El interiorismo es cosa seria, pero los resultados bien pueden hacernos sonreír. Y es que en un espacio bien diseñado no solo vivimos, también somos felices. Muchas marcas han tomado nota de esto y nos ofrecen piezas que ponen un toque divertido a los espacios. Te compartimos algunas de nuestras favoritas.
Si una firma sabe sorprendernos (y ponernos de buen humor) esa es la francesa Ibride . Sus diseños tienen una dosis de elegancia y otra de diversión. De su serie “Mobilier de Compaigne” nos fascina “Diane”, una consola que está en busca de una manada.

Para los hermanos Haas, el diseño es arte… y diversión. Así, han creado para la firma L’Objet un universo habitado por criaturas mágicas y siempre sonrientes, que quieren contagiarnos su alegría. Llévalas a casa, ¡y diviértete con ellas!


La felicidad está en sentarnos a la mesa. Pero si la ponemos con vajillas y accesorios inesperados, alegres y coloridos… la diversión está garantizada. Nosotros recomendamos la colección de Century de PH 1888.

Lúdico, un tanto surrealista y feliz: así es el diseño de Qeeboo , una marca italiana que se acaba de sumar a la selección de Casa Palacio. De sus diseños, a nosotros nos gustan los que se inspiran en el mundo animal, como su “librero-tortuga” o sus “taburetes-conejos”.


Para la firma Reflections Copenhague la diversión está en el color y por eso han pintado de tonos atrevidos su material favorito, el vidrio, para ofrecernos piezas que son como una risa alegre en la mesa.

Al momento de conceptualizar un espacio, nada nos divierte más que incluir mobiliario de colección. ¿La idea? Alegrar el día a día de quienes los ocupen. La marca Vitra fabrica muchos de esos grandes diseños, como las sillas “Slow” de Ronan & Erwan Bouroullec o la “Standard”, un clásico de Jean Prouvé.


Hablar de L’Objet es entrar en un universo donde el diseño, la artesanía y la imaginación convergen para transformar lo cotidiano en extraordinario. Fundada por Elad Yifrach, la marca ha construido una narrativa única en torno a objetos que no solo cumplen una función, sino que cuentan historias y aportan carácter a los espacios.
En Casa Palacio Antara y Casa Palacio Santa Fe, L’Objet se revela como una de nuestras firmas favoritas por su inventiva y calidad excepcional. Cada pieza introduce una dimensión emocional al interiorismo, donde la mesa se convierte en escenario.
Las colaboraciones con los Haas Brothers son un ejemplo brillante: los platos Haas Lynda y la vajilla Haas Mojave reinterpretan la porcelana fina con detalles en oro de 24 quilates y patrones inspirados en paisajes desérticos. A su lado, el bowl Haas Mojave Desert y la caja decorativa Haas Huggers evocan criaturas imaginarias que aportan un toque lúdico y escultórico.
Piezas como el plato Lito, con incrustaciones y acabados asombrosos, o el set de candeleros Haas King & Queen, exploran un lenguaje más surrealista, mientras que el set de salero y pimentero Haas Fantômes Café convierte incluso los gestos más simples en pequeños rituales. Para complementar, los vasos Prism capturan la luz con cortes precisos, añadiendo dinamismo a cualquier mesa.
L’Objet propone experiencias y una manera de habitar el diseño con intención y asombro a través de sus objetos. Conoce su colección en Casa Palacio Antara y Santa Fe, donde cada pieza transforma los momentos cotidianos en experiencias memorables.
Transformar un espacio no siempre implica empezar de cero. En interiorismo, uno de los recursos más efectivos y sutiles está en los acentos: pequeños gestos capaces de redefinir por completo una habitación. Elegir bien, ubicar con intención y jugar con materiales puede cambiar la narrativa del espacio y abrir nuevas formas de habitarlo. A partir de esta mirada, los interioristas de Casa Palacio reúnen una selección de piezas que acompañan cada uno de estos gestos.
Todo comienza con un punto focal. El florero Jelly de Kartell introduce ligereza y color, mientras que la lámpara Firefly, diseñada por Olga Hanono para Lladró, aporta una dimensión más escultórica y luminosa. A partir de ahí, la luz empieza a jugar un papel central en el espacio.
La luz, entonces, se convierte en uno de los grandes aliados. El candelabro Harcourt de Baccarat, elaborado en cera, suma una calidez inesperada y una presencia casi efímera. A su alrededor, superficies como la caja decorativa de Reflections Copenhagen amplifican los reflejos y añaden profundidad.
Para dar estructura, los metales y los volúmenes funcionan como anclas. Un centro de mesa en plata de Talleres de los Ballesteros o el espejo Nova de Four Hands en latón forjado a mano organizan el espacio, mientras que la escultura de piso Jayden de Arteriors introduce altura y ritmo. La caja Sorrento de Jonathan Adler aporta un acento gráfico que cierra la composición.
Más que sumar, se trata de afinar. En esos gestos precisos se revela uno de los grandes placeres del interiorismo: transformar un espacio con intención. Descubre cómo estos acentos pueden redefinir tu espacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
Hay objetos capaces de transportarnos a otros lugares. Piezas que evocan paisajes, tradiciones y oficios que han atravesado generaciones. Con Ecos de Oriente, Casa Palacio presenta un bazar que reúne una selección de objetos provenientes de distintas regiones del Oriente, donde el diseño, la artesanía y la historia se encuentran.

Del 12 de marzo al 3 de junio, Casa Palacio Antara se transforma en un pequeño recorrido por los bazares y talleres de diferentes localidades de Oriente. Un espacio donde es posible descubrir piezas que combinan materiales nobles con técnicas tradicionales que han definido la identidad estética de estas regiones.


Entre los objetos destacan jarrones y muebles elaborados en madera de sheesham, una variedad originaria de la India reconocida por su resistencia y por la riqueza de sus vetas. A estas se suman consolas, vitrinas y baúles que incorporan elaborados trabajos de marquetería con incrustaciones de hueso de camello, una técnica artesanal conocida como bone inlay, donde cada fragmento es colocado a mano para crear complejos patrones geométricos y florales.

Bateas de distintos tamaños, espejos, cestos tejidos y piezas con pátinas singulares completan esta selección donde tradición y diseño conviven con naturalidad.

Ecos de Oriente es una invitación a descubrir objetos que aportan carácter y una nota inesperada a cualquier espacio: acentos decorativos capaces de transformar un interior con la atmósfera de un rincón lejano del mundo. Descubre esta curaduría en Casa Palacio Antara y explora piezas que capturan el espíritu y la riqueza visual de los bazares de Oriente.
Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.