Si algo define a la Ciudad de México es su capacidad para concentrar mucho, buenísimo y todo al mismo tiempo. Este fin de semana no es la excepción: las grandes ferias de arte, exposiciones imperdibles y recorridos museísticos compiten amistosamente con el Super Bowl por nuestra atención. Spoiler: no hay que elegir, solo saber organizarse.
El punto de partida es claro. Zona MACO, la máxima cita del arte contemporáneo en Latinoamérica, reúne a galerías nacionales e internacionales, artistas consolidados y nuevas voces en un mismo recorrido. A unos pasos —conceptualmente hablando— Material Art Fair apuesta por propuestas más experimentales, jóvenes y provocadoras, mientras que Salón ACME se consolida como el espacio donde descubrir talentos emergentes y proyectos curatoriales con personalidad propia.

Salón ACME
Más allá de las ferias, el MUAC es una parada obligada para quienes buscan exposiciones que dialogan con el presente desde una mirada crítica y sofisticada. Ideal para bajar el ritmo y profundizar.

Delcy Morelos en el MUAC
Y como joya especial del fin de semana, el Orquideario del Jardín Botánico de Chapultepec alberga la exposición efímera Guía de campo para el entusiasta del polen de Juni Aranda Rubli, presentada por Hooogar y Proyectos Multipropósito. Arte contemporáneo en un espacio público, natural y gratuito, disponible solo el 7 y 8 de febrero: de esas experiencias que hacen única a la ciudad.

Orquideario del Bosque de Chapultepec
¿La recomendación? Planea rutas, combina ferias con museos, guarda energía… y deja el domingo por la tarde libre. Porque en CDMX, incluso el arte sabe jugar en equipo.
Pocos instrumentos transforman una habitación como un piano de cola. Incluso cerrado tiene una presencia casi arquitectónica; al levantar la tapa, esa gran superficie negra revela su verdadera función: proyectar el sonido hacia el espacio. Un piano se escucha, pero también modifica la manera de habitar la casa.
Yamaha conoce bien esa relación. La firma japonesa fabricó su primer piano vertical en 1900 y, apenas dos años después, su primer piano de cola. Desde entonces, más de un siglo de investigación y oficio ha hecho del piano una parte esencial de su historia musical. En su fábrica de Kakegawa, la tecnología convive con un trabajo artesanal que comienza con la selección de las maderas y continúa hasta los ajustes finales de cada instrumento.
Dentro de un piano de cola conviven miles de componentes: madera, hierro, cuerdas, fieltro y una compleja mecánica concebida para traducir el movimiento de los dedos en sonido. La ambición de Yamaha es que esa respuesta sea tan sensible que permita pasar de una nota apenas perceptible a llenar una habitación.
El Yamaha Disklavier ENSPIRE lleva esa tradición hacia un territorio fascinante: sigue siendo un piano acústico, pero puede grabar y reproducir interpretaciones e incorpora el sistema SILENT Piano. El Yamaha GB1K, por su parte, concentra la experiencia del piano de cola en 151 centímetros de profundidad, una escala pensada para integrarse con mayor facilidad en casa.
También existen otras maneras de comenzar. Un Yamaha Serie B conserva la experiencia acústica en formato vertical y ocupa menos espacio; el Yamaha Arius, con sus 88 teclas, traslada al formato digital el sonido del piano de concierto CFX.
Descubre la selección de pianos Yamaha en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y acércate a ellos como mejor se conocen: sentándote frente al teclado.
Pocas piezas han ocupado tanto a arquitectos y diseñadores como la silla. Resolver su diseño significa pensar simultáneamente en el cuerpo, los materiales, la estructura y la manera en que habitamos un espacio. Pero también en algo menos evidente: cada época y cada cultura se han sentado de manera distinta.
Esa es la fascinante premisa de La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, exposición que presenta el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) hasta el 11 de octubre. Con curaduría de Ana Elena Mallet y a partir de piezas de la colección de diseño del museo, la muestra recorre los siglos XX y XXI para construir una particular genealogía del asiento en nuestro país.

Aquí aparecen el butaque, el equipal, la silla de palo y las herencias de la hamaca como parte de una conversación que atraviesa la modernidad mexicana. Clara Porset, figura esencial del diseño moderno en México, encontró precisamente en el butaque una tipología que estudió y reinterpretó desde una mirada contemporánea. Como ella, distintos diseñadores, arquitectos y artesanos han observado estas formas, sus materiales y su relación con el cuerpo para apropiarlas, traducirlas y reinventarlas.

El recorrido muestra la silla como una expresión de la cultura material: en ella se cruzan costumbres, aspiraciones, procesos industriales, tradiciones artesanales y distintas maneras de relacionarnos con los demás.
En Casa Palacio sentimos una especial debilidad por las sillas. Las hemos visto convertirse en manifiestos de diseño, ejercicios de ingeniería, experimentos materiales y, algunas veces, en auténticos iconos. Por eso nos entusiasma una exposición que propone detenernos frente a un objeto tan familiar y volver a mirarlo.

Nuestra recomendación: visita el MUAC, recorre la muestra y observa con atención. Probablemente, después de hacerlo, nunca vuelvas a sentarte de la misma manera.
La relación entre México y Francia puede leerse a través de la arquitectura, el arte, la literatura, la moda, la gastronomía y el diseño. En 2026, los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países son el punto de partida para celebrar una historia mucho más amplia.
Este otoño, La Gran Fiesta Franco-Mexicana extenderá los festejos por 21 ciudades del país, mientras Francia será invitado de honor del Festival Internacional Cervantino. También habrá intercambios excepcionales: el Códice Azcatitlan, conservado en París, regresará temporalmente a México para exhibirse en el Museo Nacional de Antropología, mientras el Códice Boturini viajará a la Biblioteca Nacional de Francia.
Esta fecha tiene una resonancia especial para El Palacio de Hierro y Casa Palacio. Los orígenes de El Palacio están ligados a las familias francesas Tron y Léautaud, quienes a finales del siglo XIX imaginaron en México una tienda inspirada en los grandes almacenes de la época. Esa historia hace que este aniversario tenga para nosotros un significado muy particular.
Por ello, preparamos un amplio programa de actividades, encuentros y colaboraciones que iremos dando a conocer durante los próximos meses. Francia está presente también en aquello que mejor conocemos: el diseño.
El diseño francés ocupa un lugar muy especial en nuestra selección. Baccarat, Lalique, Christofle, Gien, Bernardaud, Assouline o Trudon representan distintas expresiones de un savoir-faire que continúa evolucionando. Del cristal y la porcelana a los aromas, los objetos para la mesa, el mobiliario, la iluminación o los libros que transforman un interior, cada una cuenta una historia distinta y, a su manera, habla de materiales, oficios y una cierta idea francesa del diseño.
La celebración apenas comienza. Te invitamos festejar con nosotros y a descubrir nuestra selección francesa en Casa Palacio Antara y Santa Fe. Y no te pierdas ninguno de nuestros eventos.