La casa de Hanane y Marc Ange, en Los Ángeles, California, se revela desde el primer momento como un espacio profundamente personal. Ubicada en un entorno luminoso y de líneas arquitectónicas limpias, el interior refleja la sensibilidad de una pareja que vive el diseño con naturalidad. Hanane, coleccionista y empresaria vinculada al mundo creativo, y Marc Ange, artista y diseñador, han construido un hogar donde cada objeto tiene intención y presencia. Más que una colección, lo que se percibe es una convivencia fluida entre piezas que cuentan historias distintas y, al mismo tiempo, comparten un mismo lenguaje.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
En ese escenario, el cristal de Lalique se integra con naturalidad. La maison, fundada por René Lalique a finales del siglo XIX, ha desarrollado un vocabulario propio alrededor de la luz, el relieve y la transparencia. Sus piezas, históricamente asociadas al art nouveau y al art déco, encuentran aquí una nueva lectura dentro de un entorno contemporáneo que privilegia la amplitud, la calma y la precisión de las formas.
El centro de mesa Champs-Élysées introduce un ritmo sutil sobre superficies sobrias; la licorera Hulotte, con su delicado tapón tallado, aporta un gesto íntimo en el área del bar. El jarrón Bacchantes suma textura y profundidad en un entorno de tonos neutros, mientras la escultura de pantera Zeila se convierte en un acento escultórico que dialoga con la arquitectura. Cada pieza se incorpora sin estridencias, como parte de una atmósfera ya sofisticada.
La casa funciona así como un espacio donde los clásicos no se aíslan ni se imponen: se integran. Lalique aporta destellos, memoria y precisión material a un interior contemporáneo que privilegia la experiencia cotidiana. El resultado es una convivencia elegante y viva, donde la luz del cristal redefine, una vez más, el carácter del hogar.
©Tim Hirschmann ©Eclat_PR.
Las piezas de Lalique ya están en Casa Palacio. Una invitación a descubrir en tienda cómo la luz y el cristal pueden integrarse a la vida cotidiana.
Hay recetas donde la frescura lo es todo. Un bowl de fresas, zarzamoras, frambuesas y arándanos, ligeramente endulzados con miel, ralladura de limón y unas hojas de menta, cubiertos al momento de servir con un crumble de avena, almendra y mantequilla recién horneado. Un postre sencillo donde cada ingrediente conserva su carácter y su textura.
Cuando una receta depende tanto de la frescura de sus ingredientes, conservarla bien forma parte de prepararla. Inspirada en la filosofía de cocina de ZWILLING, esta receta demuestra que preparar con anticipación ya no significa renunciar al sabor ni a la frescura.

Ingredientes
Para el crumble
Preparación
Mezcla los ingredientes del crumble hasta obtener una textura arenosa y hornéalos a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén dorados. Deja enfriar. Combina los frutos rojos con la miel y la ralladura de limón y consérvalos en un ZWILLING Fresh & Save Bowl sellado al vacío. Al momento de servir, añade el crumble y termina con hojas de menta fresca.

Los ZWILLING Fresh & Save Bowls ayudan a conservar los alimentos frescos hasta cinco veces más tiempo gracias a su sistema de vacío, preservando mejor aromas, texturas y nutrientes. Ya sea un postre de temporada, una ensalada de papa con hinojo o una ensalada de hojas verdes preparada con anticipación, permiten cocinar, servir y almacenar en un mismo recipiente, reduciendo el desperdicio y facilitando la organización diaria.


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