En Casa Palacio creemos que un regalo debe durar para siempre, especialmente cuando se trata de conmemorar una fecha tan importante como el 14 de febrero. Por eso, hemos preparado una lista de recomendaciones muy especial.

Empezando por la fabulosa colección de Lladró pensada para San Valentín, que combina emoción, artesanía y diseño. Con figuras como el emblemático Soul Rider, el protector de la vida, la naturaleza y los sentimientos, creado por Antonio Segura, y que pensamos que simboliza lo que queremos que sea este día para ti.

La colección de Lladró también incluye la icónica pieza Embraced, realizada por el diseñador Jaime Hayón en una variedad de colores ideales para estas fechas, así como el jarrón Lover’s Eye, inspirado en la historia de amor prohibido entre el que sería Jorge IV de Inglaterra y Maria Anne Fitzherbert.

Esperamos que disfrutes de nuestra selección. Visítanos en tiendas o en nuestro sitio web para más ideas.




Una visión contemporánea del interiorismo donde la atemporalidad, los materiales nobles y el equilibrio definen cada espacio.
En el recorrido por Casa Palacio Antara junto a la interiorista y arquitecta Elena Santoveña, hay una idea que se percibe de inmediato: la atemporalidad. No como tendencia, sino como una forma de concebir el interiorismo desde la permanencia y la relación con quienes habitan el espacio.

Con formación en arquitectura, Santoveña ha desarrollado una práctica donde espacio y objeto se piensan de manera simultánea. Cada proyecto parte de entender cómo vive el cliente, para construir una narrativa que equilibra materiales naturales —maderas, pétreos y textiles— en composiciones que buscan armonía sin renunciar al contraste. La combinación de distintas maderas aporta profundidad y carácter, siempre en balance con otros materiales para lograr espacios cálidos, funcionales y duraderos.
Su relación con Casa Palacio ha sido fundamental en este proceso. “La sinergia entre interiorista, cliente y Casa Palacio es clave”, comparte. La posibilidad de acceder a piezas únicas y marcas internacionales amplía el horizonte del interiorismo contemporáneo y permite crear espacios con identidad.
Entre ellas, Kartell ocupa un lugar especial: un acento de color que aporta vida sin comprometer la atemporalidad del proyecto. Sumando esos detalles divertidos, sumamente contemporáneos. A ello se suman Armani Casa, con su elegancia sobria, Eichholtz y Timothy Oulton, cuyas piezas aportan fuerza y carácter.
Fiel a la funcionalidad como principio esencial, Santoveña construye espacios donde el interiorismo no responde a tendencias pasajeras, sino a una estética que perdura.

Para conocer más sobre su trabajo: @elenasantovena_arquitectos
La excelencia de Timothy Oulton se distingue por su dominio de los materiales, la manufactura artesanal y una visión experimental del diseño contemporáneo. A través de su línea Studio, la marca desarrolla piezas de producción limitada que funcionan como exploraciones creativas: objetos que cruzan la frontera entre mobiliario, arte y experiencia.
El Apollo es una de sus expresiones más ambiciosas. Inspirado en los viajes espaciales, este lounge de escala real replica las dimensiones de la cápsula Apollo 11 de la NASA, transformando ese referente histórico en un espacio íntimo y habitable.

Pensado como un refugio contemporáneo, Apollo puede funcionar como zona VIP, sala de juntas, cápsula de trabajo o comedor interior/exterior. Su estructura en acero pulido y materiales característicos de Timothy Oulton convierte la experiencia en un entorno completamente inmersivo.
Cada pieza es elaborada a mano durante más de 1,400 horas en distintos talleres especializados. El interior puede personalizarse con pieles, lino, terciopelo o sheepskin, mientras la iluminación integrada y la mesa de alabastro iluminado refuerzan su carácter escultórico.

Con capacidad para hasta ocho personas, Apollo es una construcción modular de precisión técnica y ejecución artesanal. Más que mobiliario, es una pieza arquitectónica que redefine la escala del diseño doméstico.
Este tipo de propuestas encuentran en México una recepción particularmente abierta, donde el público valora cada vez más las piezas que expanden la idea tradicional de interiorismo y experiencia espacial.

En Casa Palacio Antara, dentro del espacio de Timothy Oulton, Apollo aparece como una pieza extraordinaria que trasciende el resto de la colección. No es una pieza representativa del universo cotidiano de la marca, sino un proyecto especial que convierte la visita a la tienda en una experiencia imperdible.
Transformar un espacio no siempre implica empezar de cero. En interiorismo, uno de los recursos más efectivos y sutiles está en los acentos: pequeños gestos capaces de redefinir por completo una habitación. Elegir bien, ubicar con intención y jugar con materiales puede cambiar la narrativa del espacio y abrir nuevas formas de habitarlo. A partir de esta mirada, los interioristas de Casa Palacio reúnen una selección de piezas que acompañan cada uno de estos gestos.
Todo comienza con un punto focal. El florero Jelly de Kartell introduce ligereza y color, mientras que la lámpara Firefly, diseñada por Olga Hanono para Lladró, aporta una dimensión más escultórica y luminosa. A partir de ahí, la luz empieza a jugar un papel central en el espacio.
La luz, entonces, se convierte en uno de los grandes aliados. El candelabro Harcourt de Baccarat, elaborado en cera, suma una calidez inesperada y una presencia casi efímera. A su alrededor, superficies como la caja decorativa de Reflections Copenhagen amplifican los reflejos y añaden profundidad.
Para dar estructura, los metales y los volúmenes funcionan como anclas. Un centro de mesa en plata de Talleres de los Ballesteros o el espejo Nova de Four Hands en latón forjado a mano organizan el espacio, mientras que la escultura de piso Jayden de Arteriors introduce altura y ritmo. La caja Sorrento de Jonathan Adler aporta un acento gráfico que cierra la composición.
Más que sumar, se trata de afinar. En esos gestos precisos se revela uno de los grandes placeres del interiorismo: transformar un espacio con intención. Descubre cómo estos acentos pueden redefinir tu espacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
Desde su fundación, Baccarat ha convertido el cristal en una expresión de luz y emoción. Fundada en el siglo XVIII, la maison es sinónimo de maestría artesanal, donde cada pieza revela un dominio excepcional del cristal cortado y una estética que perdura.
En sus floreros, esta tradición se expresa con especial claridad. Piezas como Eye, con sus cortes horizontales que generan un efecto óptico vibrante, o Louxor, con su geometría inspirada en la arquitectura, transforman la luz en destellos dinámicos. Mille Nuits, más etéreo, aporta una elegancia fluida, mientras que el enigmático Octogone destaca por su estructura precisa y contemporánea.
El color introduce una dimensión adicional: transparencias puras, rojos profundos o matices intensos que dialogan con las flores y cambian con la luz a lo largo del día. Un ramo sencillo adquiere presencia, y cada composición se convierte en un pequeño paisaje dentro del espacio.
Desde la simplicidad de una sola flor, quizás un gesto mínimo pero lleno de intención, hasta un bouquet clásico de rosas o peonías, los floreros permiten explorar distintas formas de expresión. Un arreglo campirano, más suelto y natural, aporta frescura y ligereza, mientras que una composición más estructurada y sofisticada introduce dramatismo y elegancia. Cada elección transforma el ambiente y revela una manera personal de incorporar color, textura y vida en el día a día.
Incluso sin flores, estos floreros conservan su fuerza. Son acentos luminosos, piezas que capturan la mirada y enriquecen el entorno con carácter y sofisticación.
Incorporar flores en la vida cotidiana es también una forma de introducir color, textura y ritmo. Descubre más de Baccarat en Casa Palacio Antara y Santa Fe, y encuentra nuevas formas de dar vida a tus espacios.