“Un buen diseño debe responder a las necesidades del usuario y estar concebido para durar.”
– Achille Castiglioni
Considerado uno de los padres del diseño italiano, el arquitecto y diseñador industrial milanés Achille Castiglioni es responsable de una gran cantidad de piezas emblemáticas del siglo XX, entre ellas, la fabulosa lámpara Taccia de 1962, producida por Flos y disponible en Casa Palacio.

Sus numerosas aportaciones al mundo del diseño, de la mano de grandes marcas como Alessi, Kartell y Flos, le valieron el prestigioso Compasso d’Oro, el mayor premio al diseño en Italia, así como un lugar en las colecciones de los museos más importantes del mundo, como el MoMA y el Victoria & Albert Museum. Piezas como sus lámparas Arco, Snoopy y Taccia ya forman parte de nuestro imaginario. Descubre el legado de Castiglioni en Casa Palacio.


Transformar un espacio no siempre implica empezar de cero. En interiorismo, uno de los recursos más efectivos y sutiles está en los acentos: pequeños gestos capaces de redefinir por completo una habitación. Elegir bien, ubicar con intención y jugar con materiales puede cambiar la narrativa del espacio y abrir nuevas formas de habitarlo. A partir de esta mirada, los interioristas de Casa Palacio reúnen una selección de piezas que acompañan cada uno de estos gestos.
Todo comienza con un punto focal. El florero Jelly de Kartell introduce ligereza y color, mientras que la lámpara Firefly, diseñada por Olga Hanono para Lladró, aporta una dimensión más escultórica y luminosa. A partir de ahí, la luz empieza a jugar un papel central en el espacio.
La luz, entonces, se convierte en uno de los grandes aliados. El candelabro Harcourt de Baccarat, elaborado en cera, suma una calidez inesperada y una presencia casi efímera. A su alrededor, superficies como la caja decorativa de Reflections Copenhagen amplifican los reflejos y añaden profundidad.
Para dar estructura, los metales y los volúmenes funcionan como anclas. Un centro de mesa en plata de Talleres de los Ballesteros o el espejo Nova de Four Hands en latón forjado a mano organizan el espacio, mientras que la escultura de piso Jayden de Arteriors introduce altura y ritmo. La caja Sorrento de Jonathan Adler aporta un acento gráfico que cierra la composición.
Más que sumar, se trata de afinar. En esos gestos precisos se revela uno de los grandes placeres del interiorismo: transformar un espacio con intención. Descubre cómo estos acentos pueden redefinir tu espacio en Casa Palacio Antara y Santa Fe.
En el universo del diseño, pocas piezas logran lo que Componibili de Kartell: ser prácticas, versátiles y, al mismo tiempo, profundamente icónicas. Diseñados en 1967 por la arquitecta y pionera italiana Anna Castelli Ferrieri, estos módulos de almacenamiento nacieron con una premisa clara: unir belleza, funcionalidad y modernidad en un objeto pensado para la vida contemporánea. Más de cinco décadas después, siguen siendo un referente absoluto.


Su estética retrofuturista —líneas curvas, superficies lisas, colores audaces— habla del optimismo industrial de los años sesenta y del encanto del plastic is fantastic. No es casualidad que Componibili forme parte de las colecciones permanentes del MoMA de Nueva York y del Centro Pompidou en París. Pocas piezas de mobiliario alcanzan este nivel de reconocimiento.


Hoy, Kartell produce Componibili en diferentes tamaños y en una amplia gama de colores, desde tonos vibrantes hasta acabados metálicos que aportan un brillo sofisticado. Su sistema modular permite apilarlos sin tornillos ni herramientas, convirtiéndolos en auténticos camaleones del interiorismo: funcionan en recámaras, estudios, salas de TV y baños con la misma naturalidad.


Si buscas una solución de almacenamiento que combine diseño italiano, historia y una versatilidad sorprendente, Componibili es una pieza imprescindible.
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Hay marcas que parecen contar su historia a través de cada objeto. Porada es una de ellas. Sus piezas no solo ocupan un lugar en la casa, sino que lo reinventan. Cada curva, veta o acabado habla del amor italiano por la madera, de una herencia artesanal que dialoga con la innovación. No sorprende que hoy Porada sea sinónimo de sofisticación atemporal, donde la función nunca se separa de la belleza.
Un ejemplo es el sillón Ginkgo, fabricado en nogal canaletta macizo y con exteriores de piel, es un refugio ergonómico que invita al descanso sin renunciar a la sofisticación. Sin duda, un nuevo clásico para la historia del diseño.


La colección se enriquece con piezas que son una verdadera declaración de intenciones, cómo la mesa de centro Callisto Mix, diseñada por Carlo Ballabio. Tres tapas de distintos tamaños se combinan en mármol y madera, creando una composición dinámica que transforma la sala en un escenario de elegancia natural.

En el comedor, la mesa Oswood celebra el diálogo entre mármol y madera, invirtiendo roles para dejar que las vetas del nogal crucen la superficie como un gesto escultórico. Mientras tanto, el trinchero Matics combina orden y luz, con puertas de madera o cristal e iluminación LED integrada.


El perchero Sam se convierte en escultura: un galán de noche con espejo y taburete tapizado que trasciende la utilidad para habitar la habitación como obra de arte. Y como detalle final, el espejo Ekero, sencillo y elegante, suma calidez con su marco en nogal canaletta.


Cada una de estas piezas demuestra que Porada no diseña solo mobiliario: crea atmósferas, historias y objetos destinados a perdurar.
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Bontempi Casa, una de las marcas más emblemáticas del diseño italiano, se distingue por crear piezas que van más allá de lo funcional para convertirse en expresiones de estilo y emoción. Un ejemplo claro es Yang, su línea de mesas auxiliares que combina versatilidad, diseño escultórico y materiales nobles y refinados.
Yang destaca por su estética geométrica perfectamente equilibrada: la base metálica, de forma cónica y elegante, sostiene un sobre circular que parece flotar con naturalidad. Disponible en tres medidas (60, 50 y 40 cm de diámetro), estas mesas pueden disponerse en conjunto o por separado, adaptándose a diferentes espacios y necesidades.
La colección ofrece una amplia gama de acabados personalizados tanto para la base como para la superficie, incluyendo versiones en cristal, cerámica o mármol, lo que permite jugar con texturas y colores para lograr ambientes únicos.
Más allá de su función, Yang aporta carácter y sofisticación, ya sea como mesa de centro, lateral o de acento junto a un sofá o sillón. Es un diseño que refleja la filosofía de Bontempi: crear piezas que hablen de innovación, elegancia y una sensibilidad estética atemporal.
Descubre Yang en Casa Palacio, donde el diseño contemporáneo se convierte en una experiencia tangible y personal.