para responder una pregunta esencial: cómo vivimos los espacios y cómo estos influyen en nuestra manera de estar, trabajar y convivir.
Su valor está en lo invisible: cómo la luz transforma un ambiente, cómo los materiales generan sensaciones y cómo la distribución de un espacio puede hacer más fluida la vida diaria. El interiorismo traduce necesidades humanas en experiencias habitables, desde hogares más cálidos hasta espacios de hospitalidad y trabajo más sensibles.

El interiorismo dialoga con la arquitectura, pero su enfoque es profundamente humano. No construye estructuras: construye atmósferas. Cada decisión —del mobiliario a la textura, del color a la iluminación— define la manera en que un espacio se vive.
En un mundo cada vez más flexible, esta disciplina evoluciona con nuevas formas de habitar: casas que también son oficinas, espacios sociales que cambian y entornos que buscan equilibrio entre funcionalidad y emoción.

En este contexto, Casa Palacio impulsa una visión del interiorismo como parte esencial del habitar contemporáneo, a través de su programa de interioristas, que reúne y colabora con reconocidos profesionales en México y el mundo, incluyendo su equipo de asesoría en tienda y una red de interioristas externos, desarrollando proyectos residenciales, comerciales y de hospitalidad con una mirada actual del diseño.

Para Casa Palacio, el interiorismo es un punto de encuentro entre marcas, diseñadores y personas que buscan vivir mejor sus espacios. En este Día del Interiorismo, celebramos a quienes hacen posible esta disciplina y transforman los espacios en experiencias de vida.
Feliz Día del Interiorismo, desde Casa Palacio.
Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.
Hay una belleza especial en aquello que funciona con naturalidad. En los hogares contemporáneos, la tecnología ya no se impone: fluye. No busca sorprender, sino acompañar. Está en el aire que respiramos, en la luz que se adapta al momento del día, en la precisión silenciosa con la que un horno cocina o un purificador renueva el ambiente.
Durante décadas imaginamos el futuro como una escena metálica y fría. Sin embargo, el verdadero hogar inteligente es cálido, estético y profundamente humano. Su misión no es sustituirnos, sino regalarnos tiempo: tiempo para leer, para escuchar, para vivir con calma.
En Casa Palacio, esta visión del futuro toma forma en objetos que combinan diseño y desempeño: los electrodomésticos de Samsung, LG, Maytag y Dyson hacen del día a día un acto de precisión; SMEG, SKS y Monogram convierten la cocina en un escenario de creatividad; y en el universo del sonido, Bowers & Wilkins nos recuerda que la perfección acústica también puede ser arte.
Entre las innovaciones que anticipan lo que viene, destaca el LG Signature OLED T: una pantalla transparente e inalámbrica que redefine la relación entre espacio, imagen y emoción. No es solo tecnología, es arquitectura de la luz.
Porque el futuro no está por venir: ya vive con nosotros, en cada detalle que une belleza, inteligencia y placer cotidiano. Descubre más sobre el arte de vivir con tecnología en nuestras tiendas Casa Palacio.
Hay marcas que parecen contar su historia a través de cada objeto. Porada es una de ellas. Sus piezas no solo ocupan un lugar en la casa, sino que lo reinventan. Cada curva, veta o acabado habla del amor italiano por la madera, de una herencia artesanal que dialoga con la innovación. No sorprende que hoy Porada sea sinónimo de sofisticación atemporal, donde la función nunca se separa de la belleza.
Un ejemplo es el sillón Ginkgo, fabricado en nogal canaletta macizo y con exteriores de piel, es un refugio ergonómico que invita al descanso sin renunciar a la sofisticación. Sin duda, un nuevo clásico para la historia del diseño.


La colección se enriquece con piezas que son una verdadera declaración de intenciones, cómo la mesa de centro Callisto Mix, diseñada por Carlo Ballabio. Tres tapas de distintos tamaños se combinan en mármol y madera, creando una composición dinámica que transforma la sala en un escenario de elegancia natural.

En el comedor, la mesa Oswood celebra el diálogo entre mármol y madera, invirtiendo roles para dejar que las vetas del nogal crucen la superficie como un gesto escultórico. Mientras tanto, el trinchero Matics combina orden y luz, con puertas de madera o cristal e iluminación LED integrada.


El perchero Sam se convierte en escultura: un galán de noche con espejo y taburete tapizado que trasciende la utilidad para habitar la habitación como obra de arte. Y como detalle final, el espejo Ekero, sencillo y elegante, suma calidez con su marco en nogal canaletta.


Cada una de estas piezas demuestra que Porada no diseña solo mobiliario: crea atmósferas, historias y objetos destinados a perdurar.
Descubre más sobre esta firma italiana y sus colecciones en Casa Palacio.