¿Quién dijo que el diseño era solo para humanos? En Casa Palacio también consentimos a quienes nos acompañan con la cola siempre en alto. Quien tiene un perro en casa sabe que no es solo una mascota: es un compañero de vida, el guardián de nuestras rutinas y, muchas veces, el verdadero dueño del sofá.
En Casa Palacio adoramos a los perros. Nos encanta recibirlos, convivir con ellos y, por supuesto, ayudar a generar espacios donde también se sientan cómodos, queridos y parte del hogar. Porque sí: ellos también tienen un lugar en el mundo del diseño. También sabemos que tu perro tiene buen gusto, y lo demuestra cada vez que elige su rincón favorito de la casa.
Además de que nuestras tiendas son pet friendly, contamos con una selección extraordinaria de accesorios de las mejores marcas: camas con diseño contemporáneo, comederos elegantes que se integran a tu decoración, collares, juguetes y artículos funcionales que hacen más cómoda la vida de tu perro… y la tuya. Todo, cuidadosamente elegido bajo los estándares de calidad y estética que definen a Casa Palacio.
Porque ellos también son parte de nuestro estilo de vida, te invitamos a descubrir cómo el buen diseño puede convivir con el cariño, el juego y la lealtad. Por lo que les hemos preparado una selección de objetos que estamos seguros que les van a encantar. Visítanos con tu perro y déjanos ayudarte a crear un espacio donde ambos sean felices.

Impermeable rojo de The Painter’s Wife

Collar de piel de Polo Ralph Lauren

Camiseta tipo polo de Polo Ralph Lauren


Comedero en concreto Trogolo de MiaCara
¿Qué ocurre cuando un arquitecto cambia de escala y pasa del edificio al objeto? El resultado suele conservar la misma precisión estructural, el cuidado por los materiales y la claridad espacial que definen su obra. Sillas, mesas o utensilios se convierten en extensiones de su pensamiento proyectual: fragmentos de arquitectura llevados a la vida cotidiana.

Gueridon de Jean Prouvé

Jean Prouvé
La historia del diseño está llena de estos cruces. El alemán Ludwig Mies van der Rohe concibió la silla Barcelona para el Pabellón Alemán de 1929 en Barcelona; años después firmaría el Seagram Building en Nueva York. El francés Jean Prouvé desarrolló mobiliario para escuelas y edificios públicos en Francia que hoy, editado por Vitra, es referencia del diseño moderno. El finlandés-estadounidense Eero Saarinen trasladó la claridad formal de la terminal TWA del aeropuerto JFK a sus mesas y asientos de líneas continuas.

Terminal TWA de Eero Saarinen
Firmas como Alessi mantienen una estrecha colaboración con arquitectos. Su colección de cucharas para café y té reúnen piezas de Jean Nouvel, Toyo Ito o David Chipperfield. La tetera Kettle de Michael Graves y los electrodomésticos Plissé de Michele De Lucchi muestran cómo el lenguaje arquitectónico puede habitar incluso los objetos cotidianos. A ello se suma el sillón y otomán de Charles y Ray Eames para Herman Miller, donde confort y estructura conviven con naturalidad.
En Casa Palacio, estas piezas se entienden como microarquitecturas que organizan la vida doméstica y aportan carácter a los interiores. Descubre una selección de objetos diseñados por arquitectos en nuestras tiendas de Antara y Santa Fe y lleva a casa una visión del diseño donde arquitectura y vida cotidiana se encuentran.
Hay casas que se construyen con muebles. Otras, con objetos. Las más memorables suelen ser las que se van formando con el tiempo: piezas encontradas en viajes, libros que se acumulan, cerámicas que se quedan porque sí. No responden a una regla estricta, pero sí a una sensibilidad clara. Son casas que revelan a quien las habita.
Coleccionar en el hogar contemporáneo no implica llenar superficies. Implica elegir con intención. Un librero bien editado, una mesa lateral con tres o cuatro objetos que dialogan entre sí, una repisa donde conviven arte, diseño y memoria personal. El gesto está en la composición.
Los libros de arte siguen siendo el punto de partida. Apilados en una mesa de centro o abiertos sobre un atril, aportan color, escala y conversación. A su lado, una pieza escultórica (cerámica, vidrio o metal) introduce un contrapunto material. Las charolas funcionan como base visual: agrupan, ordenan y dan peso al conjunto.
En vitrinas o consolas, los objetos pequeños adquieren presencia cuando se agrupan por material o tono. El secreto está en dejar espacio entre ellos. El aire también forma parte de la colección.
Las casas más interesantes no buscan perfección inmediata. Se construyen con hallazgos, con piezas que llegan y otras que se van moviendo de lugar. Con el tiempo, el interior se convierte en una narrativa personal: una mezcla de diseño, memoria y curiosidad.
Al final, coleccionar en casa es una forma de habitar con intención. De permitir que los objetos cuenten una historia que sigue creciendo.
La sala es el corazón de la casa. Es donde se recibe, se conversa, se descansa y, muchas veces, donde se define el carácter completo de un hogar. Elegir bien sus piezas clave no es solo una cuestión estética: es una decisión que transforma la forma en que se vive el espacio.
Todo comienza con un punto de anclaje. Un sofá bien elegido marca el ritmo: proporciones correctas, materiales que envejecen bien y un diseño capaz de dialogar con el resto del ambiente. No se trata de llenar, sino de dejar respirar. Menos piezas, mejor pensadas, siempre ganan.
La iluminación es el siguiente gran gesto. Una lámpara de pie o de mesa no solo acompaña la luz natural, también crea atmósferas. La clave está en superponer luces: general, puntual y ambiental. Así, la sala cambia a lo largo del día sin perder coherencia.
Las mesas —de centro o auxiliares— aportan equilibrio y funcionalidad. Formas limpias, alturas bien calculadas y materiales nobles ayudan a que todo fluya sin esfuerzo. Sobre ellas, pocos objetos: libros, una pieza escultórica o un detalle natural bastan para contar una historia.
Finalmente, el arte y los textiles sellan la personalidad del espacio. Una alfombra define zonas; una obra, intención. Aquí no hay reglas estrictas, solo intuición afinada.
La lección es simple: una buena sala no se construye sumando, sino eligiendo. Cuando cada pieza tiene sentido, el espacio se siente completo… incluso antes de terminarlo.
Si algo define a la Ciudad de México es su capacidad para concentrar mucho, buenísimo y todo al mismo tiempo. Este fin de semana no es la excepción: las grandes ferias de arte, exposiciones imperdibles y recorridos museísticos compiten amistosamente con el Super Bowl por nuestra atención. Spoiler: no hay que elegir, solo saber organizarse.
El punto de partida es claro. Zona MACO, la máxima cita del arte contemporáneo en Latinoamérica, reúne a galerías nacionales e internacionales, artistas consolidados y nuevas voces en un mismo recorrido. A unos pasos —conceptualmente hablando— Material Art Fair apuesta por propuestas más experimentales, jóvenes y provocadoras, mientras que Salón ACME se consolida como el espacio donde descubrir talentos emergentes y proyectos curatoriales con personalidad propia.

Salón ACME
Más allá de las ferias, el MUAC es una parada obligada para quienes buscan exposiciones que dialogan con el presente desde una mirada crítica y sofisticada. Ideal para bajar el ritmo y profundizar.

Delcy Morelos en el MUAC
Y como joya especial del fin de semana, el Orquideario del Jardín Botánico de Chapultepec alberga la exposición efímera Guía de campo para el entusiasta del polen de Juni Aranda Rubli, presentada por Hooogar y Proyectos Multipropósito. Arte contemporáneo en un espacio público, natural y gratuito, disponible solo el 7 y 8 de febrero: de esas experiencias que hacen única a la ciudad.

Orquideario del Bosque de Chapultepec
¿La recomendación? Planea rutas, combina ferias con museos, guarda energía… y deja el domingo por la tarde libre. Porque en CDMX, incluso el arte sabe jugar en equipo.