Si te apasiona la pintura contemporánea en México, no te puedes perder la XX Bienal Rufino Tamayollega a su recta final en el Museo Tamayo, reuniendo una selección que refleja la energía, la diversidad y la evolución de esta disciplina en el país.
Creada en 1982 por Rufino Tamayo, la bienal nació con un propósito claro: mostrar el pulso de la pintura nacional y construir una colección que dialogara con las generaciones futuras. Cuatro décadas después, sigue siendo uno de los espacios más influyentes para artistas emergentes y consolidados, reafirmando la vigencia de la pintura como un lenguaje contemporáneo en constante transformación.


La edición 2025 reúne 40 obras seleccionadas, resultado de una convocatoria nacional que busca impulsar nuevas miradas. La exhibición traza un recorrido por un “campo expandido” de la pintura: piezas que exploran la memoria, tensiones históricas, paisajes alterados, problemáticas sociales y ecológicas, así como búsquedas formales que van de lo figurativo a lo abstracto. Un mosaico vibrante que evidencia la pluralidad de la escena pictórica actual.

Tras su paso por Oaxaca, la muestra llega a la Ciudad de México para ofrecer un espacio de diálogo visual y reflexión crítica, en sintonía con el legado del maestro Tamayo y con el compromiso institucional de seguir impulsando la creación contemporánea.

*Todas las fotos: Museo Tamayo
La XX Bienal Rufino Tamayo cierra el 7 de diciembre de 2025.
Museo Tamayo: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec.
No te pierdas una de las muestras clave del arte mexicano actual.
En el Museo de Arte Moderno, Relatos Modernos presenta la Colección Gelman Santander, una de las más relevantes del siglo XX. Formada por Natasha Zahalka y Jacques Gelman, la colección surge en México a partir de la década de 1940. Él, productor de cine vinculado a la época de oro, y ella, con una sensibilidad cercana al arte, construyeron un acervo excepcional, reconocido por la calidad de sus obras y por reunir piezas clave del arte moderno en México.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
La exposición reúne obras de Frida Kahlo y Diego Rivera en un conjunto poco habitual, que permite ver distintas etapas de ambos artistas. A esto se suman vínculos con el cine mexicano, donde figuras como Cantinflas forman parte del contexto en el que se gestó la colección.

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander

Cortesía: MAM / Colección Gelman Santander
También destaca la mirada de Gabriel Figueroa, con imágenes como la de La Perla, que muestran la relación entre la estética cinematográfica y las artes plásticas en ese periodo.
Después de presentarse en distintos museos internacionales, la colección vuelve a exhibirse en la Ciudad de México por tiempo limitado. Antes de salir nuevamente del país, esta muestra ofrece una oportunidad poco frecuente para verla reunida.

Cortesía: Colección Gelman Santander
La visita se extiende más allá de la exposición. Recorrer las salas del museo permite descubrir otras piezas clave del arte moderno en México, mientras que el jardín de esculturas ofrece una pausa entre formas, luz y vegetación en pleno Bosque de Chapultepec.
Relatos Modernos puede visitarse hasta el 19 de julio de 2026.
Construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México, La Cuadra de San Cristóbal es una de las obras más significativas de Luis Barragán. El conjunto condensa los elementos centrales de su arquitectura: planos de color de escala rotunda, secuencias espaciales contenidas y un uso preciso de la luz natural que transforma la percepción a lo largo del día. Único mexicano distinguido con el Premio Pritzker, Barragán desarrolló un lenguaje que integró modernidad y tradición desde una comprensión silenciosa del espacio como experiencia íntima y física.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
Impulsado por la Fundación Romero —institución fundada por el arquitecto Fernando Romero para promover iniciativas en arte, arquitectura e investigación—, La Cuadra funciona hoy como una plataforma curatorial que pone en relación el legado barraganiano con prácticas contemporáneas, activando nuevas lecturas sin alterar la esencia del lugar.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
En este marco se presenta la exposición dedicada a Félix González-Torres, figura central del arte de los años noventa. Su obra cuestionó el esencialismo del minimalismo y expandió sus posibilidades afectivas y políticas. A través de materiales cotidianos —pilas de papel, cadenas de luz, estructuras replicables— articuló reflexiones sobre memoria, amor, pérdida y responsabilidad colectiva, desplazando el significado hacia la participación del espectador.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La inserción de sus piezas en los espacios de Barragán no busca contraste, sino afinidad estructural. Ambos comparten una economía formal rigurosa y una atención sostenida a la experiencia sensible.

Vistas de instalación de obras de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, 2026. Cortesía de Felix Gonzalez-Torres Foundation y La Cuadra, con el apoyo de Fundación Romero. Foto: Gerardo Landa & Eduardo López – GLR Estudio.
La exposición plantea un diálogo preciso entre arquitectura y arte contemporáneo, donde el sitio no actúa como telón de fondo, sino como una condición activa que modula la lectura y el tiempo de cada obra.
El arte mexicano pierde a uno de sus creadores más singulares. Pedro Friedeberg falleció a los 90 años, dejando un universo visual tan irreverente como inolvidable. Nacido en Florencia en 1936 y criado en México desde niño, Friedeberg construyó una obra donde el humor, el exceso y la imaginación convivían sin pedir permiso.

Fundación Pedro Friedeberg
Si hay una pieza que resume su espíritu es la famosa Silla Mano: una mano tallada que invita a sentarse en la palma mientras los dedos se convierten en respaldo. Más que un objeto, es una declaración de principios. Divertida, teatral y ligeramente absurda, se volvió un ícono del diseño del siglo XX y un símbolo del lado más pop del surrealismo mexicano.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Su obra se expandió en grabados minuciosos, arquitecturas imposibles y patrones que se repiten hasta el vértigo. Columnas que se transforman en criaturas, laberintos decorativos y composiciones que parecen diseñadas por una mente obsesionada con el detalle. En ese juego entre lo barroco, lo fantástico y lo irónico encontró un lenguaje propio que nunca dejó de sorprender.

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg

Fundación Pedro Friedeberg
Incluso en años recientes siguió dejando huella en la ciudad. Uno de sus últimos legados es el diseño que realizó para las bóvedas del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante su remodelación, un gesto que hoy puede apreciarse en toda su dimensión incluso desde el cablebús, donde sus formas y patrones dialogan con el paisaje urbano.

Irónico, exuberante y profundamente libre, Friedeberg convirtió el diseño en un territorio para el juego y la imaginación. En Casa Palacio seguiremos recordándolo como ese gran creador que demostró que el arte también puede ser ingenio, fantasía y, sobre todo, diversión.
El Museo Kaluz presenta El jardín de Velasco, una exposición imprescindible para redescubrir a José María Velasco más allá de sus célebres paisajes del Valle de México. La muestra revela su dimensión científica y botánica, y confirma que su mirada fue tan rigurosa como poética.

A partir del Acervo José María Velasco —más de 2,500 piezas inéditas entre pinturas, cuadernos, cartas y objetos personales— la exposición propone un recorrido por el artista naturalista, el estudioso de la flora y el observador del tiempo geológico. Destacan las láminas de Flora del valle de México (1869), donde Velasco no solo dibujó plantas: las recolectó, clasificó y describió con precisión científica. Su interés por la botánica lo vinculó con la Sociedad Mexicana de Historia Natural y con proyectos que buscaban construir una flora nacional.

La exhibición también explora su relación con la geología, la arqueología y la medicina, así como su fascinación por los helechos y los paisajes del “tiempo profundo”. Esta lectura amplía la comprensión de un creador que entendía el paisaje como un sistema vivo.

En Casa Palacio, las propuestas que cruzan arte, naturaleza y diseño siempre despiertan interés, y esta exposición es un gran ejemplo.
El jardín de Velasco
Del 26 de octubre de 2025 al 25 de mayo de 2026
Museo Kaluz
Av. Hidalgo 85, Centro Histórico, CDMX
Miércoles a lunes, 10:00 a 18:00 h (martes cerrado)