Feminismo, música disco, una Europa occidental que logra igualar el nivel de vida de la sociedad estadounidense y los países escandinavos, el fin de la guerra de Vietnam –con los sentimientos encontrados que provocó– y una crisis petrolera que puso a temblar a los países industriales, fueron algunos de los acontecimientos de la década de los 70 que se reflejaron en el diseño de interiores.
Si los años 60 fueron de ruptura con el pasado, los 70 en un primer momento se distinguieron por ser su continuación lógica: en un principio también se le dio la espalda a lo clásico, para después entregarse de lleno a la transgresión.
Si pudiéramos definir en una palabra el estilo decorativo de esta década, sin duda sería: exceso. En estos años todo está permitido y el kitch, el pop y lo sintético entran de lleno al hogar. ¿Una excelente referencia de la estética de esta época? La cinta Naranja Mecánica (1971); para ambientar el futuro se recurrió a colores brillantes, plásticos y el diseño geométrico, es decir, una estética que hoy identificamos más con los 70 que con 1995, año en que transcurre la trama.
De acuerdo con la revista española de moda y tendencias Telva, la intención del interiorismo en los 70 era “ridiculizar las pretensiones del buen diseño con un nuevo lenguaje muy simbólico: se mantienen los colores vivos (de los 60), pero se busca simplicidad en las formas.” Así, en la década imperan las proporciones grandes, los dibujos infantiles, el grafismo geométrico y los colores ácidos. El papel tapiz con diseños inspirados en el op art causa furor. Los materiales sintéticos se imponen en alfombras, cortinas y por supuesto el mobiliario. Sin duda, el taburete tam-tam resume la estética de la década.
Pero además de un estilo único, la gran aportación de los 70 en materia de interiorismo fue sentar las bases para lo que serían las grandes tendencias del resto del SXX. Algo que descubriremos en futuras entregas…





Para Montserrat Barros, la hospitalidad no es únicamente una profesión: es una forma de entender la vida. Fundadora de Hospitality & Butler, firma especializada en entrenamiento de servicio de lujo, ha dedicado su carrera a perfeccionar y enseñar el arte de hacer sentir especial a los demás, ya sea en hoteles, residencias privadas, restaurantes o espacios de hospitalidad alrededor del mundo.
Mexicana de nacimiento, su fascinación por el buen servicio la llevó a formarse en algunas de las escuelas más reconocidas de Europa, con la intención de traer a México metodologías que profesionalizaran algo que, según ella misma señala, el país posee de forma natural.

-México es un país profundamente hospitalario. Somos serviciales por naturaleza. Mi búsqueda fue entender cómo elevar ese talento con técnica, estructura y sensibilidad.
Hoy su empresa representa en México al British Butler Institute, uno de los institutos de mayordomía y hospitalidad más prestigiosos del mundo. Pero más allá de los protocolos y la formación profesional, el trabajo de Montserrat se sostiene sobre una idea sencilla: la hospitalidad comienza en la vida cotidiana.
Para ella, recibir implica cuidar los detalles que convierten lo ordinario en una experiencia significativa. Desde el montaje de una mesa hasta la música que acompaña una conversación, todo forma parte de una atmósfera pensada para despertar los sentidos.
-Siempre pienso en los cinco sentidos. La música, la luz, los aromas, la presentación de la mesa, incluso la textura de los objetos. Cuando todo dialoga, la experiencia se vuelve memorable.
Ese cuidado se refleja también en su rutina diaria. Montserrat suele comenzar el día muy temprano con un pequeño ritual personal: preparar su matcha ceremonial en una charola donde cada elemento tiene un lugar específico. En ese universo de detalles, Casa Palacio tiene un lugar muy especial. Para ella, recorrer sus espacios es parte de su propio proceso creativo como anfitriona.

“Ir a Casa Palacio me inspira muchísimo. Encuentro objetos que me ayudan a renovar una mesa, transformar un ambiente o sorprender a mis invitados. Es un lugar donde siempre descubro algo nuevo.”
Entre sus elecciones favoritas aparecen firmas como Richard Ginori, Bernardaud, Villeroy & Boch y Baccarat, así como piezas de Christofle y Hermès para vestir la mesa con carácter. En textiles y blancos recurre con frecuencia a marcas como Frette e Ilò, mientras que para aportar acentos más orgánicos a sus espacios disfruta incorporar piezas de Namuh. A esto suma cristalería, bowls decorativos, aromas para el hogar y objetos que le permiten jugar con texturas y atmósferas.
Porque para Montserrat Barros la hospitalidad no se limita a un momento específico: es un lenguaje cotidiano hecho de gestos, luz, música y objetos elegidos con intención. Un arte que, cuando está bien ejecutado, transforma cualquier encuentro, por sencillo que sea, en una experiencia memorable.
La temporada primavera–verano 2026 llega con una propuesta clara: Armonía Acuática y Precisión Relajada. Dos líneas que conviven dentro de una misma casa y dialogan entre sí con equilibrio. La primera se construye desde la fluidez, el reflejo y la calma; la segunda desde la claridad de las líneas, la arquitectura del espacio y una marcada pasión por el diseño. Juntas delinean interiores luminosos y habitables donde cada objeto se integra a una narrativa coherente y en constante evolución.
Privilegia materiales que capturan la luz y la dispersan con suavidad, generando atmósferas envolventes. En la sala, el sofá seccional Calder de Bernhardt establece una base de curvas generosas y confort contemporáneo, acompañado por las mesas de centro Veenazza de Eichholtz y la lámpara Melt Cone de Tom Dixon, cuya presencia escultórica introduce reflejos cálidos entre las distintas piezas que conforman el ambiente. Sobre la chimenea, una obra de Rafael Coronel suma carácter al espacio. Bancos y chaise longue Vertio de Moe’s en tonos vino añaden profundidad cromática y ritmo visual dentro de una composición más amplia.

En el spa, difusores aromáticos de Trudon y Durance se integran a una escena de calma sensorial, donde la tortuga en porcelana de Bosa aporta un acento lúdico y contemplativo.

La sala exterior prolonga esta narrativa hacia el aire libre con la línea Calixto de Skyline, cuyas formas generosas y materiales resistentes construyen un entorno relajado y contemporáneo. Textiles a rayas de Freg suman un matiz fresco y marino que evoca un verano continuo al exterior, integrándose a una selección más amplia de piezas pensadas para disfrutar la temporada.

El espacio Kids retoma esta sensibilidad desde una mirada lúdica y ligera, el sillón Petite Snug de I am Fake introduce personalidad y confort a escala, mientras el pizarrón de Boori invita a la creatividad cotidiana, el abecedario textil de Bloomingville suma textura y color, construyendo un ambiente que favorece el juego, el aprendizaje y la calma visual. Son acentos que, dentro de un conjunto mayor de piezas y materiales, refuerzan la idea de una casa que fluye con naturalidad entre generaciones.

Se despliega en espacios donde la elección de cada objeto responde a una afinidad por el diseño y la permanencia. El pasillo funciona como antesala y eje de recorrido: un espacio de transición que también celebra el diseño y marca el tono del resto de la casa. La lámpara verde de piso Lladró, diseñada por Olga Hanono, aporta verticalidad y un acento cromático distintivo; a su lado, la silla Bahati de Arteriors, de estructura tubular y elegante silueta, funciona como pieza escultórica. Un gabinete de Alfonso Marina con excepcional marquetería introduce riqueza artesanal, mientras que, entre otras obras que acompañan el recorrido, la pintura Fluyendo de Ponce aporta energía y contraste. El conjunto se complementa con dos cuadros de Rafael Coronel, que enriquecen el diálogo artístico a lo largo del espacio.

Desde ahí se abren los espacios más íntimos. En la recámara, la cama Sahara de Fashion Interiors define un punto de anclaje sobrio y elegante, acompañada por el sillón y ottoman Eames de Herman Miller, que introducen un ícono moderno de líneas depuradas. Sobre la cabecera, el tríptico de hipopótamo de Timothy Oulton aporta un acento contemporáneo que enmarca el espacio con carácter. Textiles de Missoni suman textura y vibración cromática, mientras los blancos de Ilò aportan equilibrio y ligereza, configurando un entorno que conjuga dinamismo y serenidad dentro de una curaduría más extensa.

El comedor se articula en torno a la mesa Brooklyn de Del Toro Mu y la silla Barcelona de Fashion Interiors, cuya presencia arquitectónica se complementa con vasijas, centros de mesa, esculturas seleccionadas y cojines decorativos de Bloomingville, para aportar carácter y profundidad visual. Dos obras en blanco y negro de Eichholtz aportan sobriedad y carácter, afinando el tono del conjunto.

En la cocina, electrodomésticos y piezas utilitarias de firmas como SMEG, Le Creuset y Alessi introducen un aire profesional y atemporal, donde funcionalidad y diseño conviven en una composición abierta a múltiples combinaciones.

En el bar, la atmósfera se vuelve íntima y social. Los bancos de bar de Shunde definen la zona de reunión con líneas precisas y contemporáneas, acompañados por el sillón cognac modelo Pia de Asiades, cuya presencia invita a la pausa. Las copas de Baccarat aportan brillo y elegancia, mientras la lámpara de mesa Night Rod de Timothy Oulton introduce una iluminación cálida y puntual.

Las nuevas colecciones ya pueden descubrirse en nuestras tiendas Casa Palacio Antara y Santa Fe, y en línea, con propuestas para cada ambiente. Esta temporada invita a renovar el hogar con equilibrio y carácter, y a aprovechar hasta 30% de descuento y mensualidades sin intereses, además de Días de Cortesía. Una oportunidad para integrar piezas que acompañen la vida cotidiana con diseño y permanencia.
Hay una belleza especial en aquello que funciona con naturalidad. En los hogares contemporáneos, la tecnología ya no se impone: fluye. No busca sorprender, sino acompañar. Está en el aire que respiramos, en la luz que se adapta al momento del día, en la precisión silenciosa con la que un horno cocina o un purificador renueva el ambiente.
Durante décadas imaginamos el futuro como una escena metálica y fría. Sin embargo, el verdadero hogar inteligente es cálido, estético y profundamente humano. Su misión no es sustituirnos, sino regalarnos tiempo: tiempo para leer, para escuchar, para vivir con calma.
En Casa Palacio, esta visión del futuro toma forma en objetos que combinan diseño y desempeño: los electrodomésticos de Samsung, LG, Maytag y Dyson hacen del día a día un acto de precisión; SMEG, SKS y Monogram convierten la cocina en un escenario de creatividad; y en el universo del sonido, Bowers & Wilkins nos recuerda que la perfección acústica también puede ser arte.
Entre las innovaciones que anticipan lo que viene, destaca el LG Signature OLED T: una pantalla transparente e inalámbrica que redefine la relación entre espacio, imagen y emoción. No es solo tecnología, es arquitectura de la luz.
Porque el futuro no está por venir: ya vive con nosotros, en cada detalle que une belleza, inteligencia y placer cotidiano. Descubre más sobre el arte de vivir con tecnología en nuestras tiendas Casa Palacio.
En Design Week México 2025, Casa Palacio abre las puertas de un espacio excepcional en Design House, junto a la interiorista Elena Talavera, quien presenta Mesana Medaña: una propuesta que dialoga con la arquitectura existente, reinterpretando su historia con color, luz y emoción.


El 14 de octubre, creativos y amantes del diseño disfrutaron de un recorrido guiado exclusivo, seguido de un brindis que reunió a diseñadores, interioristas y apasionados del diseño en un encuentro memorable. Una gran oportunidad para hablar de diseño y celebrar la creatividad.

Los visitantes de Design House 2025 descubrirán una variedad de propuestas de interioristas y diseñadores, cada una sorprendiendo por su creatividad y atención al detalle. Entre ellas, el espacio de Casa Palacio, en colaboración con Elena Talavera, destaca por su dualidad: un interior donde un vitral transforma la luz en matices cálidos y cambiantes, y un exterior que ofrece serenidad y equilibrio. Las franjas naranjas diseñadas por Talavera atraviesan ambos ambientes, unificando emoción y calma, y creando un recorrido que invita a detenerse y disfrutar cada detalle.


El proyecto de Casa Palacio celebra cómo el diseño puede transformar un hogar, mezclando materiales, texturas y objetos seleccionados para crear experiencias memorables. La propuesta se inscribe en una Design Week que este año demuestra, una vez más, la diversidad y excelencia del diseño nacional e internacional.

La casa permanece abierta hasta el 2 de noviembre, ofreciendo la oportunidad de explorar Design House 2025 y vivir la experiencia de un proyecto donde la luz, el color y el mobiliario se conjugan en armonía.
Visita Casa Palacio para descubrir cómo estos conceptos se traducen en piezas únicas que pueden formar parte de tu hogar.
*Fotografía: Denis Borovskikh