En la mayoría de las colonias de la Ciudad de México, y algunas de provincia, tenemos que separar por ley los deshechos orgánicos e inorgánicos. Si lo estás haciendo te felicitamos, pero te tenemos una mala noticia: no es suficiente. Separar la basura en solo dos categorías es una mala idea porque acabamos mezclando inorgánicos –como vidrio, papel, PET, etc.– haciendo más difícil su reciclaje, por lo que deshechos que podrían tener una nueva vida, terminan en nuestros saturadísimos basureros, esto por no hablar de que en la capital… ¡generamos 12 millones de toneladas de basura al año!
La manera correcta de separar –y que por cierto se utiliza en ciudades como Portland, Los Ángeles o París– consiste en utilizar cinco categorías. La usual es diferenciar los contenedores por colores y México se ha sumado a la norma internacional. De acuerdo con información de la Fundación UNAM, estas son las instrucciones para hacerlo correctamente:
Contenedor azul: papel y cartón
Aquí se depositan periódicos, sobres, revistas, bolsas y envases de papel y cajas de cartón (que deben plegarse antes de ser depositadas). NO hay que depositar envases mixtos de papel y plástico (tipo brick) o papeles muy sucios
Contenedor amarillo: envases y plásticos
En este bote sí se tiran los envases tipo brick, botes, latas y envases metálicos, botellas, garrafas, tapones y otros envases de plástico, aerosoles y sprays, papel aluminio y autoadherente, charolas de carne o fruta de poliestireno, redes de fruta y guantes de goma. Jamás deposites aquí botes de pintura o de productos químicos.
Contenedor verde: cristal y vidrio
Deposita aquí envases, tarros, frascos, jarras y copas de vidrio. Nunca tires en este bote los tapones de las botellas, focos y lámparas fluorescentes, espejos, o empaques de medicamentos que hayan contenido productos tóxicos y peligrosos, así sean de vidrio.
Contenedor marrón: orgánica
En estos contenedores se depositan todos los restos de comida, desde cascarones de huevo, huesos y pieles de fruta, hasta los filtros de café y los sobrecitos de té. También los tapones de corcho, papel de cocina y servilletas de papel, palillos, cerillos y excremento de animales. Eso sí: NUNCA tires aquí aceite de cocina, colillas, pañales y productos de higiene femenina, pues no son biodegradables.
Contenedor verde obscuro o gris: todo lo demás
En este van los residuos de materiales para barrer, colillas, pañales y productos de higiene femenina, navajas de afeitar, cepillos de dientes, chicles, bolsas de aspiradora y esponjas de cocina. No deposites aquí pilas, estas se depositan en los contenedores que el gobierno de la CDMX dispone para ello en espacios públicos, supermercados, etc.
Como verás, separar la basura de manera correcta es muy sencillo y no solo eso: se puede hacer con mucho estilo con los contenedores de colores de la casa Brabantia. Búscalos en el área de tienda Organización y Limpieza.











Un espacio bien diseñado no empieza con una tendencia ni con una paleta de color. Empieza con una pregunta mucho más simple, y mucho más importante: ¿cómo se vive aquí? En Casa Palacio creemos que el interiorismo cobra sentido cuando responde a la vida cotidiana, a los hábitos, a los ritmos y a las pequeñas escenas que se repiten todos los días.
Diseñar pensando en cómo vives implica observar. ¿Recibes visitas con frecuencia o prefieres reuniones íntimas? ¿Trabajas desde casa? ¿El comedor es un espacio ocasional o el corazón del hogar? A partir de esas respuestas, la selección de muebles deja de ser decorativa para volverse funcional y coherente. Un sofá profundo invita a quedarse; una mesa extensible acompaña la convivencia; un librero bien pensado ordena y, al mismo tiempo, cuenta una historia personal.
La distribución también importa. Los espacios fluidos favorecen la conversación y el movimiento, mientras que las zonas bien delimitadas aportan calma y estructura. Aquí, las piezas de diseño juegan un papel clave: muebles que resuelven necesidades reales sin renunciar a la estética, materiales que envejecen con dignidad y proporciones que dialogan con la arquitectura.
Diseñar desde la forma de habitar es, en el fondo, una forma de lujo; cuando un espacio está pensado para quien lo vive, todo fluye mejor: el descanso, el trabajo, la convivencia y el tiempo en casa.
Descubrir el mobiliario adecuado es descubrir una manera más consciente y placentera de habitar.
Enero siempre llega con una lista silenciosa de buenos propósitos. Hacer más ejercicio, comer mejor… y, casi siempre, poner orden en casa. Lejos de ser una tarea menor, reorganizar el hogar puede convertirse en uno de los rituales más satisfactorios para empezar 2026 con el pie derecho. Porque cuando los espacios se ordenan, también lo hace la rutina —y, de paso, la mente.
Todo comienza con las piezas clave. Un librero bien diseñado no solo organiza libros: estructura visualmente el espacio, define recorridos y transforma el desorden en una narrativa elegante. A partir de ahí, el orden se expande. En el comedor o la sala, los buffets y credenzas se convierten en aliados esenciales, capaces de guardar vajillas, mantelería o piezas especiales mientras aportan carácter, proporción y presencia al ambiente.
El siguiente paso está en los espacios donde la concentración importa. En estudios y home office, el mobiliario de almacenaje cumple un papel decisivo. Cajoneras, módulos y sistemas funcionales ayudan a mantener todo a la vista —o perfectamente oculto— para que el espacio fluya y trabajar en casa resulte más cómodo y eficiente.
ncluso los espacios más prácticos merecen atención. Las cajas de herramientas de diseño demuestran que el orden también puede ser estético, incluso en talleres o áreas utilitarias.

Toolbox de Vitra
Y, finalmente, están esos objetos pequeños que hacen una gran diferencia: alhajeros, cajas decorativas y organizadores que protegen lo esencial y aportan calma visual en cada rincón.
Este inicio de año es la excusa perfecta para hacer ajustes inteligentes, renovar el orden y aprovechar las rebajas, apostando por piezas que combinen funcionalidad y diseño.
Porque ordenar no es aburrido: es una forma elegante —y muy eficaz— de empezar bien el año.
La cuenta regresiva para Navidad ha comenzado y, a veces, los mejores regalos se eligen casi al final. Lejos de ser una desventaja, los regalos de última hora pueden convertirse en un gesto pensado, elegante y lleno de intención cuando se eligen con criterio y sensibilidad.
Proyector HU710 Cinebean de LG
Objetos para el hogar, piezas decorativas, textiles, libros o detalles que acompañan la vida cotidiana tienen la capacidad de trascender la fecha y permanecer en el tiempo. Son regalos que no solo se envuelven, sino que se integran a los espacios, transforman rutinas y acompañan momentos. Apostar por el diseño es apostar por algo que se usa, se disfruta y se recuerda.
Vela aromatica Gabriel de Trudon
En esta temporada, lo importante no es la prisa, sino la elección. Pensar en la persona que lo recibirá, en su manera de vivir, en los espacios que habita y en aquello que puede hacerlos más cálidos, funcionales o inspiradores. Un buen regalo no siempre es el más evidente, sino el que logra conectar.
Libro Andy Warhol, Seven Illustrated Books de Taschen

Para quienes buscan resolver esos regalos de Navidad de última hora con estilo y sentido, los interioristas de Casa Palacio han preparado una selección muy especial, pensada para encontrar el detalle perfecto incluso en el último momento.
Lámpara de mesa Melt Cone de Tom Dixon
Escultura en porcelana The Guest de Lladró
Tabla de cocina Milpa de Rasttro
La temporada de Navidad y Año Nuevo es, sobre todo, un tiempo de ilusión. Y pocas cosas acompañan mejor esa emoción que un espacio pensado para crecer, imaginar y descubrir. Más allá de los regalos que se abren una mañana, transformar el cuarto de los niños es una decisión que acompaña su día a día y deja huella.
Actualizar su habitación, su estudio o su cuarto de juegos no implica una gran reforma, sino elecciones inteligentes. Un escritorio bien diseñado invita a concentrarse; una silla cómoda y lúdica hace del estudio un momento más amable; un sistema de almacenaje accesible fomenta el orden y la autonomía. El mobiliario infantil contemporáneo entiende estas dinámicas y las traduce en piezas funcionales, seguras y llenas de carácter.
El diseño también educa. Colores que estimulan sin saturar, materiales honestos, texturas agradables al tacto y objetos pensados a su escala crean ambientes que favorecen la creatividad y el bienestar. Una cama divertida, una lámpara con personalidad o una alfombra donde jugar en el suelo pueden transformar por completo la experiencia del espacio.
Silla para escritorio infantil de Boori
Alfabeto decorativo multicolor de Bloomingville
En Casa Palacio creemos que regalar diseño es regalar tiempo, atención y cuidado. Reformar el espacio de los niños en esta temporada es ofrecerles un entorno donde aprender, descansar y jugar se vuelve natural. Un regalo silencioso, pero poderoso, que acompaña su crecimiento mucho después de que termina la Navidad.
Cabeza de caballo de peluche de Bloomingville
Porque cuando un espacio está bien pensado, también educa, inspira y se convierte en parte de sus mejores recuerdos.